Comparte este artículo:

¿Cuáles son los exámenes de salud sexual que deberían hacerse los hombres de forma rutinaria?

Las mujeres salen mejor libradas a la hora de contar con recursos y guías para cuidar su salud sexual. En el caso de los hombres, una investigación nueva demuestra que los varones no tienen tanto acceso a los cuidados de salud ni cuentan con una guía concreta que los oriente acerca de los exámenes y/o tratamientos que son necesarios y adecuados para los hombres en la edad de la reproducción.

Ser mujer sin duda alguna trae beneficios cuando se trata de los conocimientos sobre salud sexual. Las mujeres contamos con una serie de guías y recursos para saber qué exámenes son importantes para nuestra salud sexual y reproductiva, desde la menstruación hasta la menopausia. El Papanicolaou, el examen pélvico, etc., forman parte de la rutina de la salud femenina. En contraste, los hombres no cuentan con la misma claridad a la hora de tomar control y cuidar su salud sexual.

Con el fin de llenar este vacío para los hombres en edad de la reproducción, unos especialistas de Johns Hopkins y el Centro de Entrenamiento Masculino para la Planificación Familiar y la Salud Reproductiva (Male Training Center for Family Planning and Reproductive Health) de Estados Unidos diseñaron una guía sobre los exámenes regulares que deberían de hacerse los hombres.

La guía está diseñada para los médicos generales y recomienda una serie de exámenes, conversaciones e intervenciones regulares para sus pacientes masculinos. También asesora a los profesionales de la salud sobre cómo hablar de la salud reproductiva, de cómo prevenir embarazos no deseados y de cómo cuidarse de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

En concreto, recomienda que, por lo menos una vez al año, los médicos ofrezcan los exámenes y las otras herramientas enumeradas a continuación, a los hombres en edad reproductiva, incluyendo a los adolescentes:

  • Exámenes que incluyan pruebas para detectar depresión, uso de alcohol y abuso de drogas
  • Conversación a fondo acerca de su vida sexual, número de compañeros y otras prácticas en ese plano
  • Discusión de los deseos de tener una familia y diseñar estrategias para prevenir embarazos no deseados, como el uso de los preservativos.
  • Examen de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual
  • Discusión acerca de medidas para evitar infecciones de transmisión sexual
  • Historia médica extensa que incluya vacunas
  • Un panel de exámenes que abarquen diferentes enfermedades de transmisión sexual
  • Discusión acerca de preferencias sexuales y disfunción sexual (ya que puede ocultar otros temas de salud relacionados con el corazón)

Además, la guía recomienda que los especialistas de la salud propicien conversaciones honestas acerca de la sexualidad que incluyan a la pareja del paciente, pues en el caso de los homosexuales, por ejemplo, pueden ofrecerse servicios de salud específicos que van más allá de la prevención del VIH. Así mismo, esta guía resalta la importancia de que los médicos se mantengan alertas en cuanto a la salud mental de los homosexuales, bisexuales y transexuales, especialmente los adolescentes, pues su riego de depresión, de abuso de sustancias y de suicidio es elevado.

Comentarios