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La pérdida de cabello es un problema muy común que ha afectado al hombre desde el principio de los tiempos. Primero repasemos la historia antigua que nos revela que los egipcios buscaron la cura contra la pérdida del cabello hace 4.000 años.  Según la historia, los ancianos de aquella era ya usaban pelucas para disimular la calvicie o el pelo blanco. Alrededor del año 1100 a. C., los egipcios practicaban el roce de diferentes grasas animales en el cuero cabelludo con la esperanza de inducir el crecimiento del cabello. Poco después, durante la Edad Media nació la Era de las Grandes Pelucas como un encubrimiento para los hombres y mujeres calvos de la época. Fue entonces el rey Luis XIV en la década de 1600, quien después de perder su cabello a causa de una enfermedad impulsó la moda, entre los hombres, de utilizar peluca. Para la década de 1700, Inglaterra había comprado las “Grandes Pelucas” popularizando elaboradas pelucas largas y rizadas, que aún hoy son utilizadas por jueces y abogados.

Otra nota interesante es el famoso peinado “Peine sobre” de Julio César y cómo luego se convirtió en un peinado popular en los tiempos modernos por parte de muchos afectados con la pérdida de cabello, con la intención de cubrir lo más posible cualquier punto calvo.

Los trasplantes de cabello comenzaron en la década de 1950 después de que el Dr. Norman Orentriech comenzó a experimentar con éxito la transferencia de pelos desde la parte posterior y la de los lados de la cabeza a las áreas calvas. La transferencia de grandes colgajos de áreas con pelos se desarrolló más tarde para proporcionar una cobertura ideal para las áreas afectadas de la cabeza. Durante los siguientes 40 años, muchos pacientes se beneficiaron de todos esos tratamientos innovadores, sin embargo, lucían poco naturales. La marca registrada típica de “Cultivo de maíz” y “Cabeza de muñecas” pronto se conoció como el resultado aceptado de cubrir el cuero cabelludo calvo con cabello donante.

Más tarde, en los años 80, Minoxidil, un medicamento conocido para tratar la presión arterial se desarrolló y comercializó como Rogaine® con un mecanismo desconocido para disminuir la pérdida de cabello en el hombre. Finasteride es el medicamento más reciente que reduce la formación de Dihidrotestosterona, un culpable conocido en el problema de la pérdida del cabello.

Al decidir sobre un tratamiento más avanzado para la pérdida del cabello, como el trasplante de cabello, es importante consultar con un cirujano, quien puede evaluar cuidadosamente la extensión de la pérdida del cabello y hacer recomendaciones de tratamiento basadas en múltiples factores.

En primer lugar, es importante descartar otras afecciones graves que conducen a la pérdida del cabello, incluidas las enfermedades autoinmunes como el lupus o los trastornos de la tiroides.

En segundo lugar, la edad del paciente que es otro factor importante a considerar cuando se planifican estrategias de tratamiento a largo plazo. En términos generales, cuanto más joven es el paciente más se ve afectado por la pérdida del cabello. Los pacientes jóvenes deben ser sometidos a un régimen médico estricto de Minoxidil tópico y Finasteride oral para disminuir los niveles en sangre de Dihidrotestosterona con el fin de retrasar y / o prevenir la pérdida adicional. La colocación y la planificación conservadoras de la línea del cabello serán cruciales para el tratamiento de este grupo más joven. El color del cuero cabelludo, así como el tipo y el color del cabello ayudarán a determinar las opciones de tratamiento para obtener los resultados más naturales. Finalmente, el peinado y las preferencias del paciente también ayudarán a determinar la densidad específica del lugar del cuero cabelludo que se desea en el momento del trasplante de cabello, especialmente cuando el suministro limitado de cabello de donante está disponible.

Desde el inicio de los trasplantes de cabello con tapones para el cabello en los años 50 hasta los microinjertos más pequeños de los años 90, se han desarrollado pocos avances para evitar la gran cicatriz resultante en la parte posterior de la cabeza del paciente y que se eliminan los resultados antinaturales. La cicatriz no solo representaba una cicatrización más larga y dolorosa, sino también la incapacidad del paciente para usar el cabello más corto más adelante en su vida. Los trasplantes de cabello tradicionales de hoy en día también requieren múltiples operadores y técnicos para realizar la incómoda preparación de injerto de cabello requerida para el trasplante.

Hoy día contamos con tecnología de última generación Micro FUE, es una innovación en el campo del trasplante capilar. Esta tecnología ofrece en la actualidad la posibilidad de que se genere naturalmente la restauración capilar utilizando su propio cabello y sin la necesidad de cicatrices dolorosas y permanentes en la cabeza. La forma en que se eliminan y preparan los injertos de cabello con esta tecnología altamente avanzada también evita la manipulación innecesaria de las unidades foliculares y el daño potencial. Después de miles de trasplantes de cabello realizados con estos nuevos avances, los pacientes pueden confiar en una recuperación casi indolora y en un procedimiento natural de restauración de cabello de mínimo o ningún tiempo de inactividad.

Autor: Dr. Eric Adler, Cirujano Plástico Facial en San Juan, Puerto Rico

 

Referencias:
Briand, G. (n.d.). El cabello en la antiguedad 2. Retrieved July 22, 2019, from https://thehistoryofthehairsworld.com/antiguedad_cabello_2a_parte.html
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Singer, N. (2019, February 21). Norman Orentreich, 96, Force Behind Hair Transplants, Dies. Retrieved July 22, 2019, from https://www.nytimes.com/2019/02/21/business/dr-norman-orentreich-dead.html

 

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Imagen: Shutterstock / Satyrenko

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