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iStock_000023166987Illustra_Kathy-KonkleA corto plazo, el tratamiento de radiación o radioterapia, puede ocasionar inflamación, pesadez en el seno y cambios en la piel. A largo plazo, podría afectar la capacidad de lactar con el seno no radiado, o las posibilidades de reconstrucción, entre otras. Un  estudio reciente aporta datos nuevos al respecto e informa que las mujeres que reciben radiación para combatir el cáncer de mama pueden aumentar levemente su riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.

Las medicinas y los tratamientos son necesarios para eliminar las enfermedades y para hacernos sentir mejor. Sin embargo, junto a los beneficios que ofrecen pueden tener efectos no deseados que hay que tener en cuenta. En el caso de los tratamientos contra el cáncer, muchas veces se trata de opciones agresivas para el cuerpo, pues considera que tienen como objetivo eliminar células (malignas) que están creciendo sin control y que están destruyendo tejidos sanos.  Lo importante es buscar el equilibrio entre la efectividad y los efectos no deseados que, a veces no se pueden evitar del todo. Y en ello trabaja continuamente la ciencia, que constantemente busca medicinas nuevas y formas más innovadoras para combatir el cáncer, reduciendo los potenciales efectos adversos.

Mientras tanto, los médicos seguimos recomendando tratamientos en base a las herramientas que tenemos disponibles actualmente. Así, por ejemplo, una de las técnicas que se utiliza para combatir el cáncer de mama es la radiación o radioterapia, que ha mostrado buenos resultados contra el cáncer pero que ha sido vinculada a posibles problemas del corazón.

En busca de respuestas nuevas a esta interrogante, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, analizó los tratamientos con radiación de 48 pacientes con cáncer de mama en su etapa inicial, que fueron tratadas después de 2005 en el Departamento de Oncología de Radiación de la Universidad de Nueva York. Los investigadores calcularon la asociación entre los factores del tratamiento con la radiación, como la dosis, la parte del cuerpo que recibía la radiación (el seno derecho o el izquierdo), la posición del cuerpo al recibir el tratamiento (boca arriba o boca abajo), el riesgo personal de la paciente para el desarrollo de enfermedad del corazón y los eventos coronarios.

Según los resultados que han sido publicados en la revista especializada JAMA Internal Medicine, detectaron que el riesgo variaba de 0.05 a 3.5 por ciento, de acuerdo a la zona en donde las mujeres recibían las radiaciones. Las que recibieron el tratamiento del lado izquierdo (el lado precisamente en el que se localiza el corazón), acostadas con la cabeza mirando hacia arriba, fueron quienes mostraron más posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón. Sin embargo, recibir la radiación del lado izquierdo pero estando acostada boca abajo disminuyó los riesgos cardiacos en el futuro.

Por otro lado, los riesgos más bajos los tuvieron quienes recibieron su tratamiento en el lado derecho. En estos casos, la posición del cuerpo no era un factor determinante ya que el corazón estuvo siempre fuera del campo irradiado. Cabe destacar que los niveles más bajos de radiación recibida también fueron para las que fueron tratadas mientras estaban acostadas boca abajo.

A pesar de lo anterior, los especialistas no recomiendan abandonar o evitar estos tratamientos, ya que son necesarios y los beneficios se han comprobado. Más aún, el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón es leve y, según otro estudio que ha sido publicado en el New England Journal of Medicine, pueden tardar de 5 a 20 años en aparecer.

Y mientras los científicos siguen haciendo su trabajo, no te desanimes. Se necesita mucho valor y fortaleza para combatir al cáncer. Pide ayuda, habla con tus familiares y amigos, consulta con tu médico, busca todas las respuestas que necesites para estar tranquila y no dejes de compartir tu experiencia para que, entre todas, sigamos luchando contra el cáncer del seno.

Imagen © iStockphoto.com / Kathy Konkle

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