¿Qué es?
Ningún órgano realiza tantas tareas esenciales como el hígado:
- produce proteínas esenciales que ayudan con a coagulación de la sangre
- elimina o neutraliza los venenos, las drogas y el alcohol
- produce la bilis que ayuda al cuerpo a absorber las grasas y el colesterol
- ayuda a mantener los niveles normales de glucemia (azúcar)
- regula a varias hormonas
La cirrosis es una enfermedad en la que tejido de cicatrización, que interfiere en todas con todas estas funciones importantes, reemplaza a las células normales del hígado. En casos extremos, el daño es tan grave que la única solución es un transplante de hígado. Es la octava causa principal de muerte por enfermedad en Estados Unidos, cifra que alcanza las 25.000 muertes por año. Afecta a miles de personas a medida que el hígado pierde gradualmente su capacidad para funcionar.
Son varias las causas de la cirrosis. En Estados Unidos y Europa, las más comunes son el abuso del alcohol y la infección crónica con el virus de hepatitis C.
El alcohol tiene un efecto tóxico sobre las células del hígado. La cirrosis alcohólica tiende a desarrollarse después de una década o más del consumir bebidas alcohólicas en exceso, aunque es posible que los “bebedores sociales” tengan cirrosis. No se sabe por qué algunas personas son más propensas que otras a tener efectos secundarios, pero el riesgo de las mujeres de padecer de cirrosis es más elevado que los hombres, aun cuando las mujeres beben menos alcohol que los hombres.
La hepatitis C crónica causa la inflamación del hígado que puede finalmente llevar a la cirrosis. Una de cada 5 personas con hepatitis C crónica desarrolla cirrosis después de 20 años. La hepatitis B crónica, que causa un daño similar, es la principal causa de cirrosis en el mundo, pero es menos común en los países industrializados. Las causas menos frecuentes de cirrosis incluyen:
- enfermedades autoinmunes que atacan a las vías biliares o a las células del hígado
- exposición prolongada a las toxinas del medio ambiente
- infecciones por bacterias y parásitos que comúnmente se encuentran en los trópicos o en Asia
- episodios repetidos de insuficiencia cardiaca con congestión hepática (del hígado)
- ciertas enfermedades heredadas, que incluyen:
- la hemocromatosis, que consiste en la acumulación excesiva de hierro en el hígado y otros órganos
- la enfermedad de Wilson, que produce concentraciones anormales de cobre
- la deficiencia de alfa-1-antitripsina, que es la ausencia de una enzima en particular en el hígado
Otra causa de la cirrosis es la enfermedad llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA, por sus iniciales en inglés, se abrevia NASH), en la que el depósito de grasa en el hígado causa inflamación y cicatrices.
Síntomas
Durante las etapas iniciales, la cirrosis frecuentemente no da síntomas. Pero a medida que las células del hígado mueren, este órgano produce menos proteínas que regulan la retención de líquido y la coagulación de la sangre, y pierde su capacidad para metabolizar el pigmento bilirrubina. Esto causa síntomas y complicaciones que incluyen:
- cansancio
- pérdida del apetito
- náuseas
- debilidad
- pérdida de peso
- acumulación de líquido en las piernas (edema) y el abdomen (ascitis)
- aumento de sangrado y moretones
- ictericia (tono amarillento en la piel y los ojos)
- picazón (comezón)
- confusión
A medida que el daño aumenta, el hígado deja de eliminar las toxinas de la sangre y disminuye su capacidad de metabolizar muchos medicamentos, lo que aumenta sus efectos. Con el tiempo, las toxinas se acumulan en el cerebro. Estos cambios pueden producir:
- mayor sensibilidad a los medicamentos
- cambios en la personalidad y el comportamiento, que incluye confusión, aspecto descuidado, mala memoria, problemas para concentrarse y cambios en los hábitos para dormir
- pérdida del conocimiento
- coma
Las cicatrices también impiden la circulación de la sangre y aumentan la presión en la vena porta, que transporta la sangre del estómago al hígado. Esta condición se llama hipertensión portal. Los vasos sanguíneos en el estómago y el esófago se hinchan y el cuerpo crea nuevos vasos sanguíneos en un intento de restablecer la circulación hacia el hígado. Estos vasos, llamados várices, tienen paredes finas. Si una estalla, la hemorragia resultante (un sangrado importante) puede causar la muerte en horas si no se trata.
Diagnóstico
Su médico le preguntará acerca de su historia clínica, los antecedentes familiares de enfermedades hepáticas, su dieta, el consumo de alcohol, los medicamentos que está tomando y los factores de riesgo de hepatitis B y C, como el uso de drogas intravenosas. Durante un examen físico, el médico determina si su hígado se siente más duro o más grande de lo normal, busca cambios en la piel como moretones e ictericia, y signos de retención de líquido en las piernas o el abdomen.
Puede solicitarle exámenes de sangre para detectar inflamación del hígado, retención de bilirrubina, acumulación de toxinas, o niveles reducidos de sustancias esenciales producidas por el hígado. Es posible que revise el hígado mediante una tomografía computarizada (CT) u otra técnica de imágenes. La cirrosis se puede confirmar con una biopsia, en la que se extrae una pequeña muestra de tejido del hígado con una aguja y luego se examina para detectar cicatrices y daño en las células.
Duración esperada
Generalmente, la cirrosis es una enfermedad progresiva. Aunque en la mayoría de los casos el daño en el hígado no se puede recuperar, en muchos casos, es posible detenerlo o retardarlo con tratamiento o cambios de hábitos.
Prevención
El paso más importante para prevenir la cirrosis es evitar beber alcohol en exceso. Se aconseja consumir un promedio de no más de dos bebidas de alcohol por día para los hombres y una para las mujeres. Si tiene hepatitis crónica u otros problemas hepáticos, evite el alcohol por completo.
Es posible prevenir otras causas de cirrosis. Para evitar una infección con hepatitis B y C, no se inyecte sustancias ilegales, no inhale cocaína ni tenga relaciones sexuales sin protección, especialmente evite varias parejas. Si está pensando en hacerse perforaciones corporales (body piercing) o tatuajes, asegúrese de que limpien el equipo correctamente. Los trabajadores de asistencia médica y de emergencias deben seguir cuidadosamente las precauciones de control de infección cuando estén en expuestos a la sangre. La hepatitis B también puede evitarse con una vacuna, que consiste en una serie de tres aplicaciones y es efectiva en un 90% de los casos.
Tratamiento
El tratamiento para la cirrosis varía según la causa y la etapa de la enfermedad. Dado que, por lo general, el daño del hígado no es reversible, el objetivo de todo tratamiento es evitar que la enfermedad se agrave, y de reducir las complicaciones.
Sin importar la causa, cualquier persona con cirrosis no debe beber alcohol ni consumir medicamentos que puedan empeorar la enfermedad hepática, esto incluye el acetaminofén de venta libre (Tylenol y tipos genéricos). También se le tratará para enfermedades el problema de fondo, por ejemplo, interferón y otros medicamentos para la hepatitis viral, corticoesteroides y otros inmunosupresores para la hepatitis autoinmune, y se le hará una flebotomía, que es la extracción de una pinta (casi medio litro) de sangre, para reducir los niveles de hierro en la hemocromatosis.
Gran parte del tratamiento está dirigido a las complicaciones. Su médico puede recomendar una dieta baja en sodio o diuréticos si está reteniendo demasiado líquido en su cuerpo. Los laxantes pueden ayudar a eliminar las toxinas del cuerpo si sufre de confusión debido a la incapacidad de liberarse de ciertos residuos de proteínas. En este caso, su dieta también deberá ser restringida en proteínas. Se pueden recetar medicamentos para la picazón (comezón) y las infecciones. Los medicamentos para la presión arterial pueden ayudar a controlar la hipertensión portal.
Las várices que sangran ponen en riesgo la vida en ese momento, pero a menudo pueden tratarse con éxito. Los gastroenterólogos mediante un endoscopio pueden aplicar bandas de goma para cerrar el sangrado en la várice rota, además de rebajar la dilatación de estas várices. Un procedimiento llamado derivación portosistémica intrahepática transyugular (abreviada TIPS en inglés) consiste en la creación de un pasaje nuevo para la sangre al insertar un tubo, o derivación, a través del hígado con cicatrices para quitar presión de las várices. Además se recetan medicamentos para reducir la dilatación de las várices. Si el hígado tiene demasiado tejido cicatrizal como para funcionar, el único tratamiento es un transplante. Aproximadamente entre el 80 y el 90% de los pacientes sobreviven un transplante de hígado y las tasas de supervivencia a largo plazo se han elevado gracias a medicamentos como la ciclosporina (Neoral, Sandimmune) que suprimen el sistema inmunológico y así evita que ataque al hígado nuevo.
Cuándo llamar a un profesional
Si vomita sangre, vaya de inmediato a la sala de emergencias. De lo contrario, visite a su médico si tiene cualquiera de los síntomas de cirrosis, en particular si bebe mucho alcohol o si tiene hepatitis crónica. Los pacientes que ya han sido diagnosticados con cirrosis deben asistir de inmediato a un médico si los síntomas empeoran, si se desorientan, si desarrollan fiebre o dolor abdominal.
Pronóstico
El tratamiento produce una mejoría en la mayoría de los casos cuando la enfermedad se descubre en sus primeras etapas. La mayoría de los pacientes pueden vivir normalmente por muchos años. La perspectiva es menos favorable si el daño hepático es extenso o si alguien con cirrosis sigue tomando bebidas alcohol. Las personas con cirrosis generalmente mueren o de sangrado, o de infecciones serias, o de insuficiencia renal. A menudo ingresan en un coma irreversible en sus últimos días.
Información adicional
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Última revisión: 2012
Última modificación: 2012
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