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Saber elegir la almuerzos que tus hijos van a llevar a la escuela en sus loncheras es muy importante para su nutrición. En Vida y Salud te ofrecemos estos consejos para que puedas enviar a tus hijos a la escuela con almuerzos saludables y deliciosos.

1.  Déjalos elegir y prepáralas con ellos. Lo primero que debes hacer para que a tus hijos les guste el almuerzo que llevan a la escuela, es dejarlos elegir. Proponles varias opciones saludables y déjalos que elijan la que más les gusta. Incluso, invítalos a que te ayuden a prepararlos. Algunos estudios demuestran que los niños aceptan más fácilmente nuevas comidas cuando han participado en su preparación.

2.  Las bebidas son más que sodas. ¿Hace cuánto no exploras la zona de bebidas en el supermercado? Actualmente hay tantas ofertas ricas y saludables, que pueden remplazar fácilmente el mal hábito de las sodas y a la vez refrescar la sed de tu hijo. Los jugos 100% naturales de frutas (en moderación, busca los que no tienen azúcar adicional) o vegetales y las leches con sabores pueden ser una buena opción. Además, puedes prepararle tus propias batidas (shakes o smoothies) en casa, mezclando frutas, leche o yogurt congelado y hielo. Y no te olvides del agua, una opción refrescante y un excelente hábito que vale la pena cultivar desde que tus hijos están pequeños.

3.  Más allá de los paquetes de papas. Los cereales y los productos integrales pueden ser mucho más saludables e igualmente divertidos. Dale a tu hijo galletas integrales con un dip de queso crema, unos pretzels integrales o un pan pita con hummus. Incluso, unas quesadillas con tortilla integral pueden ser la envidia de la clase.

4.  Lácteos siempre. Los huesos de tu hijo dependen del calcio de los lácteos, por eso debes darle lácteos diariamente. Puedes darle leche directamente, con el cereal, o mezclada con la sopa u otros alimentos que prepares. Puedes variar los productos lácteos con yogurts de diferentes sabores, yogurt congelado que es casi como un helado, o queso (en barritas, por ejemplo). Recuerda que después de los dos años los productos lácteos pueden ser desgrasados o bajos en grasa. Les darán toda la nutrición con menos calorías.

5.  Dale frutas. Las frutas son tan variadas que pueden ser refrescantes para la sed o para calmar los antojos de dulce. Para la sed en el verano, nada más refrescante que una naranja o una mandarina. Y para los dulceros, unas rodajas de manzana con un dip de yogurt o mantequilla de maní pueden ser deliciosamente nutritivas. Incluso, una ensalada de frutas picadas con yogurt, cereal y miel por encima, puede ser un suculento postre.

6.  Vegetales divertidos. ¿Quién dijo que los vegetales son siempre aburridos? Eso es porque no los sabemos vender al gusto de nuestros hijos. Prueba mezclar unos tomates cherry, algunas zanahorias miniatura y unos tallos de apio con un dip de queso crema (bajo en grasa), y verás que tu hijo los disfrutará.

7.  Reemplaza el chocolate. Todos los niños tienen naturalmente antojos de dulce. Lo que no es natural es que siempre los calmemos con chocolates. Prueba darle otro tipo de dulces como pasas de uva, frutos secos, emparedados (sándwiches) de mantequilla de maní (crema de cacahuate) y miel o mermelada, las barras de cereal, las galletas integrales, los muffins de diferentes sabores… si buscas, seguro encontrarás miles de alternativas.

El comer sano no significa ser aburrido o comer desabrido. Significa ser creativo. ¡Pon a prueba tu imaginación por la salud de tus hijos!

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2009.

Imagen © Thinkstock / Catherine Yeulet

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