La exposición excesiva a la luz durante la noche puede afectar la calidad del sueño y, con ello, procesos fundamentales para la memoria y el aprendizaje. Los especialistas advierten que dormir mal de forma persistente no solo provoca cansancio, sino que también puede influir en el funcionamiento del cerebro y en el riesgo de deterioro cognitivo.
Cómo la luz nocturna altera el sueño
El organismo funciona mediante ritmos circadianos que regulan el sueño y otras funciones biológicas. Sin embargo, el uso de pantallas, la iluminación intensa y los horarios irregulares pueden retrasar la producción de melatonina, la hormona que ayuda a dormir.
Cuando esto ocurre, se alteran fases profundas del sueño como NREM y REM, esenciales para consolidar recuerdos y procesar la información aprendida durante el día.
Dormir bien ayuda a proteger la memoria
Diversos estudios muestran que la calidad del sueño influye directamente en la memoria, la concentración y el rendimiento cognitivo. Además, los trastornos del sueño son frecuentes en personas con deterioro cognitivo leve y demencia.
Los expertos recomiendan reducir el uso de pantallas antes de dormir, mantener horarios regulares y crear un ambiente oscuro y tranquilo para favorecer un descanso reparador.
Cuidar el sueño no garantiza prevenir enfermedades neurodegenerativas, pero sí puede contribuir a proteger la salud cerebral y favorecer un envejecimiento más saludable.
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Por Miguel Ramudo
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