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La regla es simple: donde hay mucho contacto humano, se congregan más bacterias y virus que causan enfermedades. Si tocamos una superficie contaminada y luego nos llevamos las manos a la nariz o boca, corremos el riesgo de enfermarnos. Pero si, durante la rutina de limpieza diaria, atacamos los lugares donde se concentran los microbios, podemos reducir la propagación de enfermedades infecciosas, incluida la gripe.

Los seis lugares donde se acumulan más microbios son:

  • los juguetes
  • el auricular del teléfono
  • el control remoto
  • las manijas (de la puerta, del refrigerador y de los armarios de la cocina)
  • el baño
  • la cocina

Puedes utilizar el blanqueador y los aerosoles, líquidos o paños  desinfectantes. Al tomar algunas simples precauciones y desinfectar las superficies todos los días proteges a toda la familia de muchos de los gérmenes “escondidos”…

 

Imagen © iStock / aabejon

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