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El 2013 comenzó hace más de un mes y todavía sigues sin iniciar tu rutina de ejercicios. ¿Qué esperas? No hay excusas para mantenerse inactivo(a). Cualquiera que sea la tuya, sigue leyendo este artículo y descubre cómo derribar esa traba que no te permite ponerte en acción.

De algún modo u otro, todos saben que hacer ejercicios de manera regular es bueno para la salud. Algunos conocerán más detalles pero hasta el peor informado al menos lo ha leído alguna vez, lo escuchó por ahí o tal vez se lo ha comentado algún amigo o conocido.

Sin embargo, a pesar de que esta idea está tan difundida, el estilo de vida actual lleva a que muchas personas no logren encontrar el impulso necesario para sostener una rutina de ejercicios y, por supuesto, siempre hay un motivo mayor que te impide ponerte en acción.

¡Pero ten cuidado! Por lo general, esos motivos no son más que excusas encubiertas. Sigue leyendo. A continuación te doy las excusas más comunes y cómo puedes vencerlas.

1. No tengo tiempo. Es lo que suelen decir muchas personas que en verdad están ocupadas con múltiples actividades laborales y sociales. Sin embargo, entre tantas actividades seguramente hay encuentros sociales y momentos de descanso. Esos ratos libres son ideales para ocuparlos haciendo ejercicios. Desde una simple caminata hasta organizado algún partido con amigos, la lista es muy amplia. Tampoco es necesario que ocupes dos horas seguidas ni que ejercites acompañado: hacer pequeñas sesiones de 10 o 15 minutos ya es un comienzo. Por ejemplo, puedes caminar sin moverte del lugar mientras hablas por teléfono en la oficina o mientras miras tu serie favorita (algunos especialistas consideran que hacer tres sesiones de ejercicios de 10 minutos cada una tiene efectos similares a ejercitar durante 30 minutos seguidos). También puedes dejar el auto o bajar del transporte público un poco antes de llegar a tu destino para caminar algunas cuadras o no tomar el ascensor (elevador) y subir las escaleras… ¡Todo vale a la hora de ponerse en movimiento!

2. Estoy muy cansado. Paradójicamente, el ejercicio hará que tengas más energías. Eso ocurre porque hacer ejercicio hace que tu cuerpo libere endorfinas, unas hormonas que harán que te sientas bien. Para algunas personas resulta más efectivo ejercitar por las mañanas, aunque tú mismo(a) encontrarás cuál es el momento ideal para ti. El ejercicio, además de darte fuerzas, también te ayudará a dormir y a descansar mejor.

3. Los niños no me dejan ni un minuto libre. Es cierto que cuando tienes niños debes organizar mejor tu tiempo. Sin embargo, si de ponerte en movimiento se trata, tus hijos pueden ayudarte, ya que puedes ejercitar mientras ellos están en su clase preferida o, incluso, puedes jugar con ellos y programar actividades en conjunto, como andar en bicicleta en el parque. De ese modo, además, los estarás incentivando a que adopten una vida más sana y les estarás enseñando con tu ejemplo.

4. Tengo sobrepeso y me cuesta ponerme en movimiento. Que el exceso de peso no sea una excusa que evite que te pongas en movimiento. De hecho, el ejercicio es una de las mejores maneras para perder esos kilos o libras de más y para que te sientas mejor no sólo física sino emocionalmente también.

5. El ejercicio me aburre, no me gusta. Entonces no pienses en el ejercicio, busca alguna actividad que implique poner tu cuerpo en movimiento y te resulte divertida. Por ejemplo, practica jardinería, baila, selecciona tu deporte preferido. Incluso, hasta los videojuegos por consola como los Wii, Kinect y Move, pueden ser una buena alternativa para los niños y los adultos que no quieran estar todo el tiempo sentados.

6. Siempre termino abandonándolo. Si te frustra empezar y volver a empezar porque no puedes sostener tu rutina de ejercicios, cambia de método. La clave está en encontrar una actividad que te resulte entretenida y ponerte metas pequeñas que puedas cumplir (recuerda que los resultados no se ven de un día para otro). Descubre más detalles sobre cómo iniciar una rutina de ejercicios sin abandonarla en el intento, en este otro artículo de www.vidaysalud.com.

7. El gimnasio es muy costoso. Si el problema es económico, recuerda que el gimnasio no es la única alternativa ni tienes que tomar clases que se salgan de tu presupuesto. En cambio, puedes buscar actividades de grupo en el área donde vives o aprovechar los momentos de la vida cotidiana que te mencionamos antes. Incluso puedes seguir un video de ejercicios en la tranquilidad y privacidad de tu propio hogar. No son caros y vienen en distintos niveles y variedades, seguramente encontrarás uno que se ajuste a tus gustos y necesidades.

Ahora que has descubierto que todas estas razones no son más que excusas: ¿cuál es tu motivo para no iniciar una rutina de ejercicios? Deja de limitarte y ponte en acción. Tu cuerpo te lo agradecerá y podrás vivir más y mejor. ¡Buena suerte!

Imágen © iStockphoto.com / Dimitar Petarchev

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