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ESTIMADA MAYO CLINIC:

El pediatra recomendó que nuestra hija de 9 años reciba la vacuna contra el VPH. Nos parece prematuro administrarle a esta edad una vacuna que sirve para proteger a las mujeres contra una enfermedad de transmisión sexual. ¿Sería mejor esperar? ¿Cuáles son los efectos secundarios? ¿Cómo saber si la vacuna es segura?

 

RESPUESTA del Dr. Robert Jacobson, Pediatría Comunitaria para Niños y Adolescentes, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

La edad de 9 años es buena para que las niñas reciban la vacuna contra la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Esta importante vacuna protege contra el cáncer del cuello uterino, tipo común de cáncer que pone fin a la fertilidad femenina y puede ser mortal. Los efectos secundarios de la vacuna son raros y generalmente leves. Se ha comprobado que esta vacuna anticancerígena contra el VPH es segura y eficaz.

La mayoría de casos de cáncer del cuello uterino se deben al VPH, que es una infección de transmisión sexual. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) ha autorizado dos vacunas contra el cáncer del cuello uterino: el Gardasil y el Cervarix. A fin de que la vacuna sea eficaz, se la debe administrar en tres dosis, durante un período de seis meses. La vacuna ha logrado prevenir el cáncer del cuello uterino en la mayoría de casos en que se administraron las tres dosis en una niña o mujer antes de que se expusieran al virus. Además, puede también prevenir la mayoría de tipos de cáncer de la vagina y vulva.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que la vacuna contra el VPH se administre en niñas de 11 a 12 años, e incluso autoriza empezar la vacunación a la edad de 9 años. Mayo Clinic empieza a los 9 años, debido a varias razones que se exponen a continuación.

Primero, cuando una niña preadolescente o adolescente goza de salud, no suele acudir con frecuencia al médico y eso hace difícil asegurarse que reciba la vacuna contra el VPH de manera oportuna. En la mayoría de niñas de 9 o 10 años en cambio, son los padres son quienes las llevan a las revisiones médicas, ofreciendo una buena oportunidad para empezar la administración de la serie de la vacuna contra el VPH.

Segundo, el momento en que el cuerpo de una niña responde mejor que nunca a las vacunas es cuando tiene entre 9 y 11 años.  Por lo tanto, la administración de la vacuna contra el VPH a la edad de 9 años permite aprovechar esa oportunidad idónea para que la niña reciba la vacuna en el mejor momento.

Tercero, muchas adolescentes son sexualmente activas, de modo que no se debe esperar hasta que estén por terminar la adolescencia para administrarles la vacuna sin que ya corran riesgos. Una niña está protegida cuando recibe las tres dosis de la vacuna antes de exponerse al virus; pero si mantiene relaciones sexuales antes de completar toda la serie de la vacuna, corre riesgo de contraer la infección del VPH.

Algunos adultos han manifestado inquietud respecto a que la vacuna contra el VPH puede promover la actividad sexual entre las niñas antes de lo previsto, pero ninguna de las varias investigaciones realizadas ha logrado encontrar evidencias de que la administración de la vacuna contra el VPH incite cambios en el comportamiento sexual de las niñas.

La vacuna atravesó por un proceso extenso antes de recibir la autorización de la FDA y se ha comprobado que es segura. Desde que se otorgó dicha autorización, se han administrado y controlado estrechamente más de 60 millones de dosis, hecho que ha permitido recoger abundante cantidad de datos para sustentar la seguridad y eficacia de la vacuna contra el VPH.

Una preocupación anterior sobre la vacuna era la idea de que pudiese conducir al síndrome de Guillain-Barré, que es un trastorno neurológico. Se ha investigado exhaustivamente sobre esa posibilidad, sin que se haya encontrado ninguna vinculación. Además, no existe ninguna evidencia que sustente la aseveración de que la vacuna contra el VPH cause retraso mental.

Los efectos secundarios de la vacuna contra el VPH normalmente son leves y por lo general incluyen dolor, hinchazón o enrojecimiento en el sitio donde se administró la vacuna. En las adolescentes, la vacuna contra el VPH puede provocar un desmayo, porque las adolescentes son proclives a ello con todas las vacunas y con las extracciones de sangre. Esa es otra razón por la que es bueno iniciar pronto la administración de esta vacuna, antes de que la niña empiece la adolescencia. Después de recibir la vacuna, las pacientes deben permanecer sentadas por alrededor de 15 minutos para disminuir el riesgo de lastimarse debido un desmayo y deben avisar al proveedor de atención médica si sufren uno.

La vacuna anticancerígena contra el VPH es segura, eficaz y puede proteger a su hija de un tipo mortal de cáncer. La administración de la vacuna es una paso fundamental para garantizar la salud de su hija a largo plazo.

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