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Cuando se trata de cuidar al corazón, hay que tener en cuenta, a partir de ahora, un nuevo factor de riesgo. Se trata del grupo sanguíneo, que influye en el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Esto es lo que ha encontrado un estudio reciente. Si quieres ponerte al día, sigue leyendo.   

Entre los factores de riesgo que pueden afectar al corazón, algunos se pueden evitar o controlar, como el sobrepeso, el fumar y tener una vida sedentaria.  Otros no están en nuestras manos, como la edad y la genética. A este segundo grupo se suma uno nuevo: el grupo sanguíneo, y al parecer, los que son del grupo AB tienen más posibilidades de sufrir enfermedades del corazón, aunque mantener un estilo de vida saludable puede ser suficiente para cambiar esta situación.

El grupo sanguíneo determina los distintos tipos de sangre que puede ser del grupo A, B, AB o grupo O. El grupo sanguíneo  no es algo que se ve a simple vista. Es necesario analizar la sangre con agentes especiales para determinar a qué grupo pertenece. ¿Cómo se diferencian los grupos? A través de dos sustancias químicas o proteínas denominadas antígenos, que están presentes en los glóbulos rojos. Recuerda que la sangre está compuesta por glóbulos rojos, que se encargan de llevar el oxígeno a todo el cuerpo, de glóbulos blancos, que se encargan de combatir las infecciones, y de plaquetas sanguíneas, que ayudan en la coagulación.

Además hay otro antígeno llamado “D”, según el cual tu grupo sanguíneo puede ser del factor Rh-positivo o Rh-negativo. Si el antígeno D está presente, la sangre es Rh-positiva. Por el contrario, si el antígeno “D” está ausente, la sangre es Rh-negativa.

¿Te resulta familiar todo esto? Claro, es lo que sueles escuchar en los medios de comunicación cuando anuncian que se necesitan donaciones de sangre. Esto es porque, cuando algún enfermo necesita recibir sangre, no puede ser cualquier tipo de sangre, tiene que ser compatible con su grupo y factor (digamos, A, Rh positiva).

Por ejemplo, las personas del grupo O pueden donar glóbulos rojos a cualquier persona, las del grupo A pueden donar glóbulos rojos a las del grupo A y AB, las del grupo B pueden donar glóbulos rojos a las personas del grupo B y AB y las del grupo AB solo pueden donar a otras personas del grupo AB.

Ahora bien, los antígenos que determinan el grupo sanguíneo de las personas no sólo están presentes en los glóbulos rojos. También se encuentran en una gran variedad de tejidos, como las neuronas sensoriales, las plaquetas y el endotelio vascular, es decir, la pared interna de los vasos sanguíneos.

¿Habrá alguna relación entre esto y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares? Un grupo de científicos del Brigham and Women’s Hospital y de la Escuela Médica de Harvard, en Boston, en Estados Unidos, analizaron los datos que obtuvieron de dos grandes estudios epidemiológicos de ese país: el Estudio de Salud de las Enfermeras y el Estudio del Seguimiento de Profesionales de Salud.

De ese modo, pudieron hacer un seguimiento de más de veinte años de los grupos sanguíneos y las enfermedades cardiovasculares de más de 62 mil mujeres y más de 27 mil hombres, que tenían entre 30 y 75 años de edad, y encontraron que los grupos A, B y AB aumentan ligeramente las probabilidades de desarrollar enfermedad cardiaca.

Para evaluar cómo el grupo sanguíneo se relaciona con el riesgo de enfermedad cardiaca, los investigadores también tomaron en cuenta factores como la dieta, la edad, el peso, el sexo, la raza, el tabaquismo, la menopausia y los antecedentes médicos.

Según los resultados de este análisis, que fueron publicados en Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology, una de las revistas de la Asociación Americana del Corazón,  las personas del grupo AB, que es el menos común, tenían un aumento del 23 por ciento en su riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca, comparado con las personas del grupo sanguíneo O. El aumento en el riesgo fue del 11 por ciento para las personas en el grupo B y de 5 por ciento para las del grupo A.

El grupo sanguíneo podría relacionarse con el riesgo cardiovascular de varias formas. Por ejemplo, los factores clave involucrados en la coagulación de la sangre son más altos en los individuos que no son del grupo O. Además, se ha mostrado que los niveles de colesterol varían según el grupo sanguíneo (recuerda que tener el colesterol alto elevado es uno de los factores de riesgo más conocido que puede afectar la salud de tu corazón).

Sin embargo, los investigadores advirtieron que esto no significa que el grupo sanguíneo sea la causa de los problemas del corazón y que, si bien no es posible cambiar el grupo de sangre, sí se puede mantener un corazón sano llevando un estilo de vida saludable. En efecto, fumar, tener diabetes, y/o tener colesterol o presión alta pueden dañar el corazón de cualquiera, sin importar el grupo sanguíneo que corra por sus vasos sanguíneos.

 

Imagen © iStock.com / Evgeny Terentev

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