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Mayo es el mes dedicado a la concientización sobre el asma y las alergias, por lo que te traemos un dato curioso. Conviene que sepas que, aunque las causas no están claras, los niños son más susceptibles que las niñas a padecer de asma y de alergias antes de llegar a la pubertad. Pero los patrones se invierten cuando crecen. En la etapa adulta, son entonces las mujeres quienes tienen más probabilidades de sufrirlas. ¿Las estás controlando de la forma adecuada?

La diferencia de los sexos también se manifiesta en la tendencia a sufrir ciertas condiciones de salud. Según informes del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI por sus siglas en inglés), antes de la pubertad los niños son más propensos a sufrir de asma, alergias y de enfermedades autoinmunes. Pero cuando se convierten en jóvenes adultos, ocurre lo contrario.

No se conocen con claridad las causas de esos cambios, no sólo porque son complejas, sino también porque pueden variar con la edad y las circunstancias. Lo que realmente es importante, de acuerdo a los expertos, es entender cada día mejor cómo el sexo del paciente afecta el diagnóstico y el tratamiento de estas condiciones de salud para obtener los mejores resultados a la hora de controlarlas.

Aparte del sexo, las probabilidades de sufrir de asma y alergias también tienen que ver con la genética. Según la ACAAI, si los padres padecen de alguna de estas afecciones, los hijos tienen mayor riesgo de padecerlas también.

Solamente en los Estados Unidos, alrededor de 27 millones de personas sufren de asma. La mayoría de los asmáticos, cabe señalar, padecen a su vez de alergias.

Independientemente de tu sexo, si padeces de alergia o de asma, es muy importante que consultes a un especialista para mantener estas condiciones bajo control. Aquí te damos varios consejos para lograrlo.

Si sufres de alergia

La alergia ocurre cuando el sistema inmunológico tiene una reacción exagerada  a una sustancia que normalmente es inofensiva. A esta sustancia se le llama alérgeno (puede ser el polvo, el polen, etc.).  Cuando la persona está expuesta a esa sustancia, su cuerpo libera unos químicos (histamina y leucotrienos) que causan una serie de signos o síntomas como inflamación de las mucosas de la nariz, los senos nasales y los ojos.

Para reducir estos síntomas, procura evitar exponerte a los alérgenos o exponerte a ellos lo menos posible. Por ejemplo, algunas medidas que puedes tomar si las alergias son a algo en el aire, como las que causan el asma, incluyen:

  • Procura permanecer en interiores el mayor tiempo posible (al menos de marzo a mayo), que es la temporada de la alergia en el hemisferio norte. En los lugares cerrados podrías respirar mejor.
  • Por esa razón, mantén cerradas las ventanas de tu hogar, sobre todo las de tu dormitorio.
  • Deja funcionando el aire acondicionado, pero no enciendas los ventiladores (el aire esparce el polvo y otros alérgenos por todas partes).
  • Recuerda que temprano en la mañana o al atardecer son los mejores momentos para salir de casa. A medida que avanza el día, el conteo de polen sube, llega a su punto máximo al mediodía, y luego tiende a bajar.
  • Si tienes que cortar el césped (el pasto o la hierba) o trabajar en el jardín, usa una mascarilla que te cubra la nariz y gafas para proteger tus ojos del polen.
  • Cámbiate de ropa tan pronto llegues a tu casa para que no entren en ella los alérgenos que están en el exterior.
  • Y, si puedes, quítate los zapatos al llegar para que alérgenos como el polvo y el polen no se esparzan por el piso o la alfombra.
  • Cuando laves la ropa, no la cuelgues a secar en el exterior, donde se depositan los alérgenos. Usa la secadora.
  • Mientras dura la temporada de alergia, evita poner flores frescas dentro de la casa.

Para controlar el asma

El asma se produce cuando las vías respiratorias se inflaman debido a los alérgenos o a otros irritantes, y los músculos que los rodean se contraen, lo que las estrecha aun más, finalmente, puede aumentar la producción de mucosidad. Todo esto puede interferir con el flujo del aire.

Los ataques de asma pueden ser ligeros, moderados o severos, según la intensidad de los síntomas (que pueden incluir: tos, falta de aire o dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho, silbidos o sibilancias, etc.). Si un ataque de asma es muy fuerte, requiere atención médica de emergencia.

Para prevenir, en lo posible, los ataques de asma, mantén a raya los alérgenos, siguiendo las mismas guías mencionadas para controlar las alergias. Además, debes seguir al pie de la letra tu tratamiento de control. Usa a diario tu medicamento para desinflamar las vías respiratorias y cuando lo necesites, tu medicamento para el alivio rápido de los síntomas.

Y fíjate si tu asma o tu alergia tienen relación con factores como infecciones virales o de los senos nasales, con el tabaco, la contaminación del aire, el ejercicio, el polvo, el moho, el polen, el pelo de las mascotas, las emanaciones de sustancias químicas o los olores de los perfumes, y, a veces, hasta las emociones fuertes… Si tú y tu médico pueden identificar lo que desencadena tus ataques de asma o tu alergia, será más fácil prevenirlos o controlarlos.

 

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