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Cualquier dolor punzante en el pecho siempre amerita una visita al departamento de emergencia, aunque la causa no necesariamente sea un ataque al corazón sino un espasmo de la arteria coronaria.  La edición de abril de la “Mayo Clinic Health Letter” trata sobre este desencadenante de problemas y lo que representa para la salud cardíaca.

Un espasmo de la arteria coronaria es un estrechamiento breve y temporal de la arteria que provee sangre al corazón.  El espasmo puede provocar síntomas de angina, o sea presión en el pecho, o un dolor opresivo y aplastante.  A pesar de que el espasmo no sea un ataque cardíaco, bien puede desencadenar uno o iniciar una alteración mortal del ritmo cardíaco.  Cuando los eventos se repiten, eso puede alterar la función cardíaca y preparar el terreno para que se produzca insuficiencia cardíaca.

El espasmo de la arteria coronaria es más común entre los jóvenes, pero también ocurre entre las personas mayores, sobre todo entre las mujeres mayores.  La afección normalmente se diagnostica mediante imágenes radiológicas (angiografía coronaria) obtenidas después de que el paciente se presenta con dolor del pecho u otros síntomas de ataque cardíaco.  Cuando los médicos no descubren ningún estrechamiento de las arterias, ni bloqueos propios de la enfermedad arterial coronaria, entonces se sospecha un espasmo de la arteria coronaria.  El diagnóstico se confirma mediante más exámenes.

El hecho de que no exista estrechamiento de las arterias tampoco significa que todo necesariamente se encuentra bien, pues la enfermedad arterial coronaria generalmente se presenta en el sitio donde se produjo el espasmo de la arteria coronaria.  En las primeras etapas de una enfermedad arterial coronaria, los vasos sanguíneos sufren cambios imperceptibles.  Además, las placas cargadas de colesterol al principio crecen hacia afuera, sin ocasionar ningún estrechamiento.

El tratamiento inicial para el espasmo de la arteria coronaria se concentra en las causas subyacentes.  En las personas mayores, eso incluye lidiar con algunos factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de una enfermedad cardíaca.  Las recomendaciones serán de suspender el consumo de tabaco, mantener un peso sano y alimentarse sanamente, además de controlar el estrés.  Cualquier tratamiento adicional se enfocaría en controlar otros factores de riesgo, tales como hipertensión, colesterol y diabetes.

Muchos pacientes responden bien a las terapias iniciales, especialmente quienes padecen enfermedad arterial coronaria mínima.  Entre otras alternativas están la colocación de una endoprótesis en el lugar del espasmo o la implantación de un desfibrilador para detener las arritmias cardíacas.

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Imágen © iStockphoto.com / Pamela Moore

Cualquier dolor punzante en el pecho siempre amerita una visita al departamento de emergencia, aunque la causa no necesariamente sea un ataque al corazón sino un espasmo de la arteria coronaria.  La edición de abril de la “Mayo Clinic Health Letter” trata sobre este desencadenante de problemas y lo que representa para la salud cardíaca.

Un espasmo de la arteria coronaria es un estrechamiento breve y temporal de la arteria que provee sangre al corazón.  El espasmo puede provocar síntomas de angina, o sea presión en el pecho, o un dolor opresivo y aplastante.  A pesar de que el espasmo no sea un ataque cardíaco, bien puede desencadenar uno o iniciar una alteración mortal del ritmo cardíaco.  Cuando los eventos se repiten, eso puede alterar la función cardíaca y preparar el terreno para que se produzca insuficiencia cardíaca.

El espasmo de la arteria coronaria es más común entre los jóvenes, pero también ocurre entre las personas mayores, sobre todo entre las mujeres mayores.  La afección normalmente se diagnostica mediante imágenes radiológicas (angiografía coronaria) obtenidas después de que el paciente se presenta con dolor del pecho u otros síntomas de ataque cardíaco.  Cuando los médicos no descubren ningún estrechamiento de las arterias, ni bloqueos propios de la enfermedad arterial coronaria, entonces se sospecha un espasmo de la arteria coronaria.  El diagnóstico se confirma mediante más exámenes.

El hecho de que no exista estrechamiento de las arterias tampoco significa que todo necesariamente se encuentra bien, pues la enfermedad arterial coronaria generalmente se presenta en el sitio donde se produjo el espasmo de la arteria coronaria.  En las primeras etapas de una enfermedad arterial coronaria, los vasos sanguíneos sufren cambios imperceptibles.  Además, las placas cargadas de colesterol al principio crecen hacia afuera, sin ocasionar ningún estrechamiento.

El tratamiento inicial para el espasmo de la arteria coronaria se concentra en las causas subyacentes.  En las personas mayores, eso incluye lidiar con algunos factores del estilo de vida que aumentan el riesgo de una enfermedad cardíaca.  Las recomendaciones serán de suspender el consumo de tabaco, mantener un peso sano y alimentarse sanamente, además de controlar el estrés.  Cualquier tratamiento adicional se enfocaría en controlar otros factores de riesgo, tales como hipertensión, colesterol y diabetes.

Muchos pacientes responden bien a las terapias iniciales, especialmente quienes padecen enfermedad arterial coronaria mínima.  Entre otras alternativas están la colocación de una endoprótesis en el lugar del espasmo o la implantación de un desfibrilador para detener las arritmias cardíacas.

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