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Pese a la disponibilidad de la vacuna, la tos ferina continúa afectando a gente de toda edad.

ESTIMADA MAYO CLINIC: ¿Es verdad que mi bebé podría contraer tos ferina si se expone a la enfermedad, pese a haber recibido las vacunas?  ¿Cuán común es la tos ferina?  Yo creía que básicamente se había erradicado en Estados Unidos.

RESPUESTA del Dr. Thomas Boyce, Enfermedades Infeccionas Pediátricas, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Los bebés son susceptibles a la tos ferina, también conocida como tos convulsiva o coqueluche.

La tos ferina es una infección bacteriana altamente contagiosa que ocasiona tos fuerte y áspera.  Después del ataque de tos, la persona puede tener una inhalación estridente, parecida al “chillido de una fiera”, que explica la razón para el nombre de la enfermedad.   Los espasmos de tos pueden ocasionar cansancio extremo y vómito, además de dificultar la respiración.  En los bebés, la enfermedad puede ser muy grave por el tamaño tan pequeño de las vías respiratorias.
La mejor manera de evitar la tos ferina es mediante la administración de vacunas.  Los bebés deben vacunarse a los 2, 4 y 6 meses de edad.  La vacuna contra la tos ferina se administra conjuntamente con la antitetánica y la antidiftérica.  En el cuadro de vacunas de su hijo, con toda posibilidad verá que la vacuna se registra como DTaP, que son las siglas para identificar a la vacuna triple bacteriana acelular (contra difteria, tétanos y tos ferina acelular).  Si su bebé todavía no recibe toda la serie de vacunas contra la tos ferina, la inmunidad que tiene es sólo parcial.

Se recomienda administrar un refuerzo de la vacuna a los 12 y 18 meses, igual que a los 4 y 6 años, para que el último sea a los 11 años de edad.  Los refuerzos de la vacuna contra la tos ferina también se administran a adultos y no es mala idea recibirlos cuando uno mantiene contacto estrecho con bebés.  Consulte con su médico para saber si puede recibir la vacuna Tdap (contra tétanos, difteria y tos ferina acelular), en lugar del refuerzo normal conocido como Td (antitetánica y antidiftérica).

Las vacunas contra la tos ferina son muy seguras, eficaces y provechosas.  Antes de que la vacuna estuviera disponible, la tos ferina era una enfermedad muy temida que exterminaba a miles de niños cada año.  Actualmente en Estados Unidos, talvez ocurren entre 10 y 20 muertes debidas a la tos ferina y la mayoría de ellas son de niños pequeños.

Hasta la fecha, gente de toda edad todavía contrae la enfermedad.  A partir de la década de 1980, la incidencia de la tos ferina ha aumentado en Estados Unidos.  En un año, normalmente, se informa sobre 5.000 a 10.000 casos, dicen los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).  Sin embargo, las epidemias se presentan cada 3 a 5 años y en el 2005, se informó sobre más de 25.000 casos en Estados Unidos.

La realidad es que todavía se ve tos ferina debido a varias razones.  Una de ellas es que las vacunas no son universales.  El CDC calcula que alrededor de 85 por ciento de niños entre 19 y 35 meses de edad recibe todas las vacunas, pero con el transcurso del tiempo disminuye la eficacia de la vacuna y, por ello, hay adolescentes y adultos con tos ferina.  A pesar de que estos pacientes mayores normalmente presentan una forma más leve de la enfermedad porque retuvieron algo de inmunidad de las vacunas anteriormente recibidas, siempre pueden contagiar la enfermedad.  La transmisión de la enfermedad ocurre a través de las gotas cargadas de microbios que el paciente expulsa al toser o estornudar.

La tos ferina normalmente se diagnostica mediante un hisopo que se introduce por la nariz hasta la parte posterior de la garganta.  Luego, se envía la muestra obtenida por el hisopo para cultivo u otras pruebas más rápidas.  Los resultados no siempre son positivos ni para el cultivo, ni para las otras pruebas, pero a muchos pacientes se los trata de acuerdo con los síntomas que presentan.  El tratamiento principal es con antibióticos.  Los niños con tos ferina deben permanecer en casa, sin asistir a la escuela ni guardería infantil, hasta que hayan recibido antibióticos durante cinco días.  El médico podría recomendar antibióticos para todos los miembros de la familia porque la tos ferina se contagia fácilmente.

Los medicamentos funcionan mejor cuando se los administra al inicio del desarrollo de la enfermedad.  Sin embargo, debido a que generalmente sólo se diagnostica a los pacientes después de que la tos perdura durante algún tiempo, el tratamiento no elimina la tos de inmediato.  Por eso, a la tos ferina también se conoce como la “tos seca de los cien días” porque los síntomas pueden estar presentes durante todo ese tiempo.

Entre los remedios caseros están el beber muchos líquidos y descansar bastante.  Los medicamentos para la tos no sirven, ni se recomiendan.  En el caso de los bebés, podría ser necesario controlarlos en el hospital para verificar que pueden respirar por sí solos después de un ataque de tos.

A fin de proteger a su bebé de la tos ferina, manténgase al día con las vacunas y asegúrese que los demás miembros de la familia y personas que cuidan al niño hayan recibido todas las vacunas contra la tos ferina; además, mantenga al bebé alejado de cualquier persona con tos persistente.

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Imágen © iStockphoto.com / Ilya Andriyanov

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