La diabetes afecta a millones de personas en Estados Unidos y, aunque a menudo se asocia únicamente con niveles altos de azúcar, es una enfermedad que repercute de forma profunda en la salud del corazón, los riñones y el sistema vascular. Según los datos recientes, unos 38,4 millones de personas —alrededor del 11,6 % de la población estadounidense— tienen diabetes.
Tal como explica la Dra. Andreea Ciudin, endocrina y coordinadora del Centro de Tratamiento Integral de la Obesidad del Hospital Vall d’Hebron de España, «la diabetes es la primera causa de enfermedad renal crónica y puede estar presente entre el 30 % y el 40 % de las personas con diabetes tipo 2; también aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca». Comprender este vínculo y detectarlo a tiempo es fundamental para evitar complicaciones mayores.
Lo que ocurre en tu organismo cuando la diabetes avanza en silencio
Uno de los principales retos es que tanto la diabetes tipo 2 como la enfermedad renal crónica evolucionan sin síntomas en sus primeros años. Durante ese tiempo, la hiperglucemia sostenida va dañando los vasos sanguíneos, alterando la circulación y la capacidad de los órganos para realizar sus funciones. El corazón, los riñones y los vasos cerebrales son especialmente vulnerables.
La inflamación metabólica y el daño vascular también contribuyen a mayor riesgo de infarto, ictus o insuficiencia cardíaca. Según la Dra. Ciudin, «las personas con diabetes tienen casi el doble de probabilidades de presentar enfermedad cardíaca o un ictus que los adultos sin diabetes».
En las mujeres, este riesgo es aún mayor. La especialista advierte que «en mujeres con diabetes, el riesgo de infarto agudo de miocardio o angina es superior al 40 % respecto a los hombres con diabetes». Esto se debe, en parte, a perfiles de riesgo más desfavorables, con mayor tendencia a hipertensión, obesidad o colesterol elevado.
Factores que influyen en la diabetes tipo 2 y cómo prevenir complicaciones
Aunque existen más de 30 tipos de diabetes, la diabetes tipo 2 representa cerca del 90 % de todos los casos. Su desarrollo está estrechamente relacionado con factores como la adiposidad visceral, el sedentarismo, la predisposición genética y una alimentación desequilibrada.
La grasa visceral —el tejido adiposo que se acumula alrededor de los órganos— desempeña un papel clave. Esta grasa, cuando es disfuncional, genera sustancias inflamatorias que favorecen la resistencia a la insulina, aumentan la presión arterial y sobrecargan los riñones, iniciando un círculo vicioso de complicaciones cardiometabólicas.
La diabetes también puede dar lugar a daños a largo plazo, como retinopatía, neuropatía, nefropatía o hígado graso. El hígado graso, de hecho, es hoy una de las principales causas de trasplante hepático en países desarrollados.
Pero hay un punto esperanzador: la diabetes tipo 2 puede revertirse en algunos casos. Tal como explica la Dra. Ciudin, «la diabetes tipo 2 puede entrar en remisión metabólica si abordamos su raíz; no hablamos de cura definitiva, pero sí de revertir su curso en muchos casos». Añade que, actuando sobre la obesidad y la disfunción del tejido adiposo, podrían prevenirse hasta un 80 % de los nuevos casos.
Consejos para reducir el riesgo cardio–renal si tienes diabetes
- Realiza controles rutinarios de glucosa, función renal y colesterol.
- Vigila tu perímetro de cintura: una relación cintura/altura >0,5 indica mayor riesgo cardiometabólico.
- Prioriza una dieta rica en verduras, legumbres, frutas, proteínas magras y grasas saludables.
- Reduce los azúcares simples, ultraprocesados y el exceso de alcohol.
- Mantén actividad física diaria, aunque sea caminar 30 minutos.
- Duerme bien y gestiona el estrés, ambos esenciales para el equilibrio metabólico.
Prevención, diagnóstico precoz y acompañamiento profesional
La mayoría de los diagnósticos de diabetes tipo 2 se detectan en análisis rutinarios, lo que subraya la importancia de los chequeos periódicos. Controlar la glucosa, la función renal y los factores de riesgo cardiovascular permite adelantarse a las complicaciones y tratarlas a tiempo.
Los profesionales sanitarios insisten en que la prevención, la educación y el seguimiento continuo son pilares necesarios para mantener la enfermedad bajo control, reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida. En este contexto, la divulgación y el acceso a información práctica —incluidas recomendaciones nutricionales, ejercicio y hábitos sostenibles— son claves para que las personas tomen decisiones informadas sobre su salud.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la diabetes aumenta el riesgo cardiovascular?
Porque los niveles altos de glucosa dañan los vasos sanguíneos y favorecen procesos inflamatorios que elevan el riesgo de infarto, ictus o insuficiencia cardíaca.
¿La diabetes afecta también a los riñones?
Sí. Es la primera causa de enfermedad renal crónica, y hasta un 40 % de las personas con diabetes tipo 2 pueden desarrollarla si no se detecta a tiempo.
¿Es posible prevenir la diabetes tipo 2?
Hasta un 80 % de los casos podrían evitarse con hábitos saludables, pérdida de peso y control del tejido adiposo.
¿Qué pruebas debería hacerme para controlar mi riesgo?
Análisis de glucosa, pruebas de función renal, perfil lipídico y medición del perímetro de cintura.
¿Puede la diabetes tipo 2 entrar en remisión?
Sí. Con pérdida de peso, alimentación adecuada y tratamiento profesional, algunas personas pueden revertir su curso metabólico.
Por Miguel Ramudo
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