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Los avances en los tratamientos para combatir esta condición del corazón mejoran la calidad y la esperanza de vida de los pacientes y muestran resultados prometedores para el futuro. Sin embargo, este problema sigue siendo muy frecuente y es una de las principales causas de muerte. Aquí te contamos en qué consiste y cómo se trata la insuficiencia cardiaca, y cómo prevenirla.

Muchas personas confunden un ataque cardíaco con la denominada insuficiencia o falla cardíaca, y en verdad no son lo mismo. De igual modo, la mayoría le teme a la posibilidad de sufrir un ataque cardíaco repentino aunque, en ocasiones, es más riesgoso desarrollar una insuficiencia cardíaca, ya que se produce con el paso del tiempo y, a veces, sin provocar síntomas evidentes.

La insuficiencia cardíaca es una condición en la cual este órgano vital (el corazón) bombea sangre de manera ineficiente, lo que hace que se acumule sangre en los vasos que van al corazón y hace que los riñones retengan líquido. Como resultado, los tejidos del cuerpo se hinchan (lo que se conoce como edema), típicamente afectando a las piernas, pero también puede ocurrir en los pulmones (causando dificultad para respirar) o en otros órganos.

La Asociación Americana del Corazón indica que la insuficiencia cardíaca es una epidemia que está aumentando, y según la Organización Panamericana de la Salud, esta condición se encuentra entre las primeras diez causas de muerte en la región. Y la primera de ellas son las enfermedades cardíacas isquémicas (por disminución en el flujo de sangre), que es otro problema del corazón que en general, también lo tienen las personas que sufren de insuficiencia cardíaca.

Pero afortunadamente, las formas de tratar y combatir la insuficiencia cardiaca son variadas y cada vez más efectivas. Por eso, hay especialistas de varias organizaciones que consideran que los resultados obtenidos con los avances alcanzados hasta hoy son muy prometedores.

Una prueba de ello es que ha disminuido el número de pacientes que requieren internarse debido a ella. Según un estudio publicado en la edición del 19 de octubre de 2011 de la revista Journal of the American Medical Association, sólo en los Estados Unidos las admisiones al hospital relacionadas a la insuficiencia cardíaca han disminuido un 30 por ciento en los últimos diez años.

Para tratar la insuficiencia cardíaca se utilizan distintos tipos de medicamentos, como: los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, y los bloqueadores de los receptores de la angiotensina II (que mejoran el flujo de la sangre y reducen el trabajo del corazón), los bloqueadores beta (que disminuyen la frecuencia cardíaca, reducen la presión sanguínea y podrían disminuir el riesgo de desarrollar algunas arritmias o ritmos cardíacos anormales) y los diuréticos (que aumentan el deseo de orinar, ayudando a eliminar los líquidos del cuerpo y así evitando que se acumulen).

Para combatir la insuficiencia cardíaca también pueden usarse unos aparatos pequeños como los marcapasos y los desfibriladores, y a veces, podría ser necesario hacer una cirugía del corazón. Hay diferentes tipos de cirugías, algunas hasta pueden incluir el trasplante del órgano mismo.

A pesar de todos estos avances, la mejor manera de cuidar la salud de tu corazón es llevar un estilo de vida sano. Esto no sólo ayuda a combatir la insuficiencia cardíaca sino también a evitarla y a disminuir los riesgos de desarrollarla.

Al respecto, otro estudio publicado en septiembre del año pasado en la revista Circulation: Heart Failure daba prueba de ello con datos precisos sobre los beneficios de llevar un estilo de vida sano que incluya no fumar, perder el exceso de peso, hacer ejercicio y comer muchas verduras, ya que podría evitar muchos casos de insuficiencia cardiaca.

En aquella oportunidad, los investigadores (del Laboratorio de Epidemiología de las Enfermedades Crónicas del Centro de Investigación Biomédica Pennington en Baton Rouge, Luisiana, en Estados Unidos), señalaron que los hábitos saludables tenían un efecto acumulativo, o sea, que mientras más los incorporaban en sus estilos de vida, más disminuía el riesgo de tener insuficiencia cardiaca.

En detalle, cuando los participantes del estudio (que en total fueron 18 mil hombres y casi 20 mil mujeres finlandesas de entre 25 y 74 años de edad, cuyos hábitos fueron evaluados durante casi catorce años) seguían las cuatro conductas saludables que se mencionan anteriormente, los hombres tenían un 70 por ciento menos posibilidades de desarrollar insuficiencia cardiaca y las mujeres un 81 por ciento menos, en comparación con los participantes que seguían sólo una conducta saludable.

¿Y tú, ya has incorporado nuevas costumbres para preservar la salud del corazón? No pierdas más tiempo, nunca es tarde para comenzar a tener y disfrutar de una mejor calidad de vida.

Imágen © iStockphoto.com / Jana Blašková

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