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Si entre tus resoluciones de año nuevo quieres dejar de fumar, estos consejos te pueden ayudar para que en el 2010 no se quede en palabras y se convierta en una realidad. ¡Año nuevo, vida y salud nueva!

¿Por qué quieres dejar de fumar? Esa es la primera pregunta que necesitas hacerte, y tu respuesta debe ser lo suficientemente fuerte como para que te la puedas repetir cada vez que sientas la necesidad de encender un cigarrillo. El nacimiento de tu hija, tu futuro matrimonio, una enfermedad o una cirugía, el proteger a tu familia de el humo de tus cigarrillos o el temor al cáncer pulmonar… esas son razones fuertes que te ayudarán a mantenerte firme cuando estés por caer en la tentación.

No lo hagas de la noche a la mañana, planea. El 95% de los fumadores que quieren dejarlo de un momento a otro, recaen. Esto se debe a que el fumar no es sólo producto de una decisión voluntaria, sino que también es una adicción física a la nicotina. Cuando tu cuerpo siente la ausencia repentina de la nicotina, puedes deprimirte, ponerte ansioso y cambiar tu humor hasta que empiezas a fumar nuevamente.

Por eso necesitas planear bien cómo lo vas a dejar. Puedes hacerlo con metas graduales, fumando menos cigarrillos cada día. Proponiéndote lapsos sin fumar comenzando de menor a mayor (1 día, 2 días, 1 semana, 1 mes). O proponiéndote iniciar en una fecha exacta, dándote un tiempo antes para planear bien la retirada.

Terapia de reemplazo de la nicotina y otros medicamentos. ¿Has escuchado hablar de los parches o las gomas de mascar (chicles) con nicotina? Son productos de reemplazo de la nicotina que te ayudan a aliviar la ausencia de este estimulante en tu cuerpo. También los puedes encontrar en otras presentaciones: inhaladores, aerosol nasal o pastillas para chupar.

Por otro lado, existen también medicamentos que tu doctor te puede recetar si lo considera conveniente. Éstos actúan directamente en tu cerebro sobre la parte afectada por la nicotina y algunos pueden incluso provocarte rechazo hacia el cigarrillo. Zyban y Chantix son los más conocidos.

Cualquiera que sea tu decisión, siempre consúltala con tu médico para que te recomiende la mejor opción y te alerte sobre sus posibles efectos secundarios.

¿Qué pasa con las terapias alternativas? Hoy en día ofrecen todo tipo de terapias alternativas o complementarias para ayudarte a dejar el cigarrillo. Desde filtros, hipnosis, acupuntura y suplementos herbales, hasta rayos fríos láser o inyecciones de atropina y escopolamina. Aunque digan que son exitosos, la verdad es que todavía hay muy poca evidencia científica que lo demuestre y que garantice su seguridad. Infórmate bien antes de seguir alguno de estos tratamientos, y consúltalo con tu médico.

Pide ayuda. Avísales a tus amigos y colegas que vas a dejar de fumar para que no te vuelvan a ofrecer cigarrillos. También pide ayuda de tu familia, para que no te dejen comprar cigarrillos y te apoyen con cualquier producto o medicamento que hayas decidido usar.

Sin cigarrillo, ¿no se puede? ¡Claro que sí! Sin darte cuenta, el hábito de fumar define tus actividades, la forma de relacionarte o la manera de relajarte. Por ejemplo, sólo vas a lugares donde se puede fumar, siempre sales con amigos fumadores y necesitas fumar para aliviar el estrés del trabajo. Llegó la hora de cambiar esas rutinas… evita los lugares donde haya muchos fumadores; planea actividades en las que no se puede fumar como el cine, un museo, un restaurante o un deporte; y aprende nuevas técnicas para relajarte como respirar profundo y salir a caminar, o hacer bromas con tus colegas.

Da por hecho las recaídas. Sí, es bastante probable que recaigas y un día no resistas las ganas de encender un cigarrillo. Así que asúmelo desde ya para que, cuando suceda, no te desanimes ni te castigues. El recaer una vez no quiere decir que no lo puedes lograr, y se ha comprobado que la mayoría de los fumadores necesitan hacer varios intentos para dejarlo definitivamente. Cuando recaigas, simplemente date cuenta por qué fumaste para evitar volver a caer la próxima vez que te encuentres en esa misma situación, y levántate con mayor fuerza al día siguiente para seguir con tu compromiso.

El día menos esperado te darás cuenta de que la necesidad y las ganas han desaparecido. ¡Y entonces podrás celebrar! Pero no bajes la guardia. Recuerda que el compromiso por dejar de fumar no es sólo para este nuevo año, sino para toda la vida.

¡Mucha suerte con tus resoluciones y que el 2010 esté lleno de mucha Vida y Salud!

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