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Una investigación realizada en Estados Unidos encontró que la mitad de los adolescentes que han muerto en ese país en accidentes de tránsito, estaban manejando automóviles viejos. Un dato importante que deben considerar los padres, que a veces, por querer ahorrar costos en un vehículo, pueden estar poniendo en riesgo la vida de sus hijos adolescentes. Entérate.

Cuando Luis tuvo por fin su licencia para conducir luego de haber pasado todas las pruebas, sus padres decidieron comprarle un automóvil para que pudiera ir sólo a la universidad. Por supuesto, el padre de Luis dijo que se negaba a comprarle uno último modelo porque le parecía un lujo y además, no contaba con el dinero.

Sin embargo, la madre de Luis les pidió esperar para tener un poco más de ahorros y poder invertir en un automóvil más nuevo, ya que se había enterado de una investigación nueva al respecto de los modelos de carros y los accidentes de tránsito. Para ella, como debería ser para la mayoría de los padres, un carro barato, podría salir muy caro y costarle la vida a su hijo Luis.

Las estadísticas no mienten: más de la mitad de los accidentes de tránsito que involucran adolescentes y cobran sus vidas, suceden porque los jóvenes manejaban un automóvil viejo que no necesariamente tiene todos los elementos de seguridad que habrían podido salvarles la vida.

Así también lo comprueba un estudio que analizó datos proporcionados por una agencia estadounidense (FARS, por sus siglas en inglés) encargada de recolectar información sobre los accidentes de tránsito que tienen como resultado, al menos, una muerte luego de 30 días del incidente.

Usando dicha información, esta investigación comparó el tipo de vehículo, tamaño y año de fabricación de los automóviles conducidos por 2,420 adolescentes entre los 15 y 17 años, con aquellos vehículos conducidos por 18,975 personas entre los 35 y 50 años de edad.

En concreto, se encontró que el 29 por ciento de los adolescentes que murieron en accidentes de tránsito, manejaban un carro mini o pequeño y que sólo uno de cada tres, conducía un automóvil de tamaño mediano o grande.

Además, la mayoría de los adolescentes que murieron en accidentes de tránsito (el 82 por ciento) manejaban automóviles de se hicieron hace 6 años. El 17 por ciento de los vehículos involucrados en accidentes fatales protagonizados por adolescentes tenían 16 años o más.

Esto indica que muchos de los vehículos involucrados en estos accidentes no contaban con ciertas características como: bolsas de aire, control de estabilidad electrónica o frenos de control automático que hoy en día son indispensables para garantizar la seguridad al conducir un automóvil.

Así que si tienes adolescentes en casa: no te dejes seducir cuando vayas a seleccionar el auto para tu hijo o hija por que los automóviles viejos son más baratos. Es mejor invertir en uno que sea más nuevo que te pueda garantizar la seguridad de los pasajeros en caso de que sucediera un accidente. Si el dinero es un problema, es mejor ahorrar, o esperar, como hicieron los padres de Luis.

Desde luego que además del año de fabricación del vehículo y las características de seguridad que ofrezca, es indispensable educar a los adolescentes para que manejen sus automóviles de manera responsable.

Conducir un vehículo no es una para que se diviertan, es una gran responsabilidad porque si no se hace de manera responsable, pone en riesgo la vida de quien maneja y la de los demás.

Imagen © Thinkstock / jenoche

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