¿Qué es?
La varicela es una infección que causa una erupción (un salpullido) con ampollas que da comezón (picazón), y que es muy contagiosa, lo que significa que se transmite fácilmente de una persona a otra. Es causada por el virus varicela-zóster (VZV), que entra al cuerpo a través de la boca y la nariz después de estar en contacto con una persona infectada.
Una persona con varicela puede transmitir la enfermedad desde un día antes de que aparezca la erupción hasta que todas las ampollas de varicela hayan formado costras. Una vez que una persona tuvo varicela, casi siempre desarrolla inmunidad para toda su vida, lo que significa que generalmente no tiene varicela nuevamente. La excepción es un niño que se haya infectado a muy temprana edad. Los niños pequeños generalmente tienen casos más leves y pueden no desarrollar suficiente protección contra la enfermedad. Por lo tanto, estos niños pueden presentar la enfermedad nuevamente.
Debido a que la varicela es tan contagiosa, el 90 por ciento de la familia del paciente también desarrolla la enfermedad si vive en la misma casa y no es inmune todavía. En el pasado, los casos de varicela frecuentemente ocurrían en grupos (en epidemias), generalmente durante el final del invierno y el comienzo de la primavera. Sin embargo, el número de casos de esta enfermedad ha disminuido notablemente con el uso de la vacuna de la varicella (viruela loca), que fue aprobada en 1995 y se recomienda para todos los niños.
La varicela es una infección incómoda que, en la mayoría de los casos, desaparece por sí sola. Sin embargo, la varicela se asocia a complicaciones serias, incluyendo la muerte. Alrededor de uno de cada 100 niños infectados desarrollará una seria infección en los pulmones (neumonía), una infección cerebral (encefalitis) o un problema en el hígado. También pueden ocurrir infecciones peligrosas en la piel. Antes de la introducción de la vacuna, alrededor de 100.000 personas eran hospitalizadas y 100 personas morían de varicela cada año en Estados Unidos, la mayoría de ellos niños sanos. Los adolescentes y los adultos que desarrollan varicela también tienen un alto riesgo de desarrollar complicaciones serias.
Después de que una persona tiene varicela, el virus típicamente vive en silencio en el sistema nervioso del cuerpo durante el resto de la vida. Puede reactivarse (volver a la vida) en cualquier momento cuando las defensas inmunologicas del cuerpo bajan (se debilitan) debido a estrés o enfermedad (como por cáncer o por la infección del VIH) o por medicamentos que debilitan el sistema inmunológico.
La razón más común para que el virus se reactive es el envejecimiento. La reactivación del virus causa una condición llamada herpes, una dolorosa erupción con ampollas en la piel que típicamente se presenta en la cara, el pecho o la espalda, en la misma zona por donde pasan uno o dos nervios sensoriales.
Síntomas
Los síntomas de la varicela comienzan entre 10 y 21 días después de que la persona está expuesta a la enfermedad. La enfermedad típicamente incluye fiebre y una sensación de malestar general. A esto rápidamente le sigue la aparición de bultos rojos que causan comezón (picazón); estos bultos rápidamente se llenan de líquido y se reconocen fácilmente como varicela. Estas ampollas en la piel son redondas, de alrededor de 5 a 10 milímetros de un lado al otro (como del tamaño de una goma de borrar), con una base roja. Algunas veces, se describen como una «gota de rocío sobre un pétalo rosa». Aparecen en varias etapas durante los días posteriores y finalmente hacen costra. Estas ampollas pueden aparecer en cualquier lugar de la piel, hasta dentro de la boca, de la garganta o de la vagina. Algunos pacientes tienen sólo 50 ampollas o menos; otros tienen demasiadas como para contarlas.
Diagnóstico
Si usted o alguien en su hogar desarrollan algún tipo de erupción en la piel, consulte a su médico. Él o ella pueden sospechar que se trate de varicela si le consulta por teléfono, especialmente si la persona no ha recibido la vacuna contra la varicela o no ha tenido la enfermedad antes, pero es importante que el médico vea la erupción. También es útil saber si el paciente ha estado en contacto con alguien con varicela, a pesar de que no es necesario para hacer el diagnóstico. Los análisis especiales de sangre, tales como FAMA (anticuerpo fluorescente frente al antígeno de membrana) y ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas), también están disponibles, pero no es necesario hacerlos en la mayoría de los pacientes. Algunas veces su médico podría raspar una ampolla de la varicela para examinarla bajo del microscopio.
Duración
Las ampollas de la varicela se forman en un período de 3 a 5 días, y luego se forma una costra en los siguientes 7 a 10 días.
Prevención
La varicela fue considerada como una enfermedad inevitable para los niños, lo que significaba que todos la padecerían. Sin embargo, desde que la vacuna de la varicela recibió su licencia, esta enfermedad puede prevenirse fácilmente. La vacuna tiene aprobación para su uso en la mayoría de los niños de 12 meses o más y también pueden recibirla los adolescentes y los adultos que no hayan tenido varicela. En la actualidad, la mayoría de los pediatras y los médicos de familia recomiendan que todos los niños sean vacunados contra la varicela entre los 12 y los 15 meses de edad. La vacuna también está recomendada para aquellos que nunca han tenido la enfermedad o que nunca han sido vacunados y que tienen contacto con alguien que tiene la varicela activa. Esto puede ayudar a impedir que la persona se contagie la enfermedad.
Algunas personas tienen un alto riesgo de complicaciones serias si padecen de varicela, incluyendo personas que tienen problemas con su sistema inmunológico, ciertas mujeres embarazadas y los bebés prematuros. Si una persona con alto riesgo de desarrollar complicaciones tiene contacto con alguien con varicela, una vacuna de inmunoglobulina de varicela-zóster (VZIG) también puede ayudar a impedir el contagio de varicela. La VZIG contiene los anticuerpos que protegen contra la varicela que se toman de personas sanas que tienen altos niveles de protección contra el virus de la varicela. Sin embargo, la VZIG no se administra con frecuencia al menos que la persona, con riesgo de tener serias complicaciones, haya estado en contacto con alguien con la enfermedad durante más de una hora.
Tratamiento
Los médicos pueden utilizar el medicamento antiviral aciclovir (Zovirax) para ayudar a minimizar los síntomas de la varicela en los adultos, pero es efectivo solamente si se comienza dentro de las primeras 24 horas después del contacto. Cualquier padre, que no haya padecido la enfermedad y cuyo hijo la desarrolle, debería llamar a su médico inmediatamente para ver si se recomienda un tratamiento. Los niños saludables que padecen de varicela por lo general no necesitan el aciclovir porque no parece ayudarles mucho. Si su hijo desarrolla varicela, su médico determinará si debe utilizarse éste u otro tipo de medicamento.
El tratamiento de varicela se centra principalmente en el alivio de la molesta comezón por las ampollas de varicela y en impedir que las ampollas reventadas se infecten como consecuencia del rascado. Los baños con avena y la loción de calamina pueden ayudar a reducir la comezón (picazón). Corte las uñas para disminuir el riesgo de infección y de cicatrices que deriven del rascado. Si no se puede controlar la comezón con baños y lociones, los antihistamínicos orales (por boca), como la difenhidramina (Benadryl y otras marcas), pueden producir cierto alivio. Utilice medicamentos que no sean a base de aspirina tal como el acetaminofeno (Tylenol y otras marcas) para bajar la fiebre de su hijo. Nunca le de aspirina a un niño con varicela porque puede causar el síndrome de Reye, una enfermedad que puede ser fatal. Algunas veces, las ampollas de la varicela pueden infectarse con bacterias y requieren de tratamiento con antibiótico.
Cuándo llamar a un profesional
Llame a su médico si un niño o un adulto en su familia desarrollan síntomas de varicela, especialmente si:
- no está seguro del diagnóstico
- alguien en su casa no puede combatir bien una infección (por ejemplo toma esteroides regularmente o tiene cáncer o está con quimioterapia)
- alguien en su casa, especialmente un adulto, no ha tenido varicela o no ha sido vacunado contra la varicella
- alguien en su casa está embarazada
Llame a su médico si usted o su hijo han estado en contacto con alguien infectado con varicela y ninguno de los dos ha tenido la enfermedad o ha recibido la vacunación antes.
En personas con varicela, llame a su médico si aparece alguno de los siguientes síntomas:
- fiebre de 103 grados Fahrenheit (39.3 grados Celsius) o más
- comezón (picazón) que no se alivia con medicamentos o baños
- ampollas inflamadas, dolorosas, hinchadas o con pus
- ampollas cerca de los ojos
- signos de infección cerebral (encefalitis), incluyendo fuerte dolor de cabeza, somnolencia y vómitos.
- signos de infección pulmonar (neumonía), incluyendo tos y dificultad al respirar
Para disminuir el contagio de la varicela, la persona con esta enfermedad debe evitar el contacto con personas que no hayan tenido la enfermedad, especialmente aquellas que no pueden combatir una infección fácilmente.
Si usted o su hijo (de 1 año o más) nunca han tenido varicela, consulte a su médico sobre la vacuna de la varicela. Si usted es una mujer que nunca ha tenido varicela y considera la posibilidad de quedar embarazada, hable con su médico inmediatamente acerca de cómo reducir su riesgo de contraer varicela y otras infecciones que pueden prevenirse antes de quedar embarazada.
Pronóstico
En niños sanos, la varicela, generalmente, es una infección leve, y la piel vuelve a su estado normal en dos o cuatro semanas. A veces, quedan algunas pequeñas cicatrices en áreas en dónde hubo la erupción de la varicela. Si la persona se rasca, las ampollas pueden dejar cicatrices más evidentes. Recuerde que en un número pequeño de casos, la varicela puede causar infecciones más serias que requieren hospitalización y que a veces llevan a discapacidades a largo plazo y a la muerte.
Información adicional
Centers for Disease Control and Prevention, CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) 1600 Clifton Road Atlanta, GA 30333 Teléfono: 404-639-3534 Gratuito: 1-800-311-3435 http://www.cdc.gov/
Última revisión: 2012
Última modificación: 2012
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