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La respuesta es un sí rotundo, sobre todo si tienes más de 45 años de edad, tienes sobrepeso, tu dieta no está muy balanceada, haces poco ejercicio, eres hispano o tienes hipertensión y/o tu nivel de triglicéridos en la sangre está elevado. Saber es poder y es además, es el primer paso para comenzar a prevenir o controlar una condición que puede afectar seriamente tu salud y tu vida.

Según datos recientes proporcionados por la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 347 millones de personas en el mundo padecen de diabetes y de acuerdo a las proyecciones, se convertirá en la séptima causa de muerte en todo el mundo. La incidencia de la diabetes tipo 2 (también conocida como no insulinodependiente) y responsable del 90 por ciento de los casos de diabetes, se ha disparado alarmantemente a nivel mundial, en gran parte debido: al aumento en los niveles de obesidad, la falta de ejercicio físico y a una dieta rica en alimentos procesados y de tipo “chatarra”. Pero más alarmante todavía resulta que millones de las personas afectadas por la diabetes lo desconocen, y por lo tanto, no hacen nada para prevenirla o controlarla a tiempo. Por lo general pueden pasar incluso años antes de que comiencen a presentarse los síntomas de la diabetes, que pueden incluir: mucha sed, tener hambre continua, orinar frecuentemente y perder peso, entre otros .

Desconocer si tus niveles de glucosa en la sangre están dentro de un rango saludable o no es un error que simplemente no debes cometer y te explico por qué. La diabetes tipo 2 es una condición crónica y seria que se produce cuando el cuerpo o no produce suficiente insulina (que es la hormona que regula los niveles de glucosa o azúcar en la sangre), o las células del cuerpo no responden adecuadamente a ella (es lo que se conoce como resistencia a la insulina). Como resultado, los niveles de la glucosa en la sangre se elevan y si no se controlan, ponen a la persona en riesgo de sufrir enfermedad cardíaca, accidentes cerebrovasculares, daños en las terminaciones nerviosas, los riñones y/o pueden afectar irreversiblemente la visión, entre otras complicaciones.

¿Quién debe hacerse la prueba para la detección de la diabetes?

La prueba de la diabetes tipo 2 en muchas ocasiones se realiza como una prueba de rutina durante los chequeos médicos, tanto de los niños como de los adultos y hasta de los adultos jóvenes, sobre todo si tienen obesidad y antecedentes genéticos de diabetes. Las mujeres embarazadas también deben hacerse pruebas para chequear la glucosa (el azúcar) en la sangre durante el embarazo para diagnosticar la diabetes gestacional que se desarrolla justamente durante la gestación.

Definitivamente debes considerar hacerte la prueba para la detección de la diabetes tipo 2 si tienes uno o más de los siguientes factores de riesgo:

  • Tienes 45 años o más (si tienes menos de 45 años, pero tienes sobrepeso o eres obeso, se recomienda que también te hagas la prueba)
  • Sufres de sobrepeso u obesidad (el peligro aumenta todavía más si la grasa se acumula en el área del abdomen)
  • No haces o haces poca actividad física
  • Tienes familiares cercanos con diabetes (padres o hermanos)
  • Perteneces a alguno de los siguientes grupos étnicos: eres latino, afro americano, americano de origen asiático o de las islas del Pacífico, aborigen de Alaska o eres miembro de la población indígena norteamericana
  • Tienes presión alta o hipertensión (o sea 140/90 mm de Hg o más)
  • Tus niveles de colesterol “bueno” o de alta densidad /o HDL están bajos (por debajo de 35 mg/d) o tus triglicéridos están por arriba de 250 mg/dL
  • Tienes antecedentes de algún tipo de enfermedad cardiovascular
  • Has tenido al menos un bebé que pesara más de 9 libras (o 2.9 kilos) al nacimiento
  • Padeces del síndrome del ovario poliquístico
  • Has padecido de diabetes gestacional
  • Tienes prediabetes (tus niveles de azúcar en la sangre están elevados, pero no lo suficiente como para que se considere diabetes todavía)
  • Tienes acantosis nigricans, una condición de la piel que produce manchas oscuras y gruesas alrededor del cuello y las axilas y que se asocia a la resistencia a la insulina

¿Tienes algunos de los factores de riesgo? Entonces debes hacer una cita con tu médico o profesional de la salud lo antes posible para que te haga las pruebas necesarias.

¿Cuáles son las pruebas que detectan la diabetes o la prediabetes?

Hay tres tipos de pruebas de sangre que se utilizan para diagnosticar la diabetes o su antesala, la prediabetes:

1.  La prueba de glucosa del plasma en ayunas (o FPG): esta prueba mide el nivel de la glucosa (azúcar) en la sangre de la persona mientras está en ayunas (sin comer durante al menos ocho horas previas a la prueba) y es la que se usa con más frecuencia para diagnosticar la diabetes tipo 2.

2.  La prueba de tolerancia a la glucosa oral (OGTT): mide el nivel de la glucosa en la sangre, primero cuando la persona está en ayunas, y luego dos horas después de que la persona bebe una bebida que contiene glucosa (azúcar). Es la prueba que se utiliza para detectar la diabetes gestacional durante el embarazo.

3.  La prueba A1C: mide los niveles promedio de la glucosa durante los últimos 2 a tres meses y lleva el control de la cantidad de hemoglobina glicosilada (o HbA1c) en la sangre.

Lo ideal es que te hagas una de las pruebas cuanto antes para salir de dudas si estás en uno de estos grupos y/o si tienes síntomas. Los cambios en la dieta, aumentando la actividad física y sobre todo, perdiendo peso (si estás tienes exceso de peso), pueden ayudar a prevenir o a retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2. Incluso, si ya se ha desarrollado, pueden ayudarte a controlarla y reducir a un mínimo sus complicaciones. Pero el primer paso debes darlo tú y es acudir a tu médico para que te ayude a descartarla o a detectarla. ¡No lo dejes para después!

 

Imagen © iStock / AlexRaths

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