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ESTIMADA MAYO CLINIC:

Hace poco estuve en la sala de emergencia con fuerte dolor del pecho y me dijeron que tenía un espasmo de la arteria coronaria.  ¿Qué es eso?  ¿Corro riesgo de sufrir otros problemas del corazón?

RESPUESTA del Dr. Amir Lerman, Enfermedades Cardiovasculares, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

El espasmo de la arteria coronaria es un estrechamiento o contracción temporal de una arteria que suple sangre al corazón.  Si el espasmo dura lo suficiente, puede ocasionar síntomas de angina de pecho, tales como presión u opresión en el pecho o un dolor aplastante y constrictivo.  Además, el espasmo puede también desencadenar un ataque cardíaco o una perturbación mortal del ritmo cardíaco (arritmia).  Los espasmos repetidos de la arteria coronaria pueden derivar en deterioro de la función cardíaca y eso prepara el terreno para la insuficiencia cardíaca.

A pesar de que generalmente se ha considerado que es un problema de la gente joven, el espasmo de la arteria coronaria también puede presentarse entre las personas mayores, sobre todo en mujeres de más edad. En los ancianos, este problema tiene más probabilidades de ocurrir entre los pacientes que también padecen ateroesclerosis de la arteria coronaria.

En base a los síntomas solamente, puede ser difícil distinguir entre la causa más común de angina (estrechamiento de las arterias debido a enfermedad de las arterias coronarias) y la angina ocasionada por un espasmo de la arteria coronaria.  Sin embargo, la angina de pecho a causa de un espasmo de la arteria coronaria tiene más probabilidades de ocurrir cuando la persona está en reposo o también podría derivar de algunos desencadenantes, como la exposición al frío, tabaco o estrés emocional.

A fin de establecer definitivamente el diagnóstico de espasmo de la arteria coronaria generalmente se empieza con una angiografía coronaria que se realiza con la esperanza de encontrar algún estrechamiento por ateroesclerosis en una arteria del corazón.  Si durante la angiografía no se encontrasen obstáculos, el médico puede administrar en las arterias cardíacas un fármaco que, cuando la persona es susceptible, puede provocarle un breve espasmo.

Por el simple hecho de no encontrar un estrechamiento o bloqueo importante en la angiografía, no se puede decir que uno no padezca una enfermedad de la arteria coronaria.  La verdad es que en el lugar del espasmo, generalmente hay enfermedad de la arteria coronaria.  Lo que ocurre es que en las primeras etapas de la enfermedad de las arterias coronarias, las paredes de los vasos sanguíneos atraviesan por cambios casi imperceptibles y empiezan a crecer placas cargadas de colesterol sobre la pared de la arteria sin ocasionar estrechamiento.

Se pueden realizar otras pruebas para encontrar una disfunción endotelial, la misma que entre las personas mayores comúnmente se vincula a espasmo de la arteria coronaria.  La disfunción endotelial ocurre cuando las células del endotelio que revisten el interior de las arterias cardíacas no realizan su función de permitir que las arterias se expandan (dilaten) adecuadamente.

Aparte de la disfunción endotelial, los factores normales vinculados al espasmo de la arteria coronaria son los mismos que le ponen a uno en peligro de desarrollar una ateroesclerosis de la arteria coronaria y son de hipertensión, colesterol elevado y consumo de nicotina.

Existen muchos otros factores para un espasmo de la arteria coronaria, entre ellos, la exposición al frío, ciertas enfermedades autoinmunes como el lupus, las migrañas y sufrimiento emocional extremo.

El primer paso en el tratamiento del espasmo de la arteria coronaria es lidiar con las causas subyacentes.  En la mayoría de personas adultas, eso implica modificar agresivamente los factores de riesgo para enfermedades cardíacas, entre los que pueden estar el abstenerse de consumir tabaco, hacer ejercicio de manera regular, alimentarse sano, mantener un peso saludable y controlar el estrés.  Además, el médico podría recomendar fármacos para controlar la hipertensión, el colesterol, la diabetes y otros factores de riesgo.

Entre otros fármacos que se recetan para evitar más directamente un espasmo arterial están:

  • Los nitratos que ayudan a dilatar las arterias y relajar las paredes arteriales.  Se los puede recetar como medicamento a largo plazo o como pastilla para tener a mano, en caso de presentarse un evento.
  • Los antagonistas del canal de calcio que ayudan a relajar los músculos arteriales.  Se puede tomar estos fármacos durante mucho tiempo.
  • El suplemento L-arginina que ayuda a aumentar la actividad del óxido nítrico, cosa que podría evitar un espasmo.
  • Las estatinas para disminuir el colesterol y que también pueden ayudar a mejorar la función endotelial.

Muchos responden bien a estas medidas de tratamiento primario.  No obstante, en base a cada caso en particular, se podrían consideran otros procedimientos quirúrgicos como la colocación de una endoprótesis para abrir la zona del espasmo o la implantación de un aparato interno que detenga una arritmia mortal (desfibrilador).

No olvide hablar con su médico sobre sus síntomas y posibles alternativas de tratamiento, porque el espasmo de la arteria coronaria puede conllevar consecuencias mortales, como un ataque cardíaco y ritmos cardíacos anormales.

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Imágen © iStockphoto.com / Max Delson Martins Santos

 

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