¿Qué es?
Una convulsión es un cambio repentino en la actividad eléctrica normal del cerebro. Durante una convulsión, las células cerebrales “se activan” de manera incontrolable algunas veces hasta cuatro veces más de su frecuencia normal; esto afecta temporalmente la manera en que una persona se comporta, se mueve, piensa o siente.
Existen dos tipos principales de convulsiones:
- Convulsiones generalizadas primarias: la convulsión afecta la corteza cerebral en su totalidad, la porción exterior del cerebro que contiene la mayor parte de las células cerebrales. En este tipo de convulsión, la activación anormal de las células cerebrales ocurre en ambos lados del cerebro prácticamente al mismo tiempo.
- Convulsiones (focales) parciales: la activación anormal de las células cerebrales se inicia en una región del cerebro y permanece en esa región.
Varias condiciones pueden afectar al cerebro y desencadenar una convulsión, incluyendo:
- lesión cerebral, ya sea antes o después del nacimiento
- tumores cerebrales
- infecciones, especialmente meningitis y encefalitis
- condiciones genéticas, incluyendo esclerosis tuberosa
- anormalidades estructurales en los vasos sanguíneos (arterias o venas) del cerebro
- comer o beber sustancias tóxicas
- problemas metabólicos
La epilepsia es una condición en la que las convulsiones continúan ocurriendo sin que exista ningún desencadenante. Es la segunda enfermedad neurológica más frecuente en Estados Unidos, afecta a aproximadamente al 1% de los americanos. Cada año, se diagnostican a alrededor de 200.000 personas en Estados Unidos con epilepsia.
Síntomas
Convulsiones generalizadas primarias: los diferentes tiposde convulsiones generalizadas primarias causan diferentes síntomas:
- Convulsión tonicoclónica generalizada (también llamada convulsión de tipo gran mal). En este tipo de convulsión, la persona generalmente queda inconsciente y cae al piso. Todos los músculos del cuerpo pueden contraerse de una vez en una contracción sostenida o pueden contraerse en una serie de contracciones rítmicas más cortas, o una combinación de ambas. Algunos pacientes también pierden el control de los intestinos o de la vejiga. El episodio convulsivo generalmente dura menos de un minuto y le sigue un periodo de letargo (pereza, lentitud) y confusión, posiblemente con dolor muscular y dolor de cabeza.
- Convulsión de ausencia (también llamada convulsión “petit mal” o pequeño mal). En este tipo de convulsión, la pérdida de consciencia es tan breve que la persona, generalmente, no cambia su posición. Durante unos cuantos segundos, la persona puede tener la mirada en blanco o un parpadeo rápido. Este tipo de convulsión generalmente se inicia en la niñez o al comienzo de la adolescencia.
- Estado epiléptico: esta condición ocurre cuando una persona tiene una convulsión que dura 20 minutos o más o una serie de convulsiones sin recuperar la consciencia de manera completa. Esta es una emergencia médica que pone en riesgo la vida.
Convulsiones (focales) parciales: los diferentes tipos de convulsiones parciales causan diferentes síntomas:
- Convulsión parcial simple: en una convulsión parcial simple, las descargas eléctricas relacionadas con la convulsión permanecen muy localizadas. Debido a esto la persona experimenta un sentimiento, una sensación, un movimiento u otro síntomas sin ningún cambio en el nivel de consciencia. Durante una convulsión simple parcial, la persona permanece despierta y consciente. Los síntomas varían dependiendo del área específica del cerebro que está involucrada y puede incluir:
- contracciones musculares bruscas en una parte del cuerpo
- sensación de olores anormales o de distorsión del medio ambiente
- náuseas
- miedo o enojo inexplicable
- Convulsión compleja parcial: este es el tipo más común de convulsión parcial. En este tipo de convulsión, la persona no se da cuenta de lo que lo rodea y no responde o sólo responde parcialmente. Puede haber una mirada perdida, sonido de chasquido de los labios o de masticación o movimientos repetitivos de las manos. Después de la convulsión, la persona generalmente se siente confundida y no recuerda el episodio.
Cualquier tipo de convulsión parcial puede volverse generalizada si la actividad eléctrica se extiende des la parte del cerebro en dónde comenzó la convulsión hasta el resto de la corteza cerebral.
Generalmente, un periodo de letargo, mareo o confusión sigue a las convulsiones; esto ocurre más menudo con las convulsiones generalizadas. Estos síntomas no son parte de la convulsión en sí, sino que se relacionan con la recuperación del cerebro de los efectos de la convulsión. Además, los síntomas de advertencia llamados auras pueden ocurrir inmediatamente antes de que ocurran las convulsiones generalizadas y las parciales complejas. El aura es una breve convulsión parcial simple que generalmente incluye cambios en la percepción visual (la vista), el olor, el sabor o el estado emocional.
Diagnóstico
Es poco probable que usted tenga síntomas de convulsiones mientras que está en el consultorio de su médico o en una sala de emergencia. Por esta razón, es importante que le pida a cualquier persona que haya visto su ataque convulsivo que le describa y le escriba el acontecimiento para que pueda mostrárselo a su médico. Esta descripción puede ayudar a su doctor a establecer el tipo de convulsión que tuvo.
El diagnóstico se basa principalmente en la descripción de sus síntomas. Generalmente, el examen físico y neurológico es normal entre los eventos. Un adulto que padece una convulsión por primera vez será evaluado con una tomografía de la cabeza (una radiografía) y con exámenes de sangre en busca de desequilibrios químicos. Su médico le solicitará una tomografía computarizada (TC) o un estudio de resonancia magnética cerebral (RMI). A la mayoría de las personas con un nuevo diagnóstico de convulsión se les realiza un electroencefalograma (EEG), que monitorea y registra las ondas cerebrales a través de una serie de electrodos que se colocan en el cuero cabelludo. Las anormalidades específicas en los patrones de las ondas cerebrales pueden ayudar a su médico a establecer qué tipo de convulsiones podría tener. El EEG es un procedimiento ambulatorio (fuera del hospital) breve.
Basado en su historia clínica y en los resultados de los exámenes, su médico decidirá si cuenta con suficiente información para establecer el tipo de convulsión y la causa. De no ser así, su médico puede recomendarle a un neurólogo para continuar con una evaluación más profunda.
Duración
Alrededor de un 5 a un 10 % de las personas tendrán al menos una convulsión en el transcurso de su vida. Para muchas de estas personas, el problema ocurre una sola vez y no vuelve a suceder. Sin embargo, en alrededor de 1 en 10 casos, las convulsiones continúan sucediendo y la persona recibe el diagnóstico de epilepsia. La epilepsia puede ser una enfermedad que dura toda la vida, pero la mayoría de las personas con un historial de múltiples convulsiones finalmente dejarán de tener convulsiones. Las personas que son más jóvenes cuando comienzan con las convulsiones y que tienen un examen neurológico normal tienen más posibilidades de no sufrir más de convulsiones en algún momento de sus vidas. Para las personas que sufren de epilepsia activa, la frecuencia y la gravedad de las convulsiones puede disminuirse con medicamentos.
Prevención
La epilepsia puede ser causada por una lesión en la cabeza o por cualquier enfermedad que afecte el cerebro. El mejor modo de prevenir las convulsiones es evitar las lesiones en la cabeza. Puede hacer lo siguiente:
- evite situaciones en las que puede ocurrir una lesión en la cabeza
- utilice cinturones cuándo conduce
- equipe su automóvil con bolsas de aire (air bags
- utilice un casco aprobado cuando patine, monte una bicicleta o una motocicleta
- utilice un equipo protector para la cabeza cuando practique deportes
Si padece de un trastorno de convulsiones activas, también es importante tomar precauciones para minimizar el riesgo de lesionarse si tiene una convulsión. Por esta razón, generalmente se les recomienda a los pacientes que no conduzcan vehículos ni manejen otro tipo de maquinaria peligrosa hasta que las convulsiones estén bien controladas. En general, esto significa esperar al menos seis meses después de la última convulsión.
Tratamiento
El objetivo principal de la terapia de la epilepsia es prevenir las convulsiones tanto como sea posible y minimizar sus efectos secundarios.
Cuando las convulsiones se relacionan con una condición o enfermedad que puede identificarse, como el abuso del alcohol o un desequilibrio químico severo en la sangre, las convulsiones generalmente desaparecen cuando se corrige el problema. Cuando no puede encontrarse una causa médica que ocasione las convulsiones y las convulsiones continúan, se recetan medicamentos antiepilépticos. El tratamiento de la epilepsia puede ser complejo. Si un solo medicamento no controla las convulsiones por completo, el próximo paso es, por lo general, la consulta con un neurólogo.
El tratamiento principal para la mayoría de los tipos de convulsiones parciales o generalizadas es uno de los medicamentos antiepilépticos más viejos, la fenitoína (Dilantin), la carbamazepina (Tegretol y otras marcas), el valproato (Depacon, Depakene, Depakote) y el fenobarbital (Barbita, Luminal, Solfoton). Debido a que estas drogas se han utilizado durante largo tiempo, hay más información disponible sobre su efectividad y efectos secundarios que acerca de medicamentos antiepilépticos más nuevos.
Las pruebas indican que los medicamentos más antiguos son tan efectivos como los medicamentos más nuevos para estos tipos comunes de convulsiones. Los medicamentos más nuevos se utilizan principalmente para personas que no pueden tomar los medicamentos más antiguos o se recetan junto con los medicamentos más antiguos.
Los medicamentos más nuevos se utilizan en combinación con otros fármacos cuando los medicamentos más antiguos no controlan las convulsiones o cuando una persona no puede tolerar los efectos secundarios de los medicamentos más antiguos. La lamotrigina (Lamictal) es efectiva contra muchos tipos de convulsiones. Generalmente la lamotrigina se utiliza en combinación con un medicamento más antiguo hasta que se controlan las convulsiones, luego la persona puede tomar solamente lamotrigina. Algunos fármacos más nuevos no se utilizan solos. Estos incluyen la gabapentina (Neurontin) para convulsiones parciales y el topiramato (Topamax) para varios tipos diferentes de convulsiones. El fenobarbital y la primidona relacionada con este (Mysoline, Myidone) son efectivos contra ambos tipos de convulsiones, parciales o generalizadas, pero se utilizan con menos frecuencia por sus efectos secundarios, que incluyen los problemas de equilibrio y sedación. Para el tratamiento de convulsiones de ausencia, el valproato y la etosuximida (Zarontin) son efectivos.
El estado epiléptico constituye una emergencia médica que pone en riesgo la vida. Si no se trata adecuadamente, esta condición puede causar tanto daño cerebral como insuficiencia (falla) de otros órganos vitales. El tratamiento incluye la administración de medicamentos antiepilépticos por vía intravenosa (en la vena) hasta que se controlen las convulsiones.
Los medicamentos antiepilépticos pueden causar una variedad de efectos secundarios, y los efectos secundarios tienen más probabilidades de ocurrir con dosis más altas. Los efectos secundarios incluyen molestias gastrointestinales (con la digestión), aumento de las enzimas hepáticas (del hígado), disminución en la cuenta de los glóbulos blancos aumentando el riesgo de infección, aumento de peso, somnolencia (sueño), confusión y problemas de memoria, mareos y problemas de equilibrio, temblor y visión doble.
Cuando un medicamento no logra controlar las convulsiones de una persona, se puede considerar la posibilidad de una cirugía. La decisión de realizar una cirugía depende de varios factores, incluyendo la frecuencia y la severidad de las convulsiones, el riesgo de daño cerebral o de lesiones que puede sufrir el paciente si tiene las convulsiones con frecuencia, el efecto en su calidad de vida, la salud general del paciente y la posibilidad de que una cirugía controle sus convulsiones.
Otra alternativa posible para las personas con convulsiones parciales que no responden a medicamentos es un procedimiento llamado estimulación del nervio vago. Se implanta un pequeño dispositivo en la parte superior izquierda del pecho del paciente. El dispositivo se conecta mediante un cable al nervio vago en el cuello. El dispositivo se programa para que envíe impulsos eléctricos periódicos para estimular al nervio, generalmente, como alrededor de cada cinco minutos. Si el paciente siente un aura, él o ella pueden provocar la estimulación para tratar de detener la convulsión. Debido a que el nervio vago controla las cuerdas vocales y la acción de tragar, los efectos secundarios más importantes de este tratamiento son ronquera y dificultades al tragar. Este método reduce el número de convulsiones en alrededor de un tercio en los pacientes que lo prueban.
Hay polémica acerca de si las personas que tienen una sola convulsión aislada deben recibir tratamiento. Generalmente, se recomienda tratamiento para los pacientes que tienen anormalidades que aparecen en un examen neurológico, en una tomografía o en un EEG. Estas anormalidades aumentan la posibilidad de que la persona tenga más convulsiones. Aún para las personas que no tienen estas anomalías, existen signos que indican que el tratamiento puede reducir el riesgo de más convulsiones. Este posible beneficio necesita ponerse en una balanza con el riesgo de los efectos secundarios a los medicamentos.
Cuándo llamar a un profesional
Cualquier persona que tenga una convulsión por primera vez necesita que un profesional médico lo evalúe. No es necesario que las personas con epilepsia que padecen una convulsión breve y autolimitada, llamen al médico o que vayan a una sala de emergencia después de una convulsión aislada. Sin embargo, se debe buscar atención de emergencia en las siguientes circunstancias:
- si el paciente no regresa completamente a su estado normal después de una convulsión y de un periodo post-convulsivo, que generalmente dura entre 30 y 60 minutos
- si la convulsión misma dura más de unos cuantos minutos
- si el paciente tiene varias convulsiones
- si ocurre una lesión durante la convulsión
Si usted está cerca de una persona que experimenta una convulsión tonicoclónica (convulsión de tipo gran mal) ayude a la persona a acostarse y colóquela de lado. Coloque algo suave debajo de la cabeza de la persona y afloje la ropa ajustada. No sostenga los brazos o piernas de la persona y no coloque nada en la boca de la persona. El colocar algo por la fuerza en la boca puede causar más daño que beneficio. La convulsión debería durar menos de uno a dos minutos.
Si usted está cerca de una persona que tiene una convulsión compleja parcial, permanezca con la persona, háblele tranquilamente y protéjala de que se lesione a si misma. No la sostenga (no trate de contenerla). La persona podría responder a órdenes simples, como “Siéntate”. Si es necesario después de una convulsión, explíquele dónde está y qué ha sucedido.
Pronóstico
Las convulsiones que tienen una causa identificable (como un tumor cerebral, una mal formación de los vasos sanguíneos en el cerebro o un desequilibrio de los químicos en la sangre) pueden parar cuando se trata la condición médica o neurológica. La mayoría de las personas que tienen convulsiones sin una causa que se pueda identificar, finalmente dejan de tener convulsiones, especialmente si éstas comenzaron en la niñez. Las convulsiones generalmente se pueden controlar bien con medicamento.
Información adicional
Epilepsy Foundation (Fundación de Epilepsia) 4351 Garden City Drive Landover, MD 20785-7223 Teléfono gratuito: 1-800-332-1000 http://www.efa.org/
Última revisión: 20-05-2008T00:00:00-06:00
Última modificación: 2008-08-14T00:00:00-06:00
Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.
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