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Las almohadas blandas, los edredones y las cobijas suaves les brindan a los adultos comodidad, abrigo y placer. Por eso algunas personas piensan que pueden cumplir la misma función en la cuna del bebé. Es un gran error: dormir con mantas e incluso con muñecos de peluche no es seguro para los niños pequeños. Aquí te contamos qué hacer para que tu bebé duerma sin correr riesgos.

Seguramente quieres darle a tu bebé los mejores cuidados y la mayor comodidad para que duerma como un angelito. Los niños pequeños pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo, por eso su habitación debe ser el cuarto más seguro del hogar. ¡Imagínate que los recién nacidos duermen alrededor de 16 horas por día o más, en períodos de dos a cuatro horas!

Entonces, ¿qué cuidados debes tener al elegir el lugar donde dormirá el bebé y cómo hay que acondicionarlo para que sea realmente seguro? No es tan difícil. Sólo debes tener en cuenta algunas sencillas medidas de seguridad con respecto a la cuna, su ubicación y el modo en que acuestas al niño, y así todos podrán dormir más tranquilos. He aquí algunas de ellas:

  • La cuna no debe estar ubicada cerca de las ventanas con cortinas o persianas con cordones, ya que el niño puede estrangularse con las tiras que cuelguen cerca. Tampoco debe haber cables como los de los monitores de bebes alrededor de la cuna, ni nada que cuelgue.
  • Asegúrate de que la cuna esté ensamblada de manera adecuada. Si lo haces tú mismo(a), sigue las instrucciones de la fábrica y corrobora que cada pieza quede instalada correctamente. Tampoco deben existir tornillos que sobresalgan de la superficie, todos deben estar sujetos en su lugar y no debe faltar ninguno de ellos.
  • Instala los corralitos de acuerdo a las instrucciones del fabricante y usa únicamente el relleno de alfombra proporcionado con el corralito, no añadas un acolchado adicional.
  • Revisa regularmente que no haya tornillos flojos ni ninguna pieza de la cuna fuera de su lugar, que se mueva o que falte, ya que puede causar accidentes mientras el niño duerme.
  • Además, corrobora que las tiras o barrotes de la cuna no estén separados por más de 2 3/8 pulgadas (6 centímetros), rotos, desgastados, flojos, astillados o ausentes.
  • Tampoco debe haber orificios decorativos en la cabecera o en el extremo opuesto, en los que el bebé pueda quedar atrapado.
  • Asimismo, las barandas de la cuna deben cerrar perfectamente. Es importante que no puedan ser activadas por los niños.
  • No utilices cunas viejas, rotas o modificadas. Los bebés pueden morir estrangulados si sus cuerpos se pasan a través de los espacios entre los componentes sueltos o entre las barras rotas y sus cabezas quedan atrapadas.
  • El colchón debe ser duro (no blando y mucho menos de agua) y las sábanas deben ajustarse al colchón de la cuna (nunca debes utilizar sábanas para las camas de los adultos).
  • El colchón debe caber justo entre los lados de la cuna, asegúrate de que no haya un espacio mayor de dos dedos entre los lados de la cuna y el colchón.
  • Nunca coloques ningún objeto blando en el espacio donde duerme el bebé. Esto incluye: almohadas, edredones, mantas o cobijas gruesas, pieles, muñecos de peluche o acojinados.
  • Si utilizas protectores para la cuna, es mejor utilizar el tipo de protectores que se atan en la parte de arriba y de abajo de la cuna (también puedes comprar protectores hechos de redecilla o malla que mantienen la cabeza y los pies del bebé dentro de la cuna).
  • Una vez que el niño pueda sentarse o mantenerse de pie, deja el colchón en su posición más baja y quita los protectores y móviles, ya que puede intentar usar estos objetos para tratar de bajarse de la cuna.
  • Por último, si vives en Estados Unidos, cuida que la cuna no haya sido retirada del mercado por la Comisión de Seguridad de Productos para los Consumidores en los Estados Unidos (U.S Consumer Product Safety Commission, CPSC).

Una vez que la cuna cumpla con todas estas recomendaciones y esté ubicada en su lugar, debes recordar algunas medidas más al acostar a tu bebé para evitar problemas.

Uno de los mayores temores de toda mamá y papá es el denominado síndrome de muerte súbita. Para evitarlo, los expertos recomiendan acostar al bebé boca arriba, nunca boca abajo, aunque es posible que alguna persona mayor te haya recomendado esto mismo, ya que es lo que se lo que se aconsejaba en el pasado. Además, al acostar al bebé por la noche, asegúrate de alternar la posición de su cabeza: apóyala una noche sobre el lado derecho y a la siguiente sobre el izquierdo.

Considera utilizar un pijama para bebés u otra vestimenta de dormir, sin ninguna otra cobertura. Si utilizas una manta o cobija, ten cuidado de que sea delgada y sólo llegue hasta el pecho del bebé. Asegúrate de que la cabeza quede siempre sin cubrir.

Ahora sí, a dormir tranquilos y a despertarse sólo para comer, de acuerdo a los períodos que te haya recomendado el pediatra que está siguiendo la evolución y el crecimiento de tu bebé.

 

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2011.

Imágen © iStock / FamVeld

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