Salud Mental

Dormir peor por exceso de luz puede afectar a la memoria

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Persona mayor con dificultades para dormir por exposición a luz nocturna
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Acostarse más tarde, pasar más tiempo frente a pantallas o exponerse a demasiada luz por la noche puede parecer algo inofensivo. Sin embargo, distintos estudios apuntan a que estos cambios en los hábitos de sueño pueden afectar directamente al funcionamiento del cerebro. También pueden influir en procesos tan importantes como la memoria o el aprendizaje. Los especialistas advierten de que dormir mal no solo provoca cansancio. También puede influir en la evolución del deterioro cognitivo leve.

La relación entre sueño y salud cerebral preocupa cada vez más a los expertos. En Estados Unidos, alrededor de 6,9 millones de personas mayores de 65 años viven con enfermedad de Alzheimer, según datos de la Alzheimer’s Association. Además, diversos estudios apuntan a que los trastornos del sueño son especialmente frecuentes en personas con deterioro cognitivo y podrían contribuir a acelerar la progresión de los problemas de memoria.

Dormir bien no solo ayuda a sentirse descansado al día siguiente. Durante el sueño, el cerebro lleva a cabo procesos esenciales para consolidar recuerdos, organizar información y mantener el equilibrio de distintas funciones cognitivas. Precisamente por eso, cada vez existe más interés científico en comprender cómo los hábitos de descanso pueden influir sobre el envejecimiento cerebral y sobre el riesgo de desarrollar problemas cognitivos a largo plazo.

La luz nocturna puede alterar el reloj biológico

El organismo funciona siguiendo ritmos biológicos internos, conocidos como ritmos circadianos, que regulan procesos como el sueño, la temperatura corporal o la producción hormonal. La luz desempeña un papel fundamental en este sistema, ya que ayuda al cerebro a distinguir cuándo debe mantenerse alerta y cuándo es momento de descansar.

El problema aparece cuando la exposición a la luz artificial se prolonga demasiado durante la noche. Pantallas, iluminación intensa o hábitos nocturnos irregulares pueden retrasar la liberación de melatonina, la hormona que favorece el sueño. Esto altera la arquitectura normal del descanso y dificulta que el cerebro complete correctamente determinadas fases esenciales para la memoria.

El Dr. Pedro Gil Gregorio, médico especialista en Geriatría y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, en España, explica que “dormir es un proceso activo en el que el cerebro organiza y estabiliza la información del día. Las fases profundas del sueño, especialmente NREM y REM, son fundamentales para que los recuerdos pasen de ser frágiles a duraderos”.

Los especialistas recuerdan que no se trata únicamente de dormir muchas horas, sino de mantener una buena calidad del sueño y respetar los ritmos biológicos naturales. Cuando el descanso se fragmenta o se reduce de forma continuada, el cerebro puede tener más dificultades para consolidar recuerdos y mantener un funcionamiento cognitivo adecuado. A largo plazo, estas alteraciones también podrían influir en la salud cerebral y en la evolución de determinados trastornos neurodegenerativos.

Dormir mal afecta a la memoria y al rendimiento cognitivo

La evidencia científica muestra que tanto la duración como la calidad del sueño influyen directamente sobre la memoria declarativa, es decir, la capacidad para recordar información, hechos o experiencias. También se ha observado que el sueño desempeña un papel importante en la comunicación entre el hipocampo y la corteza cerebral, dos estructuras fundamentales para el aprendizaje y la consolidación de los recuerdos.

Cuando el sueño se acorta o se interrumpe repetidamente, estos procesos pueden verse alterados. Las personas pueden experimentar más dificultades para concentrarse, retener información o mantener un buen rendimiento cognitivo durante el día. Además, la falta de descanso también puede afectar al estado de ánimo, a la capacidad de atención y a la agilidad mental, algo especialmente importante en personas mayores.

En los últimos años, distintos estudios han relacionado las alteraciones persistentes del sueño con un mayor riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo. Los especialistas señalan que la fragmentación del descanso y la reducción del sueño profundo pueden interferir en mecanismos de plasticidad neuronal y en sistemas de limpieza metabólica cerebral importantes para la salud del cerebro.

Los trastornos del sueño son frecuentes en el deterioro cognitivo

Los problemas de sueño son especialmente habituales en personas con deterioro cognitivo leve y en pacientes con demencia. Distintos estudios estiman que entre el 60 % y el 70 % de las personas con deterioro cognitivo presentan alteraciones del sueño, una situación que además suele relacionarse con una peor evolución de la enfermedad.

En adultos mayores, además, los trastornos del sueño pueden tener un impacto todavía mayor sobre la función cognitiva. A medida que envejecemos, los patrones de sueño cambian de forma natural y el descanso tiende a ser más ligero y fragmentado. Si a esto se añaden malos hábitos de sueño o una exposición excesiva a la luz nocturna, el impacto sobre la memoria puede ser aún más importante y afectar también a la autonomía diaria.

El Dr. Gil Gregorio señala que “en población adulta y especialmente en personas de 65 años en adelante, la calidad del sueño es un elemento que debemos vigilar como parte de la prevención del deterioro cognitivo”. Además, añade que “no se trata solo de dormir más, sino de dormir mejor y en sincronía con nuestro reloj biológico”.

Los expertos recuerdan que mejorar la calidad del sueño no garantiza evitar el deterioro cognitivo, pero sí podría ayudar a proteger mejor la función cerebral y favorecer un envejecimiento más saludable. Precisamente por eso, cada vez más especialistas consideran el descanso como una pieza importante dentro del cuidado integral de la salud cerebral.

Pequeños cambios pueden ayudar a dormir mejor

Los especialistas recomiendan prestar atención a determinados hábitos cotidianos que pueden influir en la calidad del descanso. Reducir la exposición a pantallas antes de dormir, mantener horarios regulares o favorecer un entorno oscuro y tranquilo son algunas de las medidas que más se repiten en las recomendaciones sobre higiene del sueño.

También aconsejan evitar cenas demasiado tardías, limitar determinados estímulos durante la noche y procurar mantener una rutina estable incluso durante fines de semana o periodos vacacionales. Aunque pueden parecer cambios pequeños, mantener cierta regularidad ayuda al organismo a sincronizar mejor el ritmo circadiano y favorece un descanso más reparador.

Los expertos recuerdan que el sueño no debe verse solo como un periodo de descanso pasivo, sino como un proceso biológico fundamental para el funcionamiento del cerebro. Durante la noche, el organismo activa mecanismos importantes para la memoria, la regulación hormonal y el equilibrio metabólico, todos ellos relevantes para la salud cognitiva.

Dormir bien también forma parte de cuidar el cerebro

La investigación sobre sueño y deterioro cognitivo continúa avanzando, pero los especialistas coinciden en que dormir bien desempeña un papel mucho más importante de lo que se pensaba hace algunos años. El descanso influye sobre la memoria, el aprendizaje y distintos mecanismos esenciales para el mantenimiento de la función cerebral.

Mantener hábitos de sueño adecuados podría ayudar no solo a sentirse mejor durante el día, sino también a preservar la salud cognitiva a largo plazo. Aunque dormir bien no evita por sí solo el deterioro cognitivo, sí parece desempeñar un papel importante dentro de un enfoque global de cuidado cerebral y envejecimiento saludable.

Preguntas frecuentes

¿Dormir mal puede afectar a la memoria?
Sí. La calidad y duración del sueño influyen directamente en la memoria y el rendimiento cognitivo.

¿Por qué la luz nocturna altera el sueño?
Porque puede retrasar la liberación de melatonina y alterar el ritmo circadiano.

¿Qué relación hay entre sueño y deterioro cognitivo?
Los trastornos del sueño son frecuentes en personas con deterioro cognitivo y podrían influir en su evolución.

¿Qué fases del sueño son importantes para la memoria?
Las fases profundas NREM y REM son fundamentales para consolidar recuerdos.

¿Qué hábitos ayudan a dormir mejor?
Reducir pantallas antes de dormir, mantener horarios regulares y dormir en un entorno oscuro y tranquilo.

Por Miguel Ramudo
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