Preeclampsia: cuidado con la presión arterial alta durante tu embarazo

Si estás embarazada y eres una adolescente o una mujer mayor de 40 años, y antes de tu embarazo has tenido presión arterial alta o sobrepeso, tienes mayor riesgo de que te de preeclampsia. ¿Qué es? Es una condición médica que se caracteriza por el desarrollo de hipertensión durante tu embarazo, y que si no se atiende, puede poner en grave riesgo tu salud y la de tu bebé. ¡Entérate y cuídate!

¿Qué es la preeclampsia?

La preeclampsia es también conocida como la hipertensión durante el embarazo, y es temida por muchas mujeres cuando se encuentran en estado de dulce espera. Y no es para menos, pues puede poner en riesgo tu salud y la de tu bebé.

Muchas mujeres embarazadas sufren un leve aumento de su presión arterial conocida también como hipertensión gestacional. Pero cuando la presión arterial aumenta de forma repentina después de la semana 20 del embarazo (más de 140/90 Hg), entonces se diagnostica preeclampsia.

Aparte de la hipertensión, la preeclampsia también te puede provocar inflamación (hinchazón) de la cara, los brazos, las manos y los pies, así como un aumento de peso repentino, debido a que retienes líquidos. Por lo mismo, se reducen tus ganas de ir al baño (tan frecuentes y normales durante el embarazo) y tu orina concentra niveles altos de proteína. A medida que el embarazo avanza, te puede dar dolor en el abdomen, dolores de cabeza, problemas con la vista (visión borrosa), mareo y puede causar  náuseas y vómito.

Todo esto puede hacer que tu bebé no pueda crecer adecuadamente porque no fluye suficiente sangre a la placenta que lo alimenta, o provocarte un parto prematuro. Y así como el nombre lo dice, la pre-eclampsia es el primer paso de la eclampsia, una condición mucho más grave que puede provocarte, además de todo, convulsiones, un estado de coma o la misma muerte. Y todo esto sucede cuando la preeclampsia no es identificada a tiempo o no recibes el tratamiento adecuado para controlarla.

¿Cuál es la causa de la preeclampsia?

Aún no se sabe a ciencia cierta, y por eso es difícil de evitar. Antes se le llamaba toxemia porque se pensaba que era causada por una toxina en la sangre de la madre, pero esa teoría ya fue rechazada. Actualmente los expertos sugieren que puede estar relacionada con escaso flujo de sangre a tu útero, problemas en los vasos sanguíneos o en el sistema inmunológico, a la mala alimentación o al exceso de grasa en el cuerpo.

Sin embargo, lo que sí se sabe es que es más común en las mujeres que cumplen con las siguientes características:

  • Primer embarazo
  • Madre adolescente o madre mayor de 40 años
  • Haber tenido presión arterial alta antes del embarazo
  • Estar en sobrepeso desde antes del embarazo
  • Tener historia de preeclampsia en embarazos anteriores o en la familia cercana (madre o hermanas)
  • Tener un embarazo múltiple, más de un bebé
  • Tener diabetes, enfermedad del riñón, lupus o artritis reumatoide

Si tienes algunas de estas características, o has notado algunos de los síntomas relacionados con esta condición, es importante que consultes con tu obstetra de inmediato. Muchas mujeres embarazadas padecen de una inflamación (hinchazón) típica de las manos y de los pies, que las puede asustar. Si esa inflamación no desaparece después de unos días, a pesar del reposo, también debes buscar ayuda médica pues puede ser una señal de preeclampsia.

Mientras más pronto determine tu obstetra qué tan seria es tu condición, mejores podrán ser las opciones de tratamiento para ti sin afectar el buen desarrollo de tu bebé. Y en la mayoría de los casos, es probable que sea necesario adelantar tu parto para salvar tu vida y la de tu bebé.

¡Debes estar pendiente a estas señales de alerta! La salud de tu bebé necesita de tu cuidado y atención. Para que todo salga como lo sueñas y pronto puedas tener a tu bebé saludable entre tus brazos.

 

Ultima revisión: 2017

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Imagen © iStock / sborisov

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