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La boca, al igual que otras partes del cuerpo como los intestinos, contiene una serie de microbios que cuando viven en perfecto equilibrio contribuyen a la buena salud oral. Sin embargo, cuando este balance se pierde, aparecen las enfermedades orales. Las personas cuyo sistema inmunológico está más débil debido a infecciones como el VIH son las más afectadas. Pero un estudio nuevo parece haber encontrado una buena manera de mantener los hongos malos a raya, gracias a la acción de los buenos.

La boca contiene cerca de mil diferentes tipos de bacterias y hongos que forman parte de su flora o microbiología oral. Estas bacterias si bien pueden ser beneficiosas para la salud, cuando están no están equilibradas, son las causantes de algunas enfermedades, como la candidiasis.

Recientemente, un estudio publicado en la revista PLOS Pathogens compara a las bacterias y a los hongos presentes en las personas saludables con los que se encuentran en la boca de las personas infectadas con el VIH (el Virus de Inmunodeficiencia Humana) y describe específicamente cómo la candidiasis oral es una complicación muy común en las personas que padecen del VIH.

En concreto, los autores del estudio, unos especialistas de la Universidad de Case Western Reserve en Cleveland, Estados Unidos, analizaron y catalogaron a las bacterias que por lo general están presentes en la boca y a los hongos que no son tan comunes.

Encontraron muy pocas diferencias en cuanto a la presencia de bacterias en la boca de las personas sanas en comparación con aquellas infectadas con el VIH. Pero algo que interesante es que encontraron varias diferencias y de manera consistente, en relación a la presencia de los hongos en los dos grupos.

Específicamente, los investigadores encontraron que los hongos de la familia Candida predominaban en los dos grupos, pero aún más en las personas con el VIH. Otra familia de hongos, llamada Pichia estaba en cambio, presente en niveles más altos, en la boca de las personas sanas y en menos proporción en la de aquellas infectadas con el VIH.

Sin duda, esto demostró un antagonismo entre los dos tipos de hongos, lo que llevó a los especialistas a aislar a los hongos tipo Pichia para ver qué acción tenían. Sorpresivamente, encontraron que este tipo de hongo puede evitar el crecimiento de aquellos tipo Candida y de otros responsables de varias enfermedades.

Vale aclarar que aunque el experimento se llevó a cabo en ratones, aquellos tratados con Pichia tuvieron menos síntomas severos de Candidiasis en comparación con los que no fueron tratados. En base a esto, los especialistas están optimistas de que este descubrimiento podría servir para desarrollar un tratamiento especial para los pacientes con el VIH y el SIDA, que sufren de Candidiasis oral con frecuencia.

Sin duda alguna, estos avances traen buenas noticias y abren la puerta para entender mejor el funcionamiento de los hongos en la cavidad oral y su interacción en la boca para el beneficio de la salud en general.

Imagen © Thinkstock / Scharvik

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