Salud de la Mujer

Vacunas contra la alergia (Inmunoterapia)

7 min de lectura

¿Qué es?

Los síntomas de la alergia, como los típicos estornudos, goteos nasales, picazón en los ojos o ataques de asma, son causados por la reacción del organismo ante una sustancia (alérgeno) que se ha inhalado, tocado o ingerido. Es posible que el contacto con alguna sustancia le provoque un sarpullido y también puede experimentar dolor de estómago, urticaria o dificultad para respirar al ingerir algún alimento. Estos alérgenos no provocan síntomas en las personas que no son alérgicas. Pero en una persona con alergia, se produce una respuesta inmune contra el alérgeno que causa síntomas. En caso de alergia, el organismo responde ante los alérgenos como si fuesen un invasor peligroso, como las bacterias o un virus. El sistema inmunológico reconoce la sustancia extraña y activa un ejército de anticuerpos para combatir al invasor. Estos anticuerpos se unen al alérgeno y estimulan la liberación de químicos, como la histamina, que causan síntomas alérgicos.

Un tratamiento habitual contra alergias leves a moderadas consiste en evitar el contacto con el alérgeno que provoca la reacción alérgica y en tomar medicamentos recetados o de venta libre. Sin embargo, cuando estas opciones no son lo suficientemente eficaces para eliminar los síntomas, en especial si las alergias son fuertes o usted experimenta efectos secundarios al tomar la medicación recetada, se podría recomendar la administración de vacunas contra la alergia.

Para qué se les utiliza

Las vacunas contra la alergia, también conocidas como inmunoterapia, constituyen un procedimiento médico que consiste en hacer insensible al organismo para que no reaccione exageradamente ante determinados alérgenos. Se administran pequeñas proporciones de la sustancia que causan molestias mediante inyecciones para estimular al sistema inmunológico de manera paulatina. A medida que transcurren las semanas y los meses, se va aumentando la cantidad de alérgenos en forma gradual. Todavía no está muy claro cómo funcionan las vacunas contra la alergia, pero se estima que el tratamiento estimula una reacción inmune distinta contra los alérgenos, que es menos molesta que una respuesta alérgica tradicional. Las vacunas no brindan un alivio inmediato, pero pueden ser una buena solución a largo plazo si funcionan bien. Muchas personas han logrado contrarrestar los síntomas de la alergia después de haber completado un tratamiento (de 3 a 5 años) con vacunas contra la alergia. Pueden transcurrir de seis meses a un año antes de que los síntomas comiencen a desaparecer. Para aquellas personas que responden al tratamiento, las vacunas contra la alergia pueden reducir significativamente la intensidad y la frecuencia de los síntomas. Sin embargo, en algunos casos, es posible que no se produzca ningún efecto o los resultados sean mínimos, incluso después de completar un año de tratamiento.

Por lo general, las vacunas son recomendadas en pacientes con síntomas alérgicos fuertes que no responden a los medicamentos habituales o que presentan efectos secundarios significativos ante los medicamentos indicados. Otros posibles candidatos pueden ser aquellas personas que sufren trastornos en su vida diaria a causa de las alergias o aquellas que quizás corren peligro de muerte debido a esta afección, como por ejemplo, las que experimentan ataques de asma o reacciones alérgicas graves conocidas como anafilaxia. Las vacunas también pueden ser utilizadas con el fin de reducir la intensidad de las reacciones a picaduras de insectos.

No es posible tratar todas las alergias mediante vacunas. Generalmente, no se tratan las alergias alimentarias con vacunas, ya que la reacción alérgica causada por los alimentos (anafilaxia) aumenta el nivel de riesgo de las inyecciones, aun cuando se administren dosis mínimas de antígenos en las vacunas. Evitar ingerir los alimentos que producen alergia es una estrategia más efectiva.

Preparación

Antes de administrar las vacunas contra la alergia, es necesario realizar pruebas que determinen qué alérgenos le provocan reacciones alérgicas. Estos estudios incluyen pruebas cutáneas o de parches y un análisis de sangre llamado “prueba de radioalergoadsorción” o RAST. No siempre se obtienen resultados precisos. Es posible que obtenga una prueba positiva sin presentar síntomas alérgicos o, por el contrario, manifestar síntomas de alergia aun con una prueba negativa.

Cómo se lleva a cabo

Cuando se administra una vacuna contra la alergia, se inyecta una pequeña dosis de alérgeno bajo la piel, generalmente en la parte más carnosa del antebrazo. Al comenzar el tratamiento, se suelen aplicar las inyecciones una vez por semana y se van aumentando las dosis de alérgenos de manera gradual con cada inyección. Un paciente puede alcanzar la dosis máxima, también conocida como dosis de mantenimiento, a los cuatro o seis meses del inicio del tratamiento. La dosis de mantenimiento se aplica cada una o dos semanas. Después de varios meses, el intervalo puede ampliarse cada tres o cuatro semanas. La duración total del tratamiento de vacunas contra la alergia es de tres a cinco años.

Seguimiento

Tras aplicarse las inyecciones, deberá permanecer en la clínica o sala de espera durante 20 minutos o más, a fin de identificar y tratar de inmediato cualquier reacción a la inyección que se manifieste. Las personas que reciban vacunas contra la alergia deberán seguir un plan estricto de vacunación ya que, si omite alguna inyección, es posible que se reduzcan los beneficios y se retrase la efectividad del tratamiento.

Riesgos

La mayoría de las personas no experimentan reacciones adversas a las vacunas contra la alergia. A veces pueden presentar hinchazón, enrojecimiento o picazón en el lugar donde se aplicó la inyección. Estas reacciones leves suelen ser tratadas con antihistamínicos, y el médico podría ajustar la dosis para la siguiente inyección.

En muy pocas ocasiones se manifiestan reacciones más graves. En personas más sensibles, la vacuna puede provocar síntomas de asma, como dificultad para respirar, silbido al respirar o tos. Además, una reacción anafiláctica puede causar mareos, nauseas, opresión en el pecho o hinchazón de la garganta que le impida respirar. Estas reacciones pueden ser tratadas en el consultorio, pero algunas veces, podrían requerir tratamiento en un hospital.

Cuándo llamar a un profesional

Comuníquese con el médico o alergólogo si percibe enrojecimiento o hinchazón en el lugar donde se aplicó la inyección, o si experimenta síntomas como tos o silbido al respirar luego de aplicarse una inyección. Si presenta dificultad para respirar o hablar, siente opresión en el pecho o si se le cierra la garganta, usted o la persona que lo acompañe debe llamar al número de emergencia local.

Información adicional

American Academy of Allergy, Asthma and Immunology, AAAAI (Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología) 555 East Wells St. Suite 1100 Milwaukee, WI 53202-3823 Teléfono: 414-272-6071 http://www.aaaai.org/

National Institute of Allergy and Infectious Diseases, NIAID (Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas) Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas 6610 Rockledge Drive, MSC6612 Bethesda, MD 20892-6612 Teléfono: 301-496-5717 Gratuito: 1-866-284-4107 TDD: 1-800-877-8339 http://www.niaid.nih.gov/

Última revisión: 2008-07-08T00:00:00-06:00

Última modificación: 2009-02-23T00:00:00-07:00

Fuente: Copyright © 2009 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.

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