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Una investigación reciente ha detectado una enzima que podría vincular a la obesidad con la diabetes. Este hallazgo puede ser útil para que en el futuro se diseñen nuevos medicamentos más efectivos contra esta enfermedad que hoy afecta a más de 347 millones de personas en todo el mundo.

Con la diabetes no se juega: es una de las principales causas de ceguera, de amputaciones y de falla renal y afecta a la población del mundo entero. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que las muertes a causa de esta enfermedad se duplicarán para el 2030. Tal es la preocupación por detener el avance de esta condición de salud crónica asociada con la obesidad y el estilo de vida sedentario, que la ciencia no deja de buscar más información que permita combatirla.

Ahora, en un estudio realizado con ratones, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad Columbia en Nueva York ha detectado que una enzima hiperactiva denominada MK2 (MAPKAP kinase-2) empeora los dos defectos principales de la diabetes: una deficiencia en la sensibilidad a la insulina, y la sobreproducción de glucosa.

Este hallazgo, que fue publicado en la versión en línea de la revista Cell Metabolism, es importante ya que sugiere que si una medicina actuara sobre esta enzima, podría ayudar a corregir ambos problemas al mismo tiempo. Por ejemplo, se podría añadir una medicina que inhiba a esta enzima a la metformina, que actualmente es el tratamiento más común para la diabetes tipo 2. De esta forma se potenciaría el efecto de la metformina sobre el control de la insulina y los niveles de glucosa.

Los primeros descubrimientos sobre estos efectos sobre la glucosa que encontraron los investigadores ya fueron publicados el año pasado, en la misma revista. En ambos casos, los detalles bioquímicos de cómo funciona este medicamento en los ratones fue similar.

Al mismo tiempo, los científicos revelaron que, según datos recientes que todavía no han sido publicados, la MK2 sería hiperactiva en personas obesas, incluidas las que tienen prediabetes, pero no en las personas delgadas. Además, la trayectoria de la MK2 se activa en las células del hígado y, de acuerdo a un amplio estudio sobre genética humana denominado DIAGRAM, un componente clave de esa trayectoria que activa la MK2 se ha asociado con la diabetes.

A medida que la diabetes avanza, las células beta del páncreas que se encargan de producir la insulina deben generar una mayor cantidad de esta hormona para manejar la elevación en los niveles de la glucosa en la sangre, y a veces, éstas células se agotan y los pacientes deben inyectarse insulina. Pero si una medicina (y esa es la hipótesis que se persigue con estas investigaciones) lograra proteger a las  células beta del estrés de tener que controlar los altos niveles de azúcar en la sangre, posiblemente se podría prevenir o demorar el avance de la enfermedad. De hecho, los investigadores planean probar esta hipótesis con los ratones prediabéticos.

Del mismo modo, otros datos de estos científicos que todavía no han sido publicados, también sugieren que otra de las ventajas de estos inhibidores de MK2 es que no parecen tener el riesgo cardiovascular que actualmente se asocia con muchas de los medicamentos que se podrían usar contra la diabetes (y que no son aprobados por la FDA -Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos-, hasta que ésta confirma que son seguras en muchas pruebas clínicas diseñadas para determinar sus riesgos cardiovasculares). Por el contrario, según los estudios de estos investigadores de Columbia, la inhibición de MK2 también parece reducir el colesterol, mientras que otros investigadores han encontrado que una deficiencia de MK2 en los ratones los protege contra la aterosclerosis.

Y mientras la ciencia sigue buscando nuevos aportes que ayuden a combatir esta enfermedad, mantente informado acerca de cuáles son las mejores maneras para controlar tu diabetes y para evitar sus complicaciones. Recuerda que es muy importante mantener un estilo de vida saludable, con una dieta alta en fibra y baja en grasas, acompañada de una rutina de ejercicios, siguiendo las indicaciones de tu doctor. Habla con tu médico para que te ayude a elegir los alimentos y la actividad física más apropiada para ti.

Imagen © iStockphoto.com / Andrew Helwich

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