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  • El ciclo ovárico femenino es esencial para la fertilidad y la salud reproductiva, con fases que incluyen la fase folicular, la ovulación y la fase lútea.
  • Investigaciones recientes sugieren que está regulado por ritmos circadianos internos más que por influencias externas como el ciclo lunar.
  • Factores como el estrés y la salud general pueden afectar el ciclo, y se necesitan más investigaciones para comprender completamente sus mecanismos y posibles aplicaciones en tratamientos de fertilidad.
  • Las diferencias geográficas y los cambios en el estilo de vida pueden influir en la sincronización del ciclo ovárico, destacando la necesidad de investigaciones adicionales utilizando datos contemporáneos.

El ciclo ovárico es un proceso que ocurre en el cuerpo de las mujeres y juega un papel crucial en la fertilidad y la reproducción. Este ciclo, que se repite aproximadamente cada 28 días en promedio, es como si fuera un ballet delicadamente coreografiado de hormonas y cambios en el sistema reproductivo que influyen en muchísimos aspectos de la salud femenina durante toda la vida. En este artículo te explicaremos todo sobre el ciclo ovárico y las novedades que se están estudiando sobre él.

El ciclo ovárico es fundamental para la fertilidad y la salud reproductiva. Permite la liberación regular de óvulos maduros para la fertilización, así como la preparación del útero para el embarazo. El seguimiento del ciclo también puede ser útil para comprender la salud reproductiva de una mujer y para ayudar en la planificación familiar.

Lo primero que debemos conocer son sus diferentes fases:

  • Fase Folicular: Es el inicio del ciclo, marcado por el desarrollo de folículos en los ovarios. Estos folículos contienen óvulos inmaduros y compiten entre sí para madurar primero. Mientras tanto, el revestimiento del útero se prepara para la posible implantación de un óvulo fecundado.
  • Ovulación: En el punto medio del ciclo, un folículo dominante libera un óvulo maduro en un proceso conocido como ovulación. Este óvulo viaja por la trompa de Falopio hacia el útero, listo para ser fertilizado por un espermatozoide.
  • Fase Lútea: Después de la ovulación, el folículo vacío se transforma en un cuerpo lúteo, que secreta hormonas para mantener el revestimiento uterino engrosado en preparación para la posible implantación del embrión. Si no ocurre la fertilización, el cuerpo lúteo se desintegra, marcando el final del ciclo y el comienzo de la menstruación.

Es importante tener en cuenta que diversos factores como el estrés, el ejercicio intenso, los trastornos hormonales y las condiciones médicas subyacentes, pueden influir en el ciclo ovárico. Un ciclo irregular o no tenerlo puede indicar problemas de salud que requieren atención médica.

¿Cómo funciona?

El ciclo ovárico ha sido reconocido durante mucho tiempo por su ritmo cercano al mes lunar, pero los mecanismos detrás de esta regularidad han permanecido en la oscuridad científica. ¿Este ritmo podría estar impulsado por una especie de ieloj interno similar al reloj biológico o por otros procesos?

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica Science Advances explica que el ciclo ovárico está regulado por ritmos circadianos internos más que por procesos externos. Usando datos de ciclos menstruales miles de mujeres en Europa y América del Norte, los autores pudieron observar que la influencia del ciclo lunar en el ciclo menstrual de las mujeres es débil, pero significativa.

El equipo de investigadores usaron dos grandes conjuntos de datos epidemiológicos para realizar el estudio. En total, analizaron 26,912 ciclos de 2303 mujeres europeas y 4786 ciclos de 721 mujeres norteamericanas y descubrieron que las características rítmicas del ciclo menstrual son más probablemente explicadas por un mecanismo impulsor similar a un reloj interno que por cualquier otro proceso interno o externo.

El Dr. Francisco Domínguez, investigador principal y Roberto González-Martín, investigador posdoctoral, ambos en IVIRMA Global Research Alliance, Fundación IVI, Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe) en Valencia, explicaron en declaraciones al Science Media Center de España que “sería oportuno realizar el análisis con participantes de, si no todos los continentes, ambos hemisferios y distintas latitudes. Estas diferencias geográficas, así como las distintas estaciones, podrían aportar información interesante sobre otros mecanismos externos que podrían estar interfiriendo en el proceso, más allá de las fases lunares”.

Otro de los aspectos que considera este experto es que, en futuros estudios, se debería tener en cuenta la contaminación lumínica con la mayor iluminación nocturna y mayor uso de pantallas y dispositivos iluminados a los que están expuestos las mujeres, ya que es un fenómeno que ha aumentado mucho en los últimos años.

“Aun así, se trata de un campo emergente y falta todavía mucho trabajo para confirmar los resultados y describir los mecanismos moleculares implicados. Una vez se haya obtenido este conocimiento, será el momento de probar la efectividad de distintas estrategias que permitan aprovechar el control del ritmo del ciclo menstrual para mejorar los resultados de los tratamientos de fertilidad”.

Por su parte, la Dra. Cristina Carrasco, profesora sustituta e investigadora del departamento de Fisiología, facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura, añade que una de las limitaciones de este estudio es que hay mucha diferencia en las épocas en las que se recogieron los datos analizados (entre los años 1960-1990 para la base de datos europea, frente a los 2000 en la norteamericana). “Esto podría influir en los resultados obtenidos, particularmente, en las diferencias geográficas respecto a la sincronización de los ciclos lunar y menstrual. Los hábitos de vida (alimentación, actividad física, socialización, exposición solar y artificial, etc.) influyen en el funcionamiento de nuestro cuerpo, incluida la reproducción, y que han cambiado mucho en los últimos 60 años. Por tanto, sería recomendable realizar más investigaciones que permitieran corroborar los indicios obtenidos haciendo uso del big data actual, disponible gracias a las aplicaciones móviles que utilizamos millones de mujeres de todo el mundo para monitorizar nuestro ciclo menstrual”.

 

Por Karla Islas Pieck
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Imagen: ©Shutterstock / Dean Drobot

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