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Paso a paso, y todo a su tiempo: así debe ser con la alimentación del bebé. Los primeros meses de vida le basta con la leche de mamá y/o la fórmula hasta que su sistema digestivo está lo suficientemente maduro como para asimilar otro tipo de alimentos. ¿Cuándo se debe empezar? ¿Qué alimentos debes darle? ¿En qué orden? Si estás confundida, aquí podemos ayudarte.

Pasar de una dieta totalmente líquida a los alimentos sólidos es una transición importante para el bebé. Pero como no tiene ni un reloj ni un botoncito que se encienda para avisarte que ha llegado el momento, es posible que te sientas insegura de cuándo y cómo empezar.  Hasta ahora ha ido creciendo y aumentando de peso, alimentándose con tu leche. En varios artículos de VidaySalud hemos enfatizado la importancia de la leche materna en el desarrollo del bebé. Tanto la Academia Americana de Pediatría como la Organización Mundial de la Salud están de acuerdo en que éste es el alimento ideal durante los primeros meses de vida. Tu leche y/o la fórmula bastan para satisfacer todas las necesidades alimenticias de esa nueva personita hasta aproximadamente los 6 meses, ofreciéndole las calorías, las proteínas, las grasas y los nutrientes que necesita.

Por qué no conviene precipitarse

Es inevitable que te preguntes si el bebé se está alimentando lo suficiente y hasta es muy posible que tus amigos y tus familiares te ofrezcan infinidad de consejos al respecto y lo comparen con otros bebés “que ya están comiendo hace tiempo”.  No hay motivo para precipitarse por lo siguiente:

  • Si anticipas los alimentos sólidos, el bebé sustituirá tomas de leche que en esta etapa le brinda más beneficios alimenticios. Si el bebé no está listo todavía, invertirá más energía en comer un alimento sólido, y hasta comerá menos, por lo que no importa cuán bueno sea el alimento que le des, resultará más pobre desde el punto de vista nutricional.
  • Los alimentos sólidos contienen más proteínas y sodio que la leche materna o la fórmula y en los primeros meses de vida los riñones no han madurado lo suficiente como para aceptar esta sobrecarga.  También hay que esperar a que madure más el intestino y aumente la cantidad de enzimas que necesita para asimilar algunos alimentos como los cereales, los almidones y ciertos tipos de azúcares.

El bebé te indicará cuando está ya listo

No te lo dirá con palabras, sino con señales de su desarrollo. Estas son:

  • Tiene más control de la cabeza y ya puede mantenerla erecta.
  • Puede sentarse bien si le brindas soporte en la espalda.  Esto es muy importante para que pueda tragar.
  • Entre los 4 y los 6 meses, va perdiendo  el reflejo de succión y protusión de la lengua que hasta ahora ha cumplido la función de que el bebé expulse cualquier alimento que no sea líquido fuera de la boca, impidiendo que se ahogue.
  • Ha duplicado su peso, lo que ocurre entre los 4 y 6 meses de edad.
  • Le ha aumentado el apetito y muestra curiosidad en otros alimentos, cuando te ve comer a ti, por ejemplo, o al resto de la familia.

Cuando notes estas señales, consulta con el pediatra para que te de la luz verde para irle presentando nuevos alimentos.

Poco a poco resulta mejor

Ten en cuenta que la alimentación sólida será un complemento, no un sustituto, de la leche materna o la fórmula. Estas deben permanecer en la dieta del bebé hasta que tenga un año de vida.

Comienza por cereales de un solo grano. La mayoría de los padres le ofrecen al bebé cereal de arroz enriquecido (o fortalecido) como el primer alimento sólido.  En un tazón, mezcla una cucharada del cereal diluidas en 4 o 5 cucharadas de leche o fórmula. La mezcla debe quedar suelta, no muy gruesa para que el bebé la pueda tragar más fácilmente. No se la des en la botella. Siéntalo cómodamente en la sillita y ofrécele el cereal por cucharaditas.  Si al principio no le gusta, no te desanimes. Sigue tratando. Y si logra tomar unas cuantas cucharaditas, ¡victoria! La primera prueba ha sido un éxito.  Es mejor no ofrecerle el alimento sólido cuando tiene mucha hambre, porque se frustra si no logra tragarlo bien. Y si está satisfecho, no mostrará gran interés. Es una buena idea darle un poco de leche primero, brindarle el cereal y ofrecerle leche de nuevo al final, como “postre”.

Introduce un alimento a la vez, así podrás determinar si le causa alergias. Estas se presentan a las 2 o 3 horas de ingerir el alimento, en forma de sarpullidos (erupciones), cólicos, o diarreas.  Espera a que el niño se recupere unos días y ofrécele otro alimento.

Cuando tolere el cereal de arroz, continúa con el de avena, por ejemplo.  Más adelante, podrás brindarle vegetales  en compota (batata o camote, habichuelas verdes o ejotes, zanahoria),  un alimento a la vez.  Cuando estés segura de que tolera los vegetales, puedes preparar una papilla mezclando sus favoritos.  Puedes ir alternando con compotas de fruta (manzana, banana (plátano) o pera por citar algunos ejemplos).

Luego, ofrécele las carnes, empezando por las compotas de pollo, más tarde las de carne. Si prefieres preparar tu misma los alimentos, deben estar reducidos a una papilla. Pásalo todo por la licuadora para que el bebé pueda tragar mejor.  Espera unos cinco días entre un alimento y otro para estar muy segura de que el bebé lo tolera. Al paso de los meses, a los 8 o 10 meses, el bebé tendrá la suficiente madurez motora como para llevarse él mismo alimentos a la boca: empieza a ofrecerle alimentos en trocitos muy pequeños (de fruta, vegetales, cereales y hasta carne molida).

¿Hay que evitar algún alimento?

Consulta con tu pediatra o un nutricionista al respecto. Pero por lo general hay ciertos alimentos, como la leche de vaca, la mantequilla de maní (cacahuate), los huevos, los cítricos o la miel que no deben formar parte de la dieta del bebé hasta que cumpla un año.  Los cítricos pueden causarle una irritación seria en el área del pañal, mientras que la miel o el sirope de maíz pueden contener esporas que causen una enfermedad conocida como botulismo infantil.

Le puedes ofrecer jugo de fruta natural a partir de los 6 meses, pero en moderación para que no le quite el apetito y que no deje de comer otros alimentos más nutritivos.  Limita la cantidad a unas 4 a 6 onzas al día.

Y para facilitarle la experiencia y evitar que el bebé se ahogue, descarta siguientes los alimentos:

  • Alimentos pequeños y resbalosos, como las uvas enteras, o los caramelos
  • Alimentos secos difíciles de tragar como las palomitas de maíz, las nueces y los frutos secos
  • Trozos de carne demasiado grandes

Presta atención a las señales que te indicarán que el bebé ya se siente satisfecho. Puede empujar o rechazar la cucharita, puede apretar los labios, escupir la comida y hasta llorar. No lo fuerces a comer cuando no quiere. El bebé comerá cuando tenga hambre y parará cuando se sienta lleno. Aprende a respetar estos instintos y le irás enseñando a dejar de comer cuando esté satisfecho, algo muy beneficioso para su vida en el futuro.

Disfruta plenamente toda esta nueva experiencia con tu bebé. Lo verás hacer muecas rechazando algo que no le gusta y sonrisas de placer cuando le encanta lo que come. Permítele tocar y explorar con sus manitas, ya luego tendrás tiempo de limpiar “el área de desastre”. Estimúlalo y ayúdalo a familiarizarse con los nuevos sabores y las nuevas texturas.  Así le estarás ayudando a mantenerse saludable y a crear hábitos alimenticios sanos a largo plazo.

Imágen © iStockphoto.com / Andrew Penner

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