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Nada más lindo que el paisaje adornado de flores que nos da la primavera. También estas flores nos dan estornudos, ojos rojos y narices congestionadas. Así que para muchos, el comienzo del verano es celebrado también como el fin de las alergias.

Sin embargo, ¡no hay que cantar victoria! Durante el verano, muchos de los factores que desencadenan las alergias primaverales, como el polen, siguen presentes. Esos granitos minúsculos que viajan por el aire luego de ser liberados por las plantas macho para fertilizar a las hembras, también pueden meterse en tu nariz. En algunas personas, su sistema inmunológico detecta estas partículas como si fueran invasores y generan anticuerpos para defenderse. Cuando esto sucede, se liberan hacia la sangre unas sustancias químicas llamadas histaminas. Las histaminas provocan la molesta tos, comezón en los ojos y otros síntomas como la congestión nasal, que pueden hacer que no puedas apreciar las flores que te trajo tu marido.

¿Estás feliz por no ser alérgico al polen? te recomiendo que esperes antes de celebrar tu buena suerte. Tal vez no te escapes de otro factor presente en el verano: la contaminación del aire. El ozono, uno de los contaminantes más comunes, nace de la combinación de la luz del sol, el óxido de nitrógeno y los hidrocarburos que provienen de la gasolina. En el verano, debido a que el sol es más fuerte y los vientos menos potentes, las nubes de ozono se instalan en las ciudades, causando que haya más gente con estos síntomas y que aumente la incidencia de enfermedades respiratorias como el asma.

Pero las alergias también se manifiestan de otras formas. ¿Tu esposo estornuda cada vez que abres el clóset para buscar esos zapatos que tanto te gustan? Tal vez pienses que literalmente él “sea alérgico a tus zapatos”. Sin embargo, puede que en realidad a él no le moleste para nada la cantidad de zapatos que acumulas en tu ropero, sino más bien, el polvo que vive junto con ellos. Es eso lo que lo hace estornudar sin parar y le impide darte una opinión objetiva sobre qué tan lindos te quedan.

Quizá estés pensando, pero…“Yo limpio el polvo de mi casa todos los días”. Sin embargo, incluso en las casas más limpias, sobreviven partículas de polvo en las esquinas o en los rincones. Este enemigo que vive contigo, está hecho de varios elementos, que dependen del tipo de muebles tienes, si tienes mascotas y de la ubicación de tu casa.  Si miráramos a través de un microscopio de qué está hecho el polvo, encontraríamos cosas que no son muy placenteras: piel de humanos, pelo de animales, hilachas de lana u otros materiales, pedazos de comida, hongos,  pedazos de insectos muertos y unas bichos minúsculos llamados ácaros del polvo. Estos pequeños organismos adoran la humedad y el calor. Prefieren vivir en lugares en donde la temperatura supera los 70 grados Fahrenheit y donde la humedad llega al 80%. Por eso, en los Estados Unidos, se multiplican en julio y agosto, los meses más cálidos. Además, adoran comer escamas de piel muerta de animales y humanos. Es por eso que se concentran en alfombras, colchones, almohadas y otros muebles en busca de un gran banquete.

Para que disfrutes de este verano sin alergias, es importante identificar su causa. Una vez sepas qué es lo que desencadena tus síntomas, podrás tomar medidas al respecto: si puedes, evita el contacto con la fuente de tu alergia; toma algo para controlarla o ve al médico para que te recete algo. Tal vez este verano puedas ponerle fin a los “persistentes” estornudos de tu hijo y por fin, saber qué piensa tu marido de esos zapatos que compraste o agradecerle por las lindas flores que te trajo.

Este artículo de la Dra. Aliza fue publicado originalmente en People en Español.

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