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VIH atacando a una célula

Es posible que haya comenzado a hacerse realidad algo que todos esperaban: conseguir la curación del VIH. Ya se ha dado el primer paso: una bebé de dos años, nacida con VIH, al parecer está curada de su enfermedad.

Según los investigadores de un estudio llevado a cabo en Johns Hopkins Children’s Center, en Baltimore, y presentado en el Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, en Atlanta, una bebé de dos años y medio, nacida en Mississippi con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), es el primer caso de “cura funcional” de la infección. Eso significa que no se trata de una curación completa con eliminación de las causas (es más bien la remisión del virus aun sin tomar medicamentos), pero para los efectos prácticos del paciente es como si lo fuera.

La niña, cuya madre estaba infectada con el VIH, no tomó parte  en el estudio, sino que se benefició de una secuencia de eventos no planificados. Si esas conclusiones se confirman mediante estudios futuros, podrían ayudar en la curación de otros niños.

En general, las mujeres embarazadas se someten a pruebas para detectar si están infectadas con el VIH. Si lo están, se les recetan medicamentos antirretrovirales  que prácticamente eliminan las probabilidades de que el virus se transfiera al bebé.

Si una mujer embarazada no sabe si está infectada y la prueba es positiva para el VIH a la hora del parto, se le hacen las pruebas necesarias al bebé para determinar si también lo está. Mientras llegan los resultados de esas pruebas (que puedan demorarse de cuatro a seis semanas), se le administran al niño medicamentos “profilácticos” (preventivos contra el VIH). Si la prueba tiene un resultado positivo, comienza enseguida a recibir el tratamiento para el VIH.

En el caso de la bebé de Mississippi, la madre llegó a un hospital rural en el otoño de 2010, sin saber que estaba infectada con el VIH, y dio a luz prematuramente. Cuando se comprobó al momento del parto que tenía el virus del VIH, se le hicieron de inmediato las  pruebas a la recién nacida para saber si también estaba infectada. Pero esas pruebas, que dieron resultado positivo, se pudieron completar en sólo un día. Eso permitió que el tratamiento con medicamentos antirretrovirales se iniciara durante las primeras 30 horas del nacimiento, que es algo que generalmente no ocurre.  

Los niveles del VIH en la sangre de la bebita empezaron a disminuir progresivamente hasta que no pudieron detectarse a los 29 días de edad. Normalmente, la niña debía tomar el medicamento por el resto de su vida, pero lo descontinuó a los 18 meses, porque la madre dejó de ir al hospital. Diez meses después de parar el tratamiento, los médicos examinaron de nuevo a la niña, y quedaron sorprendidos al no encontrar ni al virus (VIH) ni anticuerpos del VIH en las pruebas habituales, aunque los medicamentos se habían suspendido.

Si se paran los medicamentos en un adulto, lo más probable es que el virus regrese en poco tiempo a los niveles que tenían antes de que empezar el tratamiento. La excepción fue Timothy Brown, el llamado “paciente de Berlín”, que luego de 11 años de tratamientos antirretrovirales para combatir el VIH, recibió un trasplante de médula ósea para tratar la leucemia que se le diagnosticó. Las células del trasplante vinieron de un donante que tenía una mutación genética rara, que era resistente a la infección del VIH. Este paciente ha seguido sin desarrollar el VIH, aun después de descontinuar el tratamiento.

Los investigadores no están seguros de por qué la bebé ha logrado una “cura funcional”, o sea, que el virus esté en remisión sin la ayuda de los medicamentos. Pero creen que debido a que el tratamiento se empezó tan temprano, el VIH no tuvo tiempo de crear “reservas” en las que sus células inactivas pueden permanecer ocultas por años, y reactivarse si se dejan de tomar los medicamentos.

Tal vez si se empieza muy temprano el tratamiento de los bebés infectados, antes de que se creen esas reservas virales, sea posible curarlos. Pero sin olvidar que una “cura funcional” no es una cura completa, y quizá se necesite más tiempo y más estudios para saber si la estrategia utilizada mantiene el virus del VIH bajo control por períodos largos de tiempo sin necesidad de medicamentos. La prevención, que consiste en hacerles pruebas del virus del VIH a las mujeres embarazadas, sigue siendo un punto clave para la salud de los bebés.

La bebé de Mississippi, actualmente de dos años y medio, ha estado sin tomar medicamentos por un año, sin que las pruebas hayan detectado hasta la fecha trazas del VIH. Este se trata, sin embargo, de un caso único y no se conocen todos los factores involucrados. No puede por lo tanto asegurarse todavía la eficacia del tratamiento en una forma generalizada. Pero si más estudios e investigaciones confirman que el tratamiento funciona para otros bebés, se podría cambiar la estrategia para tratar a los recién nacidos de las madres infectadas con el VIH, y demostrar que, al menos en ellos, el virus del VIH se puede curar en su totalidad.

Hoy tanto la comunicad médica como las personas contagiadas con el VIH comparten esta esperanza. Una vida que se le arrebata al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un logro y una alegría, y quizás el inicio de una curación definitiva para miles de personas

Imágen © iStockphoto.com / Sebastian Kaulitzki

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