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Para muchos diabéticos, el momento más molesto del tratamiento es cuando tienen que ponerse las inyecciones de insulina. ¿Estás de acuerdo? Quizá puedas hacer las cosas más llevaderas de una manera muy sencilla: cambiando el tamaño de la aguja. 

¿A quién le gusta darse un pinchazo? Pero en muchas ocasiones son, además de necesarios, imprescindibles para mantener la salud. El ejemplo clásico son las inyecciones de insulina, cruciales en el tratamiento de la diabetes tipo 1 y de muchos casos de diabetes tipo 2.

Hasta hace poco se recomendaba aplicarlas con las agujas más largas (de 1/2 pulgada o 12 mm), especialmente en pacientes con mucho sobrepeso, para asegurarse de que penetraran bien a través de la piel y llegaran al tejido adiposo (la capa de tejido graso que se encuentra bajo la epidermis, la parte más externa de la piel). Al usar una aguja larga, se creía, se garantizaba que no hubiera derrames o escapes de la insulina, sin temor a que el paciente recibiera por eso una dosis menor de la necesaria.

Sin embargo, el miedo a las agujas y la incomodidad de aplicarse periódicamente las inyecciones hace que muchos pacientes no sigan el tratamiento como se les indica.

Una investigación realizada por Nancy Klobassa y Peggy Moreland, educadoras de diabetes de la Mayo Clinic, se concentró precisamente en el tema tomando como base varios estudios previos. Los resultados ofrecen una nueva perspectiva: es posible reducir el largo de la aguja sin que el paciente se perjudique. Estas son buenas noticias para los diabéticos que se sienten intimidados — y a veces francamente aterrorizados — por las inyecciones.

Por mucho tiempo, la corpulencia del paciente había sido el factor principal en la selección de la aguja. Por lo regular, se escogía una aguja más larga para los pacientes más gruesos, y se usaba el método de pellizcar la piel al aplicarla. Esto último evitaba aplicar la inyección en el músculo, que además de causar dolor, impide un óptimo control del nivel de glucosa en la sangre.

Tras revisar toda la evidencia, las investigadoras de Mayo Clinic llegaron a la conclusión de que una aguja más corta producía menos dolor que las agujas largas en los pacientes, por lo que sentían menos miedo y ansiedad al aplicarse la insulina y además, resultaba igual de eficiente. Teniendo eso en cuenta, han modificado las recomendaciones que les dan a sus pacientes y que tú puedes adoptar para inyectarte la insulina con menos molestias y mayor efectividad:

  • Los pacientes, tanto los de peso normal como los “pasaditos” de peso, pueden usar agujas cortas de 5/16 pulgadas (8 mm) con la jeringuilla de insulina, siempre que usen la técnica correcta, otro factor importante a la hora de recibir la dosis adecuada del medicamento.
  • El lugar más apropiado para la inyección es el abdomen, pero también pueden aplicarse en el brazo, los glúteos o los muslos (por el frente o la parte externa del muslo).
  • La aguja debe insertarse recta (en un ángulo de 90º) y mantenerse en esa posición de 5 a 10 segundos.
  • Si te aplicas dosis mayores de 30 unidades, debes contar más de 10 segundos para evitar que la insulina se escape.
  • Se recomienda que las personas muy delgadas que usen las agujas de 8 mm pellizquen la piel y entonces inyecten en el pliegue para evitar pinchar el músculo.
  • Si el paciente prefiere usar agujas más largas (1/2 pulgada/ 12 mm) o solamente tiene acceso a este tamaño, entonces también debe pellizcar la piel e inyectar sobre el pliegue con el mismo objetivo: evitar que la inyección se haga en el músculo, sino en el tejido adiposo).

Una preocupación común a la hora de decidir qué largo de aguja utilizar es que ésta pueda atravesar la piel de todas las áreas del cuerpo que por lo general se utilizan para las inyecciones de insulina: abdomen, muslos, brazos y glúteos. Un estudio reciente utilizó el ultrasonido para medir el grosor de la piel de esas cuatro áreas del cuerpo en 338 pacientes con diabetes. Las variaciones del grosor de la piel que se encontraron fueron mínimas teniendo en cuenta la edad, género, raza e índice de masa corporal de los participantes. El grosor de la piel de la mayoría de dichos pacientes era menor a 2.8 mm (la piel más fina en los muslos y la más gruesa en los glúteos). Esto significa que hasta las agujas más cortas de 4 mm tienen el largo suficiente para atravesar la piel y llegar al tejido adiposo. Sin embargo, ¿son igual de efectivas que las más largas?

Otras investigaciones sugieren que las agujas incluso más pequeñas y finas, como las de 5 mm ofrecen los mismos resultados que las agujas de 8 mm en los pacientes obesos en cuanto al control de la glucosa. Esa es la conclusión de un estudio publicado en Diabetes Technology & Therapeutics, en el que participaron 130 pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2 que usaban insulina y que tenían un índice de masa corporal de 30 o más (lo que los coloca en la categoría de obesos). Durante los seis meses que duró el estudio, los pacientes se inyectaron insulina con agujas de 5 mm por 3 meses y cambiaron a agujas de 8 mm durante los siguientes 3 meses. Al final, no se detectó diferencia en cuanto al control de la glucosa (en las pruebas A1C ) en los grupos de pacientes, independientemente de qué tamaño de aguja usaron. Eso sí, los que usaron agujas más cortas reportaron menos molestias y menos sangrado, aunque sí hubo más escapes de insulina con las más pequeñas, lo que puede evitarse utilizando la técnica correcta, insertando la aguja recta y esperando el tiempo apropiado (5 a 10 segundos como mínimo, y más tiempo si la dosis excede las 30 unidades).

También se ha encontrado que las agujas cortas (de 4 a 5 mm) funcionan mejor cuando se introducen rectas (en un ángulo de 90 grados) en la piel, sin pellizcar ésta. Si usas una aguja de más de 6 mm sí se aconseja pellizcar la piel para minimizar el riesgo de aplicar la inyección en el músculo, con sus desagradables consecuencias.

Recuerda que si eres muy delgado(a) y usas agujas de de 5/16 de pulgada (8 mm), la técnica más efectiva es pellizcarte la piel y aplicar la inyección en el pliegue que se forma. Eso evita que te inyectes en el músculo. Y también debes pellizcarte la piel si usas agujas de 1/2 pulgada (12 mm).

Si eres diabético(a) y debes usar insulina, actualmente tienes muchas opciones a la hora de escoger dispositivos para aplicarla, incluyendo las agujas. Las cosas definitivamente han cambiado desde las gruesas agujas de 16 mm que se usaban hace 25 años, a las agujas más pequeñitas de 4 mm que existen en el mercado desde el 2010. Las limitaciones de tu seguro médico o las recomendaciones de tu profesional de la salud, también influyen en esa selección. Pero si quieres usar una aguja más corta y menos dolorosa, puedes hacerlo, siempre que cuentes con la aprobación de tu médico.  Mientras más cómodo te resulte el proceso, mayores probabilidades tendrás de controlar tu diabetes.

Imagen © Thinkstock / Gewitterkind

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