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Que el humo del tabaco les hace mal a los pulmones – incluso de los que no fuman pero lo respiran en su entorno – es de sobra conocido y las advertencias se repiten continuamente. Si te dijeran que también es capaz de dañar la audición de los adolescentes, ¿te sorprenderías? En este artículo te contamos lo que un grupo de investigadores descubrió sobre este tema, para que la próxima vez que alguien encienda un cigarrillo a tu lado o al lado de tus hijos tengas otro motivo para pedirle que lo apague o que se vaya a fumar a otra parte.

Fumar es perjudicial para la salud, posiblemente ya te lo han dicho o lo has escuchado hasta el cansancio. ¡Hasta lo advierten los mismos paquetes de cigarrillos!, sin olvidar que cada vez son más los programas y las leyes que te incentivan a dejar de fumar.

Es que el tabaco no sólo les hace mal a los pulmones, también aumenta las posibilidades de contraer cáncer en distintas partes del cuerpo, como la boca, nariz, garganta, esófago, pulmones, estómago, páncreas, riñones, vejiga, cuello uterino, médula ósea y sangre.

No se perjudican nada más los fumadores activos: los que respiran el humo de segunda mano, considerados fumadores pasivos, también pueden sufrir varios problemas de salud, ya que el humo del cigarrillo contiene más de 50 sustancias que pueden causar cáncer. Además, puede provocar infecciones en las vías respiratorias y enfermedades en el corazón.

Cuando se trata de los niños pequeños, el respirar el humo de segunda mano aumenta las posibilidades de que sufran el Síndrome de Muerte Súbita Infantil y es más probable que luego tengan problemas pulmonares, infecciones del oído y asma. Además, cuando son un poco más grandes y comparten ambientes con personas que fuman, tienden a enfermarse más de bronquitis, neumonía (pulmonía) y tos.

A todo esto se suma ahora algo más: la audición, que hasta el momento no parecía perjudicada por el humo del cigarrillo. Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores del NYU Langone Medical Center en Nueva York, en Estados Unidos, encontró que la exposición al humo de segunda mano podría afectar el desarrollo de la audición (para oír) en los niños y aumentar el riesgo de pérdida auditiva en la adolescencia.

Para llegar a esa conclusión, los científicos analizaron los datos de más de 1.500 jóvenes entre los 12 y los 19 años de edad relacionados con su estado de salud y sus antecedentes médicos familiares, la exposición al humo de segunda mano y su conocimiento de si tenían un problema de audición o no.

De ese modo pudieron detectar que los adolescentes que se habían expuesto al humo de segunda mano tenían mayores tasas de pérdida auditiva de baja y alta frecuencia que otros adolescentes no expuestos, aunque más del 80 por ciento no sabía que tenía ningún problema en los oídos.

Además, para la investigación, todos los participantes tuvieron que hacerse exámenes físicos que incluían pruebas de cotinina en la sangre (un producto secundario a la exposición a la nicotina) y pruebas de audición. Según los exámenes sanguíneos y los niveles de cotinina registrados, la gravedad de la pérdida auditiva dependía de la cantidad de la exposición.

Estos hallazgos -que aparecieron en la edición de julio de la revista especializada Archives of Otolaryngology, Head and Neck Surgery– podrían ser un motivo suficiente para que se evalúe una posible pérdida auditiva en los niños y los adolescentes expuestos al humo de segunda mano.

Desafortunadamente, a pesar de lo perjudicial que resulta fumar, se estima que cada día, alrededor de cuatro mil adolescentes prueban por primera vez un cigarrillo. De ellos, unos mil se convierten en fumadores cotidianos. ¿Y tú, qué piensas al respecto? Si eres fumador, éste es el mejor momento para dejar el hábito. Si no lo eres, es importante que estés alerta de todos estos riesgos y que te sientas confiado, no sólo a decir que no si alguna vez te ofrecen un cigarrillo, sino también a pedirle a tus compañeros o amigos que no fumen a tu lado, ya que es muy dañino para todos.

Imágen © iStockphoto.com / Igor Skrbic

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