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Las investigaciones han demostrado que una dieta en la que abundan los alimentos ricos en fibra nos proporciona muchos beneficios: que van desde disminuir el nivel del colesterol, combatir el estreñimiento y evitar las subidas bruscas del azúcar en la sangre hasta prevenir el cáncer del colon. Otro estudio va un poco más allá: dentro de ese grupo de alimentos identifica a varios que ayudan específicamente a reducir el riesgo de desarrollar pólipos en el colon, un precursor del cáncer colorrectal.

Si te gustan las lentejas, los guisantes (chícharos) verdes, el arroz integral o las frutas deshidratadas, disfrútalas. Además, estás de suerte. Un equipo de investigadores de la Universidad de Loma Linda, en California ha determinado que las personas que comen regularmente estos alimentos tienen menos probabilidades de desarrollar pólipos en el colon, reduciendo así el riesgo de sufrir cáncer en el intestino grueso (el colon).

El equipo de investigadores, dirigidos por la doctora Yessenia Tantamango, analizó los datos de 2,818 personas a quienes siguieron durante 26 años. Durante ese tiempo se detectaron 441 casos de pólipos en el colon entre los participantes en el estudio.

¿Cómo se relacionaron esos alimentos con la aparición de los pólipos? Veamos:

  • Arroz integral: los participantes que lo comieron al menos una vez a la semana redujeron el riesgo de desarrollar pólipos en un 40%.
  • Legumbres (frijoles, guisantes o chícharos y lentejas): los que incluyeron en su dieta este tipo de alimento por lo menos tres veces a la semana redujeron el riesgo de desarrollar pólipos en un 33%.
  • Fruta deshidratada: los que comieron frutas secas tres veces o más por semana redujeron el riesgo de desarrollar pólipos en un 26%
  • Vegetales de hojas verde cocidas: (como el brócoli) el consumo de estos alimentos al menos una vez al día se asoció a una reducción en el riesgo de desarrollar pólipos de un 24%.

La doctora Tantamango explicó que estos alimentos, ricos en fibra, diluyen los carcinógenos (las sustancias que producen cáncer) específicos y que algunos como el brócoli, contienen compuestos desintoxicantes que aumentan su capacidad de protección frente a los pólipos.

Los resultados de este estudio coinciden con las recomendaciones del National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer) que aconseja llevar una dieta baja en grasa y rica en fibra para prevenir el cáncer colorrectal.  Esto se traduce en por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras.  Por lo tanto, para aumentar la cantidad de fibra en tu dieta:

  • Trata que esas porciones incluyan vegetales como el brócoli, el apio o la espinaca, frutas secas, guisantes o chícharos y frijoles.
  • Reduce el consumo de carnes rojas, productos lácteos como el queso, que contienen más grasa.
  • Evita salsas y aderezos (aliños) cremosos y en su lugar, sirve tus ensaladas con una vinagreta ligera o limón.
  • Sustituye el arroz blanco por arroz integral y haz lo mismo con el pan.
  • En lugar de postres cremosos, helados o pasteles, consume frutas frescas. O combina frutas deshidratadas con avena caliente a la hora del desayuno. También puedes comerlas como merienda entre comidas como fuente extra de energía o acompañando las ensaladas.

Consulta con tu médico a qué edad debes empezar a hacerte una colonoscopía y con cuánta frecuencia debes repetirla. Esta prueba pero permite detectar los pólipos y eliminarlos antes de que se conviertan en algo más peligroso.  Tu riesgo de desarrollar pólipos aumenta con las velitas de cumpleaños, especialmente al llegar a los cincuenta. No te descuides.

Dejar de fumar y mantener un peso adecuado también reduce el riesgo de desarrollar pólipos y cáncer colorrectal. Si alguien en tu familia ha tenido cáncer en el colón (u otro tipo de cáncer), eso cuenta como un factor de riesgo en tu contra. En este es el caso, es todavía más importante que cuides tu dieta y te hagas la colonoscopía regularmente.

No podemos hacer nada por cambiar nuestros genes, todo lo que heredamos de nuestros antepasados, ya sea bueno o malo, pero sí podemos cambiar y controlar lo que servimos en nuestra mesa. Trata de que tus próximos menús contengan alimentos que tengan un impacto positivo en tu vida y tu salud.

 

Imagen © iStock / TheCrimsonMonkey

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