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Una nueva investigación contradice lo que se creía desde hace décadas que funcionaba para evitar la diverticulosis. El estudio ha encontrado que una dieta rica en fibra puede aumentar el riesgo de desarrollar esta condición en vez de disminuirlo. Aunque todavía faltan datos más precisos para modificar el tratamiento actual, este descubrimiento abre un nuevo camino en el estudio de la diverticulosis que afecta a un 30 por ciento de las personas mayores de 60 años.

A veces los descubrimientos científicos pueden sorprendernos, ya que ponen en duda todo lo que se conocía hasta el momento. Este es el caso de una investigación que se dio a conocer este mes, que contradice lo que los médicos hemos estado recomendando durante décadas: que una dieta rica en fibra ayuda a combatir la diverticulosis, una enfermedad gastrointestinal común, sobre todo en personas mayores de 60 años.

Un estudio desarrollado por unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos, pone en duda la siguiente recomendación: que comer una dieta rica en fibra ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar la diverticulosis. Según este nuevo estudio, por el contrario, hasta podría aumentarla.

Para llegar a estos resultados, que se publicaron en la revista especializada Gastroenterology, los investigadores analizaron datos de más de 2.100 pacientes entre los 30 y los 80 años de edad, que se sometieron a una colonoscopia ambulatoria entre 1998 y 2010. Los datos se referían a sus dietas, a sus evacuaciones (sus deposiciones) y su nivel de actividad física. Analizándolos, encontraron que los pacientes que comían menos fibra tenían un 30 por ciento menos probabilidades de desarrollar diverticulosis que quienes incluían más fibra en la dieta.

La diverticulosis es una condición en los intestinos que suele afectar a las personas mayores de 60 años. Se produce cuando la persona tiene divertículos. Aunque su nombre suene gracioso, los divertículos no tienen nada de divertidos: son pequeñas bolsas o abultamientos en el colon o el intestino grueso que aparecen por debilidad en su pared. Generalmente no causan síntomas, aunque a veces pueden provocar cólicos leves, distensión abdominal o estreñimiento.

El problema es que los divertículos pueden inflamarse e infectarse y se produce entonces lo que se conoce como diverticulitis, una situación que requiere tratamiento médico ya que puede provocar complicaciones graves.

El síntoma más común de la diverticulitis es el dolor abdominal constante, que suele localizarse sobre el lado izquierdo, así como dolor al presionar la parte inferior del abdomen. Si los divertículos se infectan, también puede haber fiebre, náuseas, vómitos, escalofríos, cólicos y estreñimiento.

En los casos más graves, la diverticulitis puede causar un absceso, perforación, oclusión intestinal por la cicatrización interna o fístulas, que es una conexión anormal entre dos órganos. Otra complicación poco común pero potencialmente mortal que puede provocar la diverticulitis es la peritonitis, que ocurre cuando se rompen los divertículos y la infección se pasa a la cavidad abdominal.

El tratamiento de esta enfermedad se centra en eliminar la infección provocada por los divertículos. Para ello se utilizan antibióticos y se recomienza reposo en cama para que el colon se recupere, aunque en los casos más graves puede ser necesario que la persona sea hospitalizada o que necesite ser operada.

Si tienes diverticulosis, el médico te indicará una dieta especial para prevenir problemas futuros, que consiste básicamente en aumentar el consumo de fibra, beber más agua y aumentar tu actividad física. Aún tras estos nuevos descubrimientos, todavía es prematuro para modificar las recomendaciones. Los mismos investigadores advierten que este estudio no es suficiente para modificar los tratamientos actuales. Lo importante es que abre una nueva vía de investigación para tener más información sobre esta enfermedad y sus posibles terapias.

Imágen © iStockphoto.com / Marcela Barsse

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