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La uña de gato se conoce desde hace 2,000 años. Originalmente utilizada por los incas, ha ganado popularidad para varias condiciones. Aquí conocerás para qué se utiliza, qué efectos secundarios podría tener y qué precauciones debes considerar si estás pensado en tomarla.

¿Qué es?

Entre los remedios naturales más populares hoy en día está la uña de gato. Conocida comúnmente como Cat’s claw, paraguayo, garabato, garbato casha, samento, toroñ, tambor huasca, uña huasca, uña de gavilán, hawk’s claw, saventaro, Krallendorn. Su nombre científico es Uncaria guianensis, o Uncaria tomentosa.

La uña de gato es una hierba popular entre los indígenas de Perú, especialmente los nativos de la selva amazónica como los Ashaninkas, Campas y Amueshas, que vienen utilizando esta planta desde hace mucho tiempo para una serie de enfermedades como cáncer, diabetes, úlceras, artritis e infecciones, así como para ayudar en la recuperación del parto. Existen 34 especies de uña de gato pero dos de ellas son las que se usan con fines medicinales principalmente: la Uncaria tomentosa y la Uncaria guianensis.

Algo importante: existe una planta llamada “uña de gato” que crece en México y en la zona sur de Texas. Esta planta, Acacia gregii, no posee beneficios conocidos para la salud y su corteza puede ser venenosa.

Se utiliza el extracto de la corteza de la planta, pues se ha visto que los alcaloides y los glucósidos aislados no ofrecen ninguna mejora en la acción curativa, sino que más bien pierden eficacia. Es decir que la naturaleza nos brinda un “todo” con un efecto que optimiza la acción curativa.

¿Para qué se utiliza?

De acuerdo con la Universidad de Maryland Medical Center (UMMC), los estudios han demostrado que la uña de gato podría ayudar con el dolor de la osteoartritis y la inflamación. Sin embargo, no hay ninguna prueba de que esta hierba pueda evitar más daño en las articulaciones, lo que si logran las medicinas convencionales. Sin embargo, de acuerdo a evaluaciones de varios estudios por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, no hay suficiente evidencia científica para determinar que la uña de gato realmente ayude para el tratamiento de ninguna de las condiciones. El problema es que se han realizado algunos estudios pequeños que sugieren que quizá ayude en artritis reumatoide y en osteoartritis, pero no se han realizado estudios a gran escala.

Otro problema es que, en el laboratorio, los estudios sugieren que la uña de gato estimula una parte del sistema inmunológico, pero no se ha demostrado que disminuye la inflamación o aumenta el sistema de defensa en los humanos.

Natural Standard, que revisa estudios que se realizan a nivel mundial, coincide con NIH, dando una calificación dudosa en relación a los efectos de la uña de gato para tratar la artritis reumatoide y la osteoartritis. Mencionan que en cuanto a su efecto anti-inflamatorio, anti-alérgico, para reducir el crecimiento de los tumores cancerosos y para los pacientes con VIH, en todos estos casos es necesario realizar más estudios ya que no se tiene una evidencia firme de que funcione.

¿Es segura?

En estos tiempos se vive una “Fiebre de la Uña de gato”, con grandes movimientos publicitarios para promover su consumo. Se vende como la auténtica respuesta a muchas enfermedades para las que su uso terapéutico está siendo estudiado todavía.

Precauciones:

  • Deben evitarla las mujeres embarazadas o que están lactando.
  • Deben evitarla las personas que tengan el sistema inmunológico (de defensa) deprimido. Por ejemplo, las personas que hayan recibido trasplantes de órganos padezcan y quizá de VIH.
  • Deben evitarla las personas que padezcan de hemofilia.
  • Podría causar dificultad para controlar la presión en caso de que de requiera cirugía (durante la operación o después).
  • A algunas personas puede provocarle diarrea, dolor abdominal, dolor de cabeza, náuseas, vómito, mareo, trastornos en el ritmo del corazón, falla del riñón, neuropatía y/o aumento en el riesgo de sangrado.
  • Podría interactuar de forma adversa con medicamentos que aumenten el riesgo de sangrado (que incluyen hasta el ibuprofeno); con varios medicamentos para el corazón, para el tratamiento de la hipertensión; con medicamentos para el colesterol, diuréticos, inmunosupresores, etc. Hay que tener mucha precaución cuando se mezcla con otras medicinas.

Conclusión:

Aunque la uña de gato sea natural, no significa que es inocua. Asegúrate de consultar con tu médico antes de tomarla especialmente si tienes alguna condición médica que requiere que tomes alguna otra medicina, si estás tomando cualquier otra medicina o hierba aunque sean de venta libre y si vas a tener cirugía.

 

Imagen © iStock / tonigenes

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