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En varios artículos de Vida y Salud te hemos hablado sobre las ventajas que el ejercicio le brinda  a tu cuerpo. He aquí uno más que seguramente te ayudará a entrar en acción. Siguen surgiendo evidencias de que la actividad física de moderada a intensa actúa como una barrera protectora contra los  accidentes cerebrovasculares. Estos pueden poner en riesgo tu salud sin que te des cuenta ya que pueden ser silenciosos. ¡Ponte en movimiento!

Si la idea de ejercitarte y sudar en un gimnasio no te entusiasma demasiado, ¿qué tal un paseo en bicicleta?  Quizás prefieras nadar en la alberca o la piscina, salir a trotar por el parque o jugar un partido de fútbol con los compañeros de trabajo.  El minuto en que decidas incorporar actividades de este tipo a tu rutina diaria, estarás haciéndole un gran favor a tu salud ahora, a corto plazo y más adelante, disminuyendo tu riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (o vascular cerebral),  riesgo que va aumentando con el correr de los años.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia, en Los Estados Unidos, ha comprobado que la actividad física moderada a intensa, como trotar, nadar o andar en bicicleta, podría proteger al cerebro de los “accidentes cerebrovasculares silenciosos”.

Para el estudio, los científicos recopilaron información sobre los hábitos de ejercicio de más de mil personas que nunca habían sufrido un accidente cerebrovascular y luego de unos años volvieron a analizarla para ver qué había ocurrido con sus cerebros.

Así, descubrieron que las personas que habían dicho que participaban en alguna actividad física de moderada a intensa tuvieron casi la mitad de posibilidades (específicamente, un 40 por ciento) de haber desarrollado esas pequeñas lesiones cerebrales, en comparación con quienes habían afirmado que no hacían ejercicio de forma habitual.

Los accidentes cerebrovasculares o trombosis o derrames cerebrales, también conocidos como apoplejía, se producen cuando el flujo sanguíneo que llega al cerebro se detiene, lo que hace que las células del cerebro empiecen a morir casi inmediatamente.

Esto puede ocurrir porque un coágulo sanguíneo bloquea el paso de la sangre, lo que se conoce como ataque cerebral isquémico, o porque algún vaso sanguíneo se rompe y sangra dentro del cerebro, lo que se denomina ataque cerebral hemorrágico.

También puede haber “mini-derrames cerebrales” o ataques isquémicos transitorios, cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe brevemente.

En todos los casos, estos ataques pueden afectar tanto a los hombres como a las mujeres, sobre todo después de los 40 años de edad, y en algunos casos, pueden hacerlo también de manera silenciosa. Esto quiere decir que la enfermedad puede no dar señales hasta que está muy avanzada y se produce un ataque. Por eso, cuando te das cuenta de que algo anda mal, muchas veces ya es tarde.

Este es un motivo suficiente para que te cuides y mantengas un estilo de vida saludable que te permita evitar situaciones como éstas, sobre todo si sabes que perteneces a un grupo de alto riesgo. Esto es, por ejemplo, cuando alguien en tu familia ha sufrido este tipo de ataques o ha tenido problemas relacionados con el corazón, o tienes algún problema crónico como obesidad o colesterol alto, entre otros.

Lo bueno es que cambiando algunos hábitos cotidianos puedes prevenir o reducir las posibilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares. Es cierto que esto siempre implica un poco de esfuerzo y voluntad para modificar esos hábitos que afectan tu salud negativamente. Pero si lo piensas bien, te darás cuenta de que los esfuerzos realmente no son tantos especialmente cuando los comparas con los beneficios.

¡Anímate! Además del ejercicio moderado, otra manera de evitar los accidentes cerebrovasculares es mantener una dieta saludable, donde no abunden los alimentos ricos en grasas (especialmente las saturadas), sino las frutas y los vegetales.

Con esta información, ¿sabes si eres parte del denominado grupo de riesgo?  ¿Estás ayudando a tu cuerpo a mantenerse sano por más tiempo? ¿Cómo es tu rutina de ejercicios? ¿Y tu dieta? No importa la edad que tengas, nunca es tarde para comenzar a cuidarte, para vivir más y vivir mejor.

Imágen © iStockphoto.com / Andrey Volodin

 

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