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Es importante diagnosticar y tratar adecuadamente el dolor del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles o conjunto de tejido fibroso largo y resistente que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón, puede inflamarse, degenerarse o hasta romperse. La “Mayo Clinic Health Letter” cubre las causas y tratamientos de los problemas con el tendón de Aquiles. 

Cuando aparece dolor en el tendón de Aquiles, el componente principal generalmente es la inflamación. Dicha inflamación, conocida como tendinitis de Aquiles, puede sentirse como una molestia o dolor leve  en la parte posterior del talón o unos centímetros más arriba. La inactividad puede producir más sensibilidad o rigidez, pero cualquier actividad irritante también puede agudizar el dolor. Esta afección normalmente no se relaciona con ninguna lesión específica, sino que es el resultado de tensionar el tendón de forma repetida.

Si la tendinitis de Aquiles se diagnostica pronto, el dolor puede resolverse con un tratamiento aplicado por el propio paciente que incluye evitar las actividades que tensionan o irritan el tendón (correr, saltar o caminar en cuesta durante períodos prolongados), aplicar hielo, tomar antiinflamatorios de venta libre para controlar el dolor (ibuprofeno), hacer estiramientos suaves y usar mejores zapatos o plantillas ortopédicas.

Cuando los síntomas duran más de unas semanas, la inflamación ya no es un factor tan importante y, en su lugar, pueden ser los cambios degenerativos los que conducen a la tendinosis de Aquiles. En esa afección, el tendón puede presentar desgarros minúsculos o hinchazón durante semanas o meses, que  generalmente conducen a la aparición de un nódulo visible en el sitio de engrosamiento del tendón. Los tejidos tendinosos debilitados corren más riesgo de sufrir desgarros parciales o de romperse completamente.

Un tipo especial de reforzamiento tendinoso, conocido como reforzamiento excéntrico, puede ayudar a revertir la degeneración del tendón de Aquiles. El reforzamiento implica levantar los dedos de los pies y bajarlos muy lentamente hasta el piso, pero este ejercicio debe hacerse después de consultar con un médico o con un fisioterapeuta para evitar causar más daños.

Es importante obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento para el dolor persistente del tendón de Aquiles. Cuando el dolor no responde a las medidas tradicionales, el médico puede recomendar otras terapias como los medicamentos tópicos, las inyecciones, la terapia con ondas de choque o la punción seca del tendón para iniciar la recuperación, o una cirugía.

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