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El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.

El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!

Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.

Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.

¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).

Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.

Lo que sí debes hacer antes del parto:

  • Si estás embarazada, habla con tu obstetra acerca de la prueba del GBS que se hace entre las semanas 35 y 37 de gestación para la detección del estreptococo del grupo B. Esta consiste en un cultivo vaginal y no causa molestias ni dolor. Si has tenido otros embarazos y no has tenido complicaciones, no importa. Recuerda que cada embarazo es diferente.
  • Si la prueba da positiva, discutan el tratamiento durante el momento del parto y continúa con tus chequeos habituales. El antibiótico que se usa generalmente para combatir al estreptococo B es la penicilina. Si eres alérgica, existen otras opciones.
  • Cuando llegues al hospital a dar a luz, déjale saber al personal a tu llegada que eres portadora de la bacteria para que te administren los antibióticos por vía intravenosa. Estos son más efectivos si los recibes por lo menos 4 horas antes del parto.
  • No necesitas recibir tratamiento si la prueba es negativa entre las semanas 35 y 37, o si es positiva,  pero vas a dar a luz por cesárea antes de que comience el trabajo de parto.

Aun cuando se tomen todas las precauciones, es posible que el bebé se contagie al pasar a través de la vagina durante el parto, o incluso hasta los 6 días de nacido por contacto con otras personas colonizadas por la bacteria. En el primer caso, el obstetra o el neonatólogo debe actuar de inmediato para evitar que el bebé desarrolle una infección en los pulmones, en la sangre o incluso en el cerebro (meningitis).

El bebé también podría infectarse más adelante, durante los primeros días de nacido, (es lo que se conoce como septicemia de aparición tardía) y que se produce a través de otras personas colonizadas por la bacteria.  Debes estar atenta a las siguientes señales y acudir al médico o al hospital más cercano de inmediato, ya que casi siempre se trata de una meningitis:

  • Si el bebé se siente aletargado y casi no se mueve
  • Si no se alimenta bien o vomita
  • Si tiene fiebre alta
  • Si se nota irritado

Por las consecuencias graves que puede tener, es importante que todas las mujeres embarazadas se hagan la prueba del estreptococo del grupo B durante el embarazo, o le recomienden a una amiga o familiar que se la haga. Corre la voz: la prevención es siempre la mejor opción y si se toman las medidas necesarias y se detecta a tiempo, se evitan muchos riesgos para ese bebé al que están esperando con tanto amor.

Imágen © iStockphoto.com / JoKMedia

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