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Los problemas del desarrollo, permanentes y profundos, característicos del autismo son uno de los temores más grandes de los padres. Las causas de esta serie de trastornos son principalmente genéticas, pero un nuevo estudio indica que el bajo peso al nacer, concretamente en los gemelos, puede tener alguna influencia. Sigue leyendo para que te enteres en detalle.

El autismo comprende a una serie de trastornos del desarrollo que afectan al cerebro. Generalmente aparece durante los 3 primeros años de vida. El autismo impide el desarrollo normal de las habilidades sociales y de comunicación.  Un niño autista puede pasar mucho tiempo aislado y tener dificultades para hablar y para expresarse. Sin embargo, el autismo es una condición que en ocasiones no es fácil de detectar.

Es posible que haya ciertas conductas del niño que les parezcan sospechosas a los padres que probablemente se manifiesten cuando entre a la escuela y que además presente problemas de conducta y comunicación. Como mencioné, el autismo es un espectro de trastornos, es decir, que puede tener síntomas leves o severos, y que incluso puede que los niños se desarrollen de manera aparentemente normal y que no sea hasta los 2 o 3 años de vida, en que se empiecen a manifestar los síntomas.  El autismo no tiene cura, pero puede manejarse con terapia y mejorarse a medida que pasan los años.

Las causas de esta condición están ligadas a la genética y a factores ambientales,  pero un nuevo estudio revela que — al menos en gemelos idénticos — el bajo peso al nacer juega un papel importante. Unos investigadores de la Universidad Northwestern en Estados Unidos, llegaron a esta conclusión luego de estudiar a más de 3,700 parejas de gemelos,.

Por ejemplo, al analizar a varios gemelos idénticos “discordantes” (es decir que uno sufre de autismo y el otro no) encontraron que en aquellos bebés cuyo hermano era 15% más pesado al nacer (más de 14 onzas), tuvieron un riesgo 13% mayor de sufrir autismo.

No obstante, los autores del estudio publicado en la revista Pyschological Medicine, advierten que también los factores ambientales prenatales (antes del nacimiento) y perinatales (alrededor del nacimiento) son importantes y se suman a la predisposición genética que existe para el autismo.

Esta misteriosa enfermedad ha sido objeto de debate por muchos años. Se ha llegado a culpar a algunas vacunas por su desarrollo, pero esto ya se ha descartado. Así que el debate sobre las causas definitivas del autismo sigue abierto. Esperamos que la ciencia siga avanzando para responder a las preguntas que se tienen acerca del autismo.

No te olvides que ante cualquier duda que tengas sobre el comportamiento y el desarrollo de tu bebé, debes consultar a tu pediatra y si es necesario, a un especialista.

Imágen © iStockphoto.com / Kim Gunkel

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