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Los griegos y los romanos le asignaron hasta dioses y desde la antigüedad, hay quien no puede vivir sin una copita de esta bebida extraída de la uva. Por supuesto, hablamos del vino, del que tanto se ha dicho y escrito. En este artículo nos sumamos y te contamos los últimos hallazgos sobre lo bueno y lo malo de tomar vino tinto.

Algunos lo consideran exquisito, otros no lo toleran…  Algunos se quejan de que les produce dolores de cabeza y otros, en cambio, dicen que lo toman para cuidar la salud del corazón y mejorar la digestión. ¿Qué hay de cierto en cada una de estas afirmaciones?

En cuanto a los gustos, como dice el refrán, no hay nada escrito, y es cuestión del paladar de cada uno en particular. Lo que sí es seguro es que si no te gusta el vino tinto no debes obligarte a tomarlo por cuestiones de salud, pues los beneficios que puedas obtener de él también puedes encontrarlos en otros alimentos.

Con respecto a esto último, hay estudios que afirman que una copa de vino tinto a diario ayuda a proteger la salud del corazón y otros que, por el contrario, tratan de detectar cuál es el compuesto del vino responsable de los dolores de cabeza que muchas personas dicen sentir luego de beberlo.

Por ejemplo, un estudio presentado en junio en la reunión anual de la Sociedad Americana del Dolor de Cabeza (American Headache Society) en Los Ángeles, en Estados Unidos, encontró que las variedades que contienen niveles más altos de unos flavonoides conocidos como taninos, que son responsables del intenso color del vino tinto, también podrían ser los causantes de las molestias.

Para llegar a esos datos, los investigadores observaron a 33 adultos en Brasil que se consideraban bebedores regulares de vino tinto y que creían que la bebida les había provocado migrañas en el pasado.

A todos los participantes se les pidió que tomaran vinos sudamericanos, y si bien la mayoría reportó haber tenido migrañas al menos una vez, dentro de las doce horas luego de beber vino, algunas variedades parecían hacer más efecto que otras. En particular, los vinos que más dolor provocaron fueron el Tannat y el Malbec.

De todos modos, los mismos investigadores reconocieron que la muestra fue pequeña y que careció de control. Por eso es necesario contar con más datos y nuevas investigaciones sobre este tema, así como con estudios que analicen los efectos de los vinos de otras partes del mundo.

En el lado opuesto, nuevos estudios siguen sumando datos acerca de los beneficios del vino en la salud. Por ejemplo, una investigación desarrollada por unos investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), en colaboración con unos investigadores del programa Ingenio-Consolider (FunCFood), en España, detectó que el consumo moderado de vino tinto ejerce un efecto positivo sobre la flora intestinal gracias a sus polifenoles.

Los polifenoles son compuestos naturales que también están en las frutas y las verduras, en el té y el chocolate. Los hallazgos demuestran que logran inhibir las bacterias no beneficiosas de la microbiótica humana y propician la reproducción de las que sí lo son.

De ese modo aseguran el equilibrio de la flora intestinal, ya que la microbiótica tiene una función digestiva que contribuye a la síntesis de micronutrientes, a la absorción de electrolitos y minerales y a la digestión y la absorción de determinadas sustancias que no se digieren, y puede proteger contra condiciones como los trastornos intestinales, enfermedades inflamatorias, cáncer y obesidad.

Para llegar a estos resultados, publicados en el medio especializado American Journal of Clinical Nutrition, los investigadores dividieron a diez hombres en tres grupos, durante 20 días. Cada grupo bebió vino tinto con o sin alcohol (ambos con el mismo contenido en polifenoles) y ginebra.

Luego observaron que el vino tinto mejoró la flora intestinal e incrementó el número de bacterias relacionadas con la protección de ciertas enfermedades, algo que no ocurrió con la ginebra. Asimismo, los investigadores comprobaron que el vino tinto tiene efectos benéficos  sobre las moléculas inflamatorias que causan la ateroesclerosis en sus primeras etapas.

O sea que ayuda a mejorar la salud del corazón y del sistema circulatorio en general. Y en este sentido, este estudio no es el primero en mostrar los beneficios del vino tinto para el corazón.

Por eso, el vino tinto puede ser un buen complemento en la dieta, siempre y cuando se consuma con moderación. Lo recomendable es no tomar más de una bebida (alrededor de 4 a 6 onzas) por día en el caso de las mujeres y no más de dos bebidas (8 a 12 onzas) en el caso de los hombres. Y siempre que tu médico no te haya dicho que haya contraindicaciones para que lo bebas en tu caso particular.

Esa cantidad es suficiente para que recibas los efectos saludables de esta bebida, que incluyen también una pequeña elevación del nivel del colesterol bueno (HDL, por sus siglas en inglés), y podrían reducir el que las plaquetas se adhieran una contra la otra (ya que esto favorece la formación de la placa en las arterias).

Si tienes algún problema médico o tomas medicamentos, hierbas o suplementos, pregúntale a tu médico si los puedes tomar bebidas alcohólicas y/o mezclar lo que tomas vino. Y recuerda que la clave es beber con moderación. ¡A tu salud!

Imágen © iStockphoto.com / Eric Hood

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