¿Qué es?
En su posición normal, el útero y la vejiga se encuentran sostenidos por arriba del extremo interno de la vagina por medio de una “hamaca” de ligamentos y músculos. El desgaste de estas estructuras en la pelvis pueden hacer que el extremo inferior del útero, el piso de la vejiga o ambos, desciendan entre las capas de ligamentos y músculos. Cuando esto ocurre, el útero o la vejiga pueden crear un bulto en dirección a la vagina. En casos graves, es posible que la vejiga o el útero presionen hacia abajo y entonces el bulto puede asomarse por la abertura de la vagina o aún sobresalir por la abertura. Cuando el útero desciende, se llama prolapso uterino. Cuando la vejiga desciende, se llama prolapso de vejiga, también conocido como cistocele.
Varias tensiones pueden hacer que los músculos pélvicos y los ligamentos se debiliten y que la vejiga o el útero sufran de prolapso. La causa más frecuente es el parto; las mujeres que han tenido embarazos múltiples y partos vaginales tienen más probabilidades de desarrollar un prolapso. Otras tensiones que pueden provocar un prolapso incluyen la constipación y la tos crónica. La obesidad puede también presionar los músculos pélvicos. La debilidad en la pelvis aumenta después de la menopausia porque los tejidos pélvicos dependen del estrógeno que los ayuda a mantener su tono, y estos disminuyen después de la menopausia.
Algunos médicos creen que el 50% de todas las mujeres tiene algún grado de prolapso uterino o de vejiga después de un parto. En la mayoría de las mujeres, estas condiciones permanecen sin diagnóstico y sin tratamiento. Solamente entre un 10 y 20% de las mujeres con prolapso pélvico se realizan una evaluación médica por sus síntomas.
Síntomas
Los casos leves de prolapso uterino o de vejiga generalmente no causan síntomas. Un prolapso más avanzado puede causar los siguientes síntomas:
- Molestia en la vagina, pelvis, parte inferior del abdomen, ingle o en la parte inferior de la espalda. La molestia asociada al prolapso, se describe como una sensación de tirón o dolor. Puede incrementarse cuando la persona mantiene relaciones sexuales o durante la menstruación.
- Pesadez o presión en la zona vaginal. Algunas mujeres sienten como si algo se les va a caer por la vagina.
- Pérdida de orina, que puede empeorar al levantar algo pesado, con la tos, la risa o el estornudo.
- Micción (orinar) frecuente o urgencia reiterada por orinar.
- Frecuentes infecciones del tracto urinario, debido a que la vejiga no puede vaciarse por completo.
- Necesidad de empujar con los dedos la vagina hacia el recto o contra la piel cercana a la vagina para vaciar la vejiga o tener movimientos intestinales.
- Dificultad para tener movimientos intestinales.
- Dolor al mantener relaciones sexuales, pérdida de orina cuando mantiene relaciones o incapacidad para experimentar un orgasmo.
- Un bulto húmedo de tejido rosa. Este tejido expuesto puede irritarse y causar picazón o pequeñas llagas que pueden sangrar.
- Secreción húmeda.
Diagnóstico
Un médico experimentado generalmente diagnostica prolapso uterino o de vejiga mediante un examen pélvico. Ocasionalmente, puede ser necesario realizar una vídeo radiografía (llamada fluoroscopia) para confirmar el diagnóstico. Este examen se realiza luego de colocar en su recto, vagina y vejiga un tinte visible en la radiografía que permite ver claramente el contorno y posición del útero.
En algunos casos, especialmente si tiene infecciones urinarias frecuentes o si tiene problemas para retener la orina, su médico podría ordenarle uno o más exámenes para evaluar la función de su vejiga. Una vídeo radiografía que se toma luego de insertar tinte en su vejiga a través de su uretra puede mostrar si su vejiga se vacía por completo y si su forma es anormal. Este examen se conoce con el nombre de cistouretrograma de evacuación. Pueden realizarse otros exámenes para visualizar la vejiga o para controlar la presión dentro de la vejiga al orinar, según los síntomas que usted presente.
Duración
En algunas ocasiones se puede resolver un caso leve de prolapso si realiza ejercicio físico que fortalezcan los músculos pélvicos. En otros casos, el grado del prolapso puede incrementar con el tiempo a medida que la mujer envejece. Esto puede ocurrir más rápidamente en algunas mujeres que en otras. Los casos avanzados o severos de prolapso generalmente no responden a ejercicio físico o terapia hormonal. La cirugía generalmente mejora el prolapso del órgano pélvico.
Prevención
Puede tomar algunas medidas simples para disminuir la tensión sobre el sistema de apoyo pélvico, especialmente si usted ha tenido partos vaginales. Limite cargar cosas pesadas y evite el estreñimiento y el cigarrillo para disminuir el riesgo de tener tos crónica. Mantenga un peso corporal normal mediante el ejercicio y una dieta.
Se cree que los suplementos de estrógeno en la menopausia pueden ayudar a mantener fuertes los músculos pélvicos y ligamentos; sin embargo, no existen pruebas de que el reemplazo hormonal en la menopausia prevenga o trate el prolapso uterino o de vejiga. Existen riesgos de salud asociados con el reemplazo hormonal, y en la mayoría de las mujeres, los riesgos son mayores que los beneficios. Si usted tiene interés en tomar medicamento de reemplazo hormonal, debería considerar con su médico las ventajas y las desventajas de este tratamiento.
Tratamiento
Para casos leves, las medidas para fortalecer los músculos del piso pélvico pueden ser suficientes para limitar los síntomas del prolapso. Los ejercicios conocidos como ejercicios de Kegel son una excelente forma de fortalecer su apoyo pélvico. Para realizar los ejercicios de Kegel necesita contraer los músculos del piso pélvico como si tratase de contener la orina o de detener la micción cuando solo se ha vaciado la mitad de la vejiga. No realice los ejercicios de manera rutinaria cuando orine. La mayoría de los médicos aconsejan a las mujeres con músculos pélvicos debilitados contraerlos y mantenerlos contraídos durante unos segundos por vez. Repita el ejercicio diez veces en cada sesión y realice aproximadamente cuatro sesiones por día. Con el tiempo, la mayoría de las mujeres observan una mejoría en el control de la vejiga y sienten menos dolor o tienen menos síntomas.
Un médico puede colocar en la parte superior de su vagina un dispositivo de material gomoso en forma de anillo llamado pesario. Los pesarios pueden ayudar a elevar el útero y la vejiga y a impedir que desciendan y se apoyen sobre la vagina. Éstos se quitan para poder lavarlos periódicamente.
Un útero o vejiga con prolapso puede necesitar de una cirugía correctiva, que se puede realizar a través de la vagina o el abdomen. El procedimiento elegido depende de la edad de la mujer, la gravedad de los síntomas, la historia clínica, el deseo de futura fertilidad y de poder mantener relaciones sexuales. Los objetivos son recuperar la anatomía normal, aliviar los síntomas, recuperar la función normal intestinal y de la vejiga y recuperar la capacidad de mantener relaciones sexuales. En algunos casos, se recomienda la extracción quirúrgica del útero (histerectomía).
Cuándo llamar a un profesional
El prolapso de los órganos pélvicos es, generalmente, un problema que no pone en riesgo la vida. Debería ponerse en contacto con su médico para realizar una evaluación si tiene síntomas molestos y sospecha que podría tener este problema. Es importante que le cuente a su médico acerca de los cambios en sus síntomas urinarios ya que las infecciones urinarias son posibles complicaciones de un prolapso.
Pronóstico
Un prolapso leve de útero o de vejiga puede corregirse con ejercicios que fortalecen los músculos del piso pélvico. Una vez que el prolapso progresa a un estado más avanzado, seguirá progresando si usted no recibe tratamiento quirúrgico o si no se coloca un pesario. Es poco probable que el prolapso leve a moderado cause consecuencias médicas importantes y puede no requerir tratamiento. El prolapso avanzado, grave o completo generalmente requiere de un pesario o un tratamiento quirúrgico para minimizar los problemas de incontinencia urinaria, retención urinaria, ulceración vaginal, disfunción sexual o dificultades con el movimiento intestinal.
Información adicional
American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) P.O. Box 96920 Washington, DC 20090-6920 Teléfono: (202) 638-5577 http://www.acog.org/
Última revisión: 2012
Última modificación: 2012
Fuente: Copyright © 2012 por Harvard University. Todos los derechos reservados.
Para más información de Harvard, en Inglés, haga clic en el logotipo: