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Si el nombre de Steve Jobs no te resulta familiar, con seguridad su obra sí. Fue, hasta hace unas semanas, el principal funcionario ejecutivo de la compañía Apple. Bajo su directiva, llegó al mercado la computadora Macintosh en el 1984 y posteriormente, productos electrónicos tan comunes hoy como el iPod, el iPhone y el iPad. Jobs creó el mercado de las aplicaciones móviles, uno de los más dinámicos e innovadores en la actualidad y con seguridad, tú o algún miembro de tu familia conoce o utiliza uno de sus aparatos en su vida diaria. Este mago de la tecnología y de la electrónica sufre, desde el 2004, de un particular tipo de cáncer pancréatico al que se ha enfrentado valientemente durante años. Su renuncia a la dirección de la compañía que ha sido la razón de su vida, indica que su salud se ha deteriorado enormemente. Te invito a explorar y a conocer un poco más la enfermedad a la que Jobs le ha presentado una batalla frontal.

Steve Jobs, el fundador de Apple y hasta hace solamente unas semanas, su dinámico Director Ejecutivo, sufre de una forma rara del cáncer pancreático que representa el 5% del total de los casos de cáncer del páncreas que se diagnostican cada año.  Su renuncia por razones de salud ha hecho que nos enfoquemos en su enfermedad, así en como en los métodos para combatirla.

Como mencioné, el tipo de cáncer pancreático que afecta a Jobs se conoce como tumor neuroendocrino de células de los islotes, y se presenta en las células que producen las hormonas que controlan los niveles de azúcar en la sangre. Se desarrolla con más lentitud  y es menos agresivo que otros tipos de cánceres pancreáticos lo que les permite a los pacientes vivir con la enfermedad durante algunos años.  Pero con el tiempo, sobre todo si otros órganos se ven afectados, las condiciones de salud comienzan a deteriorarse muy rápidamente.  Los expertos coinciden en que solamente un 10% de los casos en que hay metástasis del cáncer pancreático (cuando se traslada a otros órganos del cuerpo) pueden sobrevivir la enfermedad. Y ésta ha sido la progresión de la enfermedad en el caso de Jobs: primero, se sometió a una cirugía para eliminar el tumor primario en el 2004. Cinco años más tarde, recibió un trasplante de hígado para eliminar el cáncer que se diseminó, o hubo metástasis en ese órgano.  Los tumores neuroendocrinos tienden, por lo general, a propagarse del páncreas al hígado. Como éste es un órgano vital, las probabilidades de supervivencia aumentan si se elimina el cáncer de ese órgano. El trasplante es una forma radical de hacerlo, pero no es una cura garantizada.

Como el sistema inmunológico de la persona que recibe el trasplante se debilita o se deprime para evitar un rechazo, esta debilidad abre la puerta no sólo a que regrese el cáncer original, sino a que se presenten otros tipos de cáncer.  No se conocen detalles específicos sobre esta última etapa del cáncer de Jobs, pero como mencionamos, todo indica que su salud está deteriorándose.

Entendiendo el páncreas de célula del islote (páncreas endocrino)

Analicemos ahora este tipo de cáncer pancreático con un poco de más detalle.  El páncreas es una glándula de unos 15 cm (6 pulgadas) de largo que se encuentra detrás del estómago, debajo del hígado y por delante de la columna vertebral.  Su función consiste en producir hormonas y enzimas, labor que realizan dos diferentes tipos de células del páncreas:

  • Las células del páncreas exocrino: elaboran las enzimas que se liberan en el intestino delgado y que ayudan al cuerpo a digerir los alimentos.
  • Las células de páncreas endocrino: elaboran las hormonas como la gastrina y la insulina que controla el azúcar en la sangre.  Se agrupan en varios grupos pequeños (o islotes). Por eso se les llama células de los islotes o islotes de Langerhans.  Los tumores malignos de las células de los islotes son un tipo muy poco frecuente de cáncer de páncreas y es el tipo de cáncer que afecta a Steve Jobs. Estos tumores reciben distintos nombres: tumor pancreático endocrino, tumor pancreático neuroendocrino, carcinoma de las células de los islotes o carcinoide pancreático.

Los tumores de las células de los islotes pueden o no dar síntomas.  Si las hormonas que segregan las células causan síntomas se consideran funcionales y por lo general son benignos. Si las hormonas que segregan no causan síntomas se denominan no funcionales y en su mayoría son cancerosos.  Los síntomas los produce el cáncer a medida que crece.

Por la posición de la glándula, los cambios de la misma no se detectan con facilidad en un examen físico de rutina. Tampoco existen pruebas de control como las mamografías en el caso del cáncer de seno, o las mediciones sanguíneas del antígeno prostático en el caso del cáncer de próstata. Por eso, cuando aparecen los síntomas, el tumor canceroso se encuentra ya en una etapa avanzada y su tratamiento resulta más difícil.

Un tumor de las células de los islotes no funcional puede crecer durante un periodo largo de tiempo sin causar síntomas, se va agrandando e incluso puede propagarse a otras partes del cuerpo antes de causar síntomas como los siguientes:

  • Diarrea
  • Indigestiones frecuentes
  • Aparece una masa o nódulo en el abdomen
  • Dolor en el abdomen o en la espalda
  • Fatiga
  • Color amarillento en la piel y en lo blanco de los ojos
  • Pérdida de peso

Alerta a los factores de riesgo

No se conocen con exactitud las causas del cáncer pancreático, pero sí los factores que aumentan las posibilidades de que una persona lo padezca.  Entre ellos se encuentran:

  • El exceso del alcohol: 4 de cada 10 casos de cáncer pancreático está relacionado con el consumo de bebidas alcohólicas y este factor de riesgo si lo puedes controlar.
  • Fumar: es otro de los principales factores de riesgo. Las personas que fuman tienen entre 2 a 3 veces más posibilidades de desarrollar este cáncer que los que no fuman. Definitivamente sí puedes controlar este factor, que también puede llevarte a contraer cáncer del pulmón, de la boca y del estómago.
  • Edad: es muy raro que se presente en personas antes de los 45 años. El riesgo aumenta a partir de este momento. La mayor parte de los pacientes tienen entre 70 y 80 años.
  • Diabetes: entre un 10 y un 20% de los pacientes con cáncer de páncreas sufren de diabetes.
  • Historia familiar: de cáncer pancreático, pancreatitis o cirrosis aumenta el riesgo.
  • Estilo de vida: consumo excesivo de grasa, exceso de peso u obesidad y la falta de ejercicio.

Ahora ya tienes una idea un poco más completa de este tipo de cáncer que ha sido noticia por la importancia y popularidad de una de sus víctimas: el ex presidente de la compañía Apple.  Su batalla contra el cáncer del páncreas que se ha hecho pública recientemente debe servir para elevar el grado de conocimiento de los síntomas y los factores de riesgo en toda la comunidad y para recalcar una vez más que el cáncer es un peligroso enemigo que no discrimina: ataca lo mismo a los hombres que a las mujeres, a los jóvenes que las a personas de la tercera edad  y de todas las clases sociales.  No lo detiene ni la fama, ni el poder: lo padecen por igual las estrellas de Hollywood y los poderosos ejecutivos que las personas más sencillas.  Decide hoy, ante el ejemplo de Jobs a proteger tu vida del peligro del cáncer: tus mejores armas son la información y el conocimiento para reducir o eliminar sus causas y practicar a diario hábitos sanos y positivos para tu salud.

 

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