Es algo que haz hecho toda la vida. Pero eso no quiere decir que no puedes aprender a hacerlo mejor. Como todo en la vida, tiene su técnica.

Es importante saber sonarte la nariz de tal manera que la mucosidad no vaya a parar en los conductos de los senos nasales -o inclusive en el oído medio- y cause o empeore una infección. Hay que hacerlo con delicadeza, sin ejercer demasiada fuerza.  Si la mucosidad se ha endurecido, cosa que se nota con más frecuencia al despertarse, tal vez ayude humedecer los conductos nasales con un atomizador salino. Finalmente, no trates de sonarte los dos lados de la nariz al mismo tiempo. Suénate un lado a la vez…suavemente.

Si la congestión se trata de un resfriado, una gripe o una alergia, tu médico te puede dar indicaciones para su tratamiento más allá de tomar muchos líquidos y descansar.

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