Hacer ejercicio con regularidad es clave para una vida sana. Sin embargo, cuando entrenar se vuelve una necesidad rígida y prioritaria, puede transformarse en un problema de salud mental conocido como adicción al ejercicio o vigorexia.
¿Qué es la vigorexia o adicción al ejercicio?
También llamada dismorfia muscular, se caracteriza por una percepción distorsionada del cuerpo: la persona nunca se siente lo suficientemente fuerte o definida. Esto impulsa rutinas extremas, dietas estrictas y una búsqueda constante de rendimiento que afecta la vida personal, social y laboral.
Señales de alerta y consecuencias
Entrenar pese a lesiones, sentir ansiedad o irritabilidad si no se hace ejercicio, descuidar relaciones o usar suplementos de forma abusiva son señales claras. A nivel físico pueden aparecer lesiones crónicas y alteraciones hormonales; en el plano psicológico, ansiedad, culpa y depresión.
Promover una relación equilibrada con el ejercicio, centrada en la salud y el bienestar, es esencial para prevenir este trastorno.
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Por Miguel Ramudo
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