Para los latinos es casi una regla de oro compartir la misma cama en la vida de pareja.
Sin embargo, en algunos casos, dormir en camas o habitaciones distintas puede mejorar el descanso. Esta práctica, en algunos casos, puede ayudar a reducir el estrés y a fortalecer la convivencia diaria. La idea no es alejarse emocionalmente. Al contrario, dormir separados en pareja puede convertirse en una estrategia saludable, especialmente cuando el cansancio, los ronquidos o el insomnio afectan la calidad de vida. Recordemos que dormir bien es fundamental para la salud física, mental y emocional. Te puede incluso ayudar a prevenir enfermedades como el Alzheimer.
Cuando dormir separados en pareja puede ayudar
Para la psicóloga Susan Albers, del área de la mujer en la Clínica Cleveland muchas parejas ya no duermen juntas. Bien sea en cama o incluso habitaciones diferentes. Esto porque los hábitos de sueño son incompatibles, y no necesariamente por falta de amor. “Algunas parejas felices simplemente descansan mejor así”, apunta. Algunas causas son:
- Ronquidos intensos, sonido de respiradores o apnea del sueño.
- Sueño liviano o insomnio.
- Movimientos involuntarios.
- Sensibilidad al calor o al ruido.
“Lo importante es dejar de pensar en ‘lo que se supone’ que debe hacer una pareja. Se han de enfocar en lo que realmente funciona para ambos”, acota la psicóloga.
Cómo afecta el mal sueño a la relación
Muchas veces el problema no es la convivencia, sino el cansancio acumulado. Dormir poco o mal se relaciona con:
- Más irritabilidad y menor paciencia.
- Peor concentración.
- Aumento del estrés y dificultades para manejar conflictos.
- Ansiedad y síntomas depresivos.
Cuando una persona pasa semanas despertándose varias veces durante la noche, es más fácil reaccionar mal. Lo que lleva a discutir, o sentirse emocionalmente agotada. Que si puede distanciar a la pareja. Por lo que algo que parece inesperado, puede mejorar la convivencia durante el día.
¿La ciencia dice que dormir juntos es mejor?
No necesariamente. Los estudios muestran que compartir la cama produce sensación de cercanía y seguridad. Aunque, sopesándolo, si lleva a empeorar el descanso, es complejo que suceda. Además, existen otras acciones que pueden hacer las parejas para ‘compensar’.
Es decir, hay momentos donde se debe sopesar las opciones:
- Algunas parejas duermen mejor juntas.
- Otras no pueden descansar durmiendo juntos. Es en estos casos donde hay que plantearse si realmente ayuda dormir juntos.
- Muchas necesitan soluciones intermedias, e incluso se lo plantean sin decirlo. Es momento de tener una conversación y llegar a acuerdos.
Cómo dormir separados sin enfriar la relación
Aquí la clave es la comunicación. Es necesario conversar el tema sin culpas ni dramatismos. Dormir separados no debería plantearse como un castigo o una señal de rechazo. Si hay dudas, es clave explicar y buscar algo que les sirva a todos. La psicóloga propone que antes de separar las camas pueden:
- Tratar el ronquido o la apnea profesionalmente.
- Usar tapones para oídos.
- Cambiar colchón o almohadas.
- Usar máquinas de ruido blanco o escuchar con audífonos sonidos agradables.
- Ajustar horarios. Incluso es necesario ceder ante el afectado.
- Partir con camas separadas en la misma alcoba.
Por otro lado, es recomendable mantener rituales juntos, como:
- Conversar solos antes de dormir.
- Leer juntos.
- Acompañar al otro a su cama y abrazarse. Pueden ir rotando.
- Reservar momentos de intimidad fuera de la rutina nocturna.
Preguntas y respuestas
¿Dormir separados significa que la relación está mal?
No. Muchas parejas felices duermen separadas porque descansan mejor y reducen conflictos relacionados con el cansancio.
¿Dormir separados mejora el sueño?
En algunos casos sí. Especialmente cuando existen ronquidos, insomnio, apnea del sueño o diferencias de horarios.
¿La apnea del sueño afecta la convivencia?
Sí. Los ronquidos y las pausas respiratorias pueden interrumpir el descanso de ambos miembros de la pareja.
¿Se pierde intimidad al dormir separados?
No necesariamente. La intimidad emocional puede mantenerse con comunicación, tiempo compartido y afecto diario.
¿Cuándo consultar a un médico?
Si hay ronquidos fuertes, somnolencia diurna, insomnio frecuente o pausas respiratorias durante el sueño.
Por Carlos Diego Ibáñez
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