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La gente que participa en rehabilitación cardíaca disminuye en casi 30 por ciento su posibilidad de morir en los siguientes dos a cinco años, indica la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. Otros resultados comprobados de la rehabilitación cardiaca son el presentar menos estrés, dolor y riesgo de problemas cardiacos futuros, así como mayor capacidad para volver a trabajar y participar en actividades sociales.

Sin embargo, menos de 33 por ciento de la gente elegible para rehabilitación cardiaca realmente participa en ella.  Dentro del grupo que asiste a rehabilitación cardiaca están especialmente mal representadas las mujeres, las minorías y las personas mayores.  Las mujeres, sobre todo las mayores, se muestran menos interesadas a que se las refiera a rehabilitación cardiaca y cuando se lo hace, son menos proclives a asistir.

Los programas de rehabilitación cardiaca se crean para atender las necesidades particulares de cada individuo y normalmente se componen de una evaluación médica, consejería, entrenamiento y apoyo, a fin de sustentar cambios en el estilo de vida que permitan evitar futuros problemas del corazón.  Entre los puntos que normalmente abarcan están los siguientes:

Hacer más ejercicio: el ejercicio fortalece los músculos cardiacos para que éstos puedan bombear más sangre, con menos esfuerzo.  Para la mayoría de gente, el mejor objetivo es hacer ejercicio a diario durante 45 a 60 minutos y fortalecimiento muscular dos a tres veces por semana.

Modificar los factores de riesgo: los pacientes desarrollan un plan para tratar los riesgos que contribuyen a su enfermedad cardiaca, tales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.

Nutrición: los pacientes trabajan con un especialista en dietética para aprender a planificar comidas sanas para el corazón, poniendo énfasis en el consumo de gran cantidad de frutas y verduras, así como de alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y transaturadas, colesterol, azúcar refinado y sal.

Salud psicológica: por lo general, la rehabilitación cardiaca también incluye tratamiento para cualquier problema de la salud mental, además de apoyo emocional.  Después de un ataque cardiaco, es muy común sentir depresión y las mujeres son particularmente vulnerables a ello.  Además, la persona también podría sentir ansiedad, ira y aislamiento social, todo lo que quizás contribuye a presentar más problemas del corazón.

A los pacientes que sufrieron un ataque cardiaco cada vez se les recomienda con más frecuencia que reciban rehabilitación cardiaca, la misma que también es útil para quienes se sometieron a cirugía para derivación coronaria, angioplastia, colocación de endoprótesis o marcapasos, cirugía de válvulas cardiacas y trasplante de corazón o pulmón.  De igual manera, la rehabilitación cardiaca también sería provechosa para la gente que sufre de insuficiencia cardiaca, dolor en el pecho (angina), enfermedad arterial periférica y enfermedad cardiovascular congénita.

 

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Imágen © iStockphoto.com / Alexander Raths

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