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El tipo y la combinación de bacterias (o flora intestinal) que viven en los intestinos es diferente en las personas con diabetes tipo 2, según ha determinado un estudio realizado en China.  Los investigadores consideran que este hallazgo puede conducir a nuevos tratamientos contra esta condición que hoy afecta a más de 440 millones de habitantes en todo el mundo. 

No todas las bacterias son malas. Por el contrario, algunas de ellas cumplen importantes funciones en nuestro cuerpo. Tal es el caso de las que se encuentran en el intestino, que son parte del proceso digestivo y ayudan a que el cuerpo termine de procesar los alimentos y deseche lo que no necesita.

Un estudio ha vinculado ciertos cambios en esas bacterias en el intestino de los pacientes con diabetes tipo 2. Lo que no se sabe es si esos cambios son los que contribuyen al desarrollo de la enfermedad o son a consecuencia de ella. La diabetes es una condición crónica que está aumentando a nivel mundial y la diabetes tipo 2 representa el 90% de los casos mundiales de diabetes (que según la Organización Mundial de la Salud afecta a más del 9% de todos los adultos en el mundo — o sea, a más de 440 millones de personas).

Para llegar a esta conclusión, unos investigadores del Instituto de Genómica de Pekín en Shenzhen, en China, hicieron lo que se conoce como un estudio de asociación del metagenoma completo sobre los microbios hallados en los intestinos, para determinar si podrían ser diferentes en las personas con diabetes tipo 2 y de qué manera.

Para determinarlo analizaron la conformación genética de las bacterias intestinales de 345 chinos adultos, algunos de los cuales sufrían de diabetes tipo 2, y vieron que el equilibrio natural de la “flora intestinal” era distinto en las personas con la condición. En detalle, identificaron más de 60 mil marcadores asociados con la diabetes tipo 2 y detectaron que las personas con dicha enfermedad tenían una gran cantidad de bacterias potencialmente nocivas y menos microbios útiles.

Si bien los investigadores aclaran que se requieren más estudios para saber si esa asociación es importante, sugieren que algunos de esos marcadores podrían ser utilizados para indicar un riesgo de diabetes tipo 2, antes de que la enfermedad se desarrolle.

Asimismo, según estos resultados que fueron publicados en la edición en línea de la revista profesional Nature, lo que no queda claro es si esos cambios en la flora intestinal pueden provocar diabetes tipo 2 o si ocurren debido a la diabetes tipo 2. Aun así, los investigadores consideran que estos hallazgos ofrecen pistas que podrían ayudar a desarrollar nuevos tratamientos.

Recuerda que la diabetes de tipo 2 se produce porque las células del cuerpo desarrollan una resistencia gradual a los efectos de la insulina, una hormona producida por el páncreas que permite utilizar la glucosa (un tipo de azúcar) en la sangre, para que sea usada como fuente de energía.

Normalmente, cuando la insulina llega a una célula, manda una señal al interior de ésta para que los “transportadores de la glucosa” la conduzcan hacia el interior de la célula. Sin embargo, cuando hay resistencia, esta señal es bloqueada y las células no pueden tomar suficiente glucosa de la sangre.

Eso hace que los niveles de azúcar en la sangre se eleven, lo que a su vez hace que el páncreas produzca más insulina. Así, las células beta (del páncreas) se esfuerzan tanto, que finalmente se desgastan y mueren. Lo malo es que no se pueden remplazar, y si no se controla, la diabetes puede provocar distintos problemas relacionados con el corazón, los riñones, los nervios, la vista y la piel, entre otros.

Los factores que provocan la diabetes todavía no son del todo claros, se cree que se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales. En este sentido, la obesidad y el estilo de vida son muy importantes, pues se estima que tres de cada cuatro personas que padecen la diabetes tipo 2, también tienen sobrepeso.

Por eso, llevar una dieta saludable y balanceada acompañada con una rutina de ejercicios que te permitan evitar y combatir la obesidad y el sedentarismo son claves a la hora de prevenir o controlar la diabetes tipo 2. Por ejemplo, recuerda que debes evitar las golosinas, los pastelitos y todo aquello que esté hecho con azúcar y harinas refinadas. Es mejor obtener los carbohidratos (azúcares) de las frutas, los vegetales y los granos integrales. Eso no quiere decir que nunca vas a comer tu postre favorito, pero eso es para ocasiones especiales y en moderación.

Otro dato importante para quienes tienen diabetes de tipo 2 es que limitar las porciones puede ser de gran ayuda para controlar los niveles de azúcar en sangre y comer siempre a la misma hora es muy importante.

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Sea cual sea el tipo de flora intestinal que tengamos, el mensaje es clave: la mayoría de nosotros podemos mejorar nuestro estilo de vida y con eso disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2012.

Imágen © iStockphoto.com / Russell Tate

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