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Disfrutar de las parrilladas en familia y con amigos puede ser muy entretenido y placentero, pero también tiene sus riesgos. Ten en cuenta algunos cuidados que pueden ayudarte cuando toque preparar la parrillada:

  • Corrobora que la ubicación de la parrilla sea la adecuada. Los especialistas recomiendan que sea por lo menos a tres metros de distancia del piso de madera, del lado de la casa y de las plantas colgantes.
  • Al desechar brasas o cenizas, asegúrate de que estén bien apagadas. A veces son engañosas porque en la superficie se ponen blancas y parece que ya no hay fuego pero el calor se mantiene debajo y se reavivará al oxigenarse cuando las cambies de lugar. Antes de desecharlas, échales bastante agua fría para que el fuego se apague bien, y aun así nunca las coloques sobre el césped, pisos de madera u otro material que pueda incendiarse. Elige siempre superficies no inflamables, como el cemento, que estén despejadas.
  • Ten cuidado con los alimentos que consumes y ofreces. Recuerda que la carne (esto incluye a las hamburguesas) debe estar bien cocida y las frutas y verduras bien lavadas, incluso aquellas que debas pelar antes de comer, como el limón y las naranjas, ya que desde la piel se pueden transmitir bacterias que causen reacciones inesperadas en tu salud y la de tus invitados.

Por último, con o sin invitados, si tienes piscina en tu casa no te olvides de poner una cerca (valla) protectora de mínimo un metro y medio de alto, para evitar que los niños se metan sin autorización. Y cuando la estén utilizando, siempre corrobora que haya algún adulto vigilando. Una buena idea es turnarse entre los presentes para vigilar en tandas de 20 minutos. También puedes colocar una alarma debajo del agua que sonará cuando algo que pese más de ocho kilogramos caiga al agua.

Con todos estos cuidados en mente, ahora sí puedes dedicarte a pasar una agradable tarde al aire libre rodeado de las personas que más quieres.

 

Imagen © iStock / andresr

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