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Cáncer, VIH/SIDA, adicciones, depresión… Situaciones difíciles de la vida como éstas exigen tanto de tu cuerpo como de tu mente y tus emociones, y a veces te pueden derrumbar. Pero no estás solo. En un grupo de apoyo puedes encontrar a otras personas que están pasando por lo mismo que tú, que están dispuestos a contarte su historia y a escuchar la tuya para así ayudarse mutuamente. Los grupos de apoyo te ayudan a:

  • Conocer a otras personas que comparten tu situación. Esto hace que no te sientas tan solo y tan diferente al resto del mundo.
  • Desahogar en confianza tus problemas, sintiendo que estás frente a personas que te pueden entender mejor que otras, porque están pasando por algo similar.
  • Aprender de las estrategias que están intentando los demás para salir adelante y recibir consejos sobre cómo enfrentar tu situación.
  • Cuando eres víctima de discriminación social (como sucede con algunas enfermedades o condiciones mentales), sirven para aislarte de la hostilidad en un ambiente acogedor sin estigmatización.
  • Cuando ya has logrado superar tu problema, el compartir tus estrategias con los demás y el ayudarles a salir adelante, también te sirve para levantar tu autoestima y motivación.

Vale la pena probar, ¿no crees? Recuerda que son personas que comparten tu situación, así que no hay razón para temer o avergonzarte. Al contrario, son espacios de comprensión que te pueden aportar mucho. ¡Anímate!

 

Imagen © iStock / woojpn

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